Me
pregunto en esta época de crispación que vivimos, ¿es posible hacer algo? Yo
escuché a lo largo de mi vida profesional muchos discursos de odio, de ira,
donde se adolece de la más mínima educación y empatía. Lo estamos viviendo hoy
en día en España con muchos casos, mensajes en redes, valoraciones desacertadas
de la justicia, etc
El
discurso de odio es cualquier tipo de comunicación (oral, escrita, visual o a
través de conductas) que ataca, humilla, estigmatiza o utiliza un lenguaje
peyorativo o discriminatorio hacia una persona o grupo basándose en
características de su identidad, tales como:
• Raza, color, etnia o
ascendencia
• Religión o creencias
• Nacionalidad u origen
nacional
• Género, sexo u orientación
sexual
• Edad, discapacidad o lengua
Pero
también permitirme hablar de CREENCIAS POLÍTICAS, ser de derechas o izquierdas
supone la creación de un discurso del odio hacia el otro que no comulga con mi
ideología.
Por
eso no es fácil solucionar y prevenir los conflictos de odio, ya que requiere
un enfoque integral que combine la educación, la acción comunitaria, el marco
legal y la empatía. Al tratarse de un problema estructural, la respuesta debe
darse en diferentes niveles de la sociedad.
Si en
nuestro mundo profesional hablamos de convertir la “cultura del conflicto” en “la
cultura del acuerdo ¿qué podemos hacer desde la mediación?
De
momento creo que en cada caso, en cada proceso, en cada mediación, aportemos
nuestro granito de arena desde la educación y la concientización. Hacerles ver la
importancia del respeto y la escucha activa, permitiría con la escucha activa,
conseguir que las partes se respeten aunque no compartan los distintos puntos
de vista.
No
permitir discursos manipuladores que intenten mediatizar la voluntad de otras
personas
Necesitamos
para ello trabajar en estos espacios educativos de resolución de conflictos que
son los MASC, la empatía y sobre todo la inteligencia emocional. No vale decir
lo que se quiera, sino lo que se piensa una vez analizado las consecuencias de
ello. El respeto de los derechos humanos va a incidir en cada una de las
posturas de los mediados.
Ni que
decir tiene que desde nosotros y todas las instituciones debemos visibilizar la
diversidad: Promover el conocimiento y la convivencia con diferentes culturas,
religiones e identidades para desmitificar los estereotipos del
"otro". Para ello nada mejor que la filosofía africana del “Ubuntu”
soy, porque somos.
También
hay que decir que si la mediación es comunicación, donde se rompió ese puente
entre las partes, nada mejor que el espacio que te ofrece una mediación, facilitando
diálogos guiados por profesionales donde las partes en conflicto puedan
escucharse mutuamente en un entorno seguro.
A buen
seguro con acciones simples, se conseguirían muchos avances, pero no olvidemos
que son las instituciones las que deben garantizar la protección de los
derechos ciudadanos y desincentivar las conductas de odio. Nosotros mediadores,
desde la acción individual no debemos ser espectadores pasivos e intervenir
siempre de forma asegura en los conflictos, siendo conscientes que debemos
también cuestionar los propios prejuicios: Reflexionar sobre las ideas
preconcebidas que se tienen hacia ciertos colectivos y determinadas
situaciones, cuidando principalmente el lenguaje en los procesos.

