viernes, 9 de octubre de 2026

¿Y si ellos mismos promueven el discurso del odio?

 

Me pregunto en esta época de crispación que vivimos, ¿es posible hacer algo? Yo escuché a lo largo de mi vida profesional muchos discursos de odio, de ira, donde se adolece de la más mínima educación y empatía. Lo estamos viviendo hoy en día en España con muchos casos, mensajes en redes, valoraciones desacertadas de la justicia, etc

El discurso de odio es cualquier tipo de comunicación (oral, escrita, visual o a través de conductas) que ataca, humilla, estigmatiza o utiliza un lenguaje peyorativo o discriminatorio hacia una persona o grupo basándose en características de su identidad, tales como:

• Raza, color, etnia o ascendencia

• Religión o creencias

• Nacionalidad u origen nacional

• Género, sexo u orientación sexual

• Edad, discapacidad o lengua

Pero también permitirme hablar de CREENCIAS POLÍTICAS, ser de derechas o izquierdas supone la creación de un discurso del odio hacia el otro que no comulga con mi ideología.

Por eso no es fácil solucionar y prevenir los conflictos de odio, ya que requiere un enfoque integral que combine la educación, la acción comunitaria, el marco legal y la empatía. Al tratarse de un problema estructural, la respuesta debe darse en diferentes niveles de la sociedad.

Si en nuestro mundo profesional hablamos de convertir la “cultura del conflicto” en “la cultura del acuerdo ¿qué podemos hacer desde la mediación?

De momento creo que en cada caso, en cada proceso, en cada mediación, aportemos nuestro granito de arena desde la educación y la concientización. Hacerles ver la importancia del respeto y la escucha activa, permitiría con la escucha activa, conseguir que las partes se respeten aunque no compartan los distintos puntos de vista.

No permitir discursos manipuladores que intenten mediatizar la voluntad de otras personas

Necesitamos para ello trabajar en estos espacios educativos de resolución de conflictos que son los MASC, la empatía y sobre todo la inteligencia emocional. No vale decir lo que se quiera, sino lo que se piensa una vez analizado las consecuencias de ello. El respeto de los derechos humanos va a incidir en cada una de las posturas de los mediados.

Ni que decir tiene que desde nosotros y todas las instituciones debemos visibilizar la diversidad: Promover el conocimiento y la convivencia con diferentes culturas, religiones e identidades para desmitificar los estereotipos del "otro". Para ello nada mejor que la filosofía africana del “Ubuntu” soy, porque somos.

También hay que decir que si la mediación es comunicación, donde se rompió ese puente entre las partes, nada mejor que el espacio que te ofrece una mediación, facilitando diálogos guiados por profesionales donde las partes en conflicto puedan escucharse mutuamente en un entorno seguro.

A buen seguro con acciones simples, se conseguirían muchos avances, pero no olvidemos que son las instituciones las que deben garantizar la protección de los derechos ciudadanos y desincentivar las conductas de odio. Nosotros mediadores, desde la acción individual no debemos ser espectadores pasivos e intervenir siempre de forma asegura en los conflictos, siendo conscientes que debemos también cuestionar los propios prejuicios: Reflexionar sobre las ideas preconcebidas que se tienen hacia ciertos colectivos y determinadas situaciones, cuidando principalmente el lenguaje en los procesos.


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