miércoles, 26 de noviembre de 2008


“¿ALIANZA DE CIVILIZACIONES O MEDIACION ENTRE RELIGIONES?”

Surge en nuestros días un amplio debate sobre la inacabable conflictividad que vivimos en la sociedad actual. Quizás nos dimos cuanta aquél fatídico 11 de septiembre o quizás se ha visto revivido en los últimos tiempos con la ocupación de IRAK, pero lo que si es cierto es que las personas que trabajamos en el mundo de la justicia tenemos que decir algo al respecto.

Un político puede hablar de la posibilidad de una “alianza de civilizaciones” como así lo hace el gobierno español, términos pretenciosos como si existieran distintas civilizaciones en un mismo espacio temporal; pero un abogado debe hablar de “mediación entre religiones”.

Mediación, porque tratamos de buscar una técnica o método que pueda intentar paliar los tremendos conflictos bélicos por falta de diálogo entre las distintas culturas; y religiones, porque nunca en la historia ha sido más clara como hoy en día, la utilización del término religión para justificar las barbaries causadas en los conflictos. Debemos aprender que nuestra religión, la de cada uno, nos otorgan unas pautas, unos razonamientos, que no distan mucho de otras que no profesemos.

La famosa “Alianza entre civilizaciones”, "tiene como objetivo fundamental profundizar en la relación política, cultural, educativa, entre lo que representa el llamado mundo occidental y en este momento histórico el ámbito de países árabes y musulmanes", tiene el propósito de evitar los problemas surgidos de concepciones hostiles que fomenten la violencia.
Se dice que los eventos de los últimos años han dejado clara la falta de entendimiento mutuo entre el mundo islámico y el occidental, y este clima ha sido explotado y exacerbado por los extremistas
.Se hace necesario trabajar desde la justicia y por el respeto mutuo por las creencias religiosas y las tradiciones en un mundo de interdependencia creciente en todos los terrenos, desde la salud hasta la seguridad.
Los abogados-mediadores sabemos cuando trabajamos el conflicto que “la diferencia es una realidad, no un conflicto. La diversidad es un valor. Somos diferentes y eso es muy positivo. El conflicto no es por diferente religión, por diferente cultura... sino por miedo a ver modificadas las propias costumbres y privilegios.
Otra cuestión es la desigualdad. La desigualdad si es una realidad que crea conflicto y que genera violencia. El conflicto no surge por diferencia, sino por desigualdad. Cuando de la diferencia se hace desigualdad, surge el conflicto.
Y es aquí donde me gustaría ofreceros la operatividad de la mediación. Lo que hay que ver es qué objetivos debe fijarse la mediación para ver a qué resultados responde. Pero el objetivo de la mediación es crear lazos, regenerar relaciones, propiciar encuentros y diálogos fructíferos entre personas y/o colectivos enfrentados. Y ello se produce hoy en día con el entendimiento necesario entre religiones. Es necesario trabajar para reconocer el valor de las religiones que no admitimos aunque no las compartamos y exigir que reconozcan los valores de la nuestra que practiquemos.

Mediar es poner razón, es devolver a las partes en conflicto el poder de decidir la solución a adoptar que perdieron por la sin razón del conflicto. Mediar no es voluntariedad u obligatoriedad, es voluntad de vivir y aprender del conflicto que muchas veces no es necesario evitar.

En el DISCURSO DEL SECRETARIO GENERAL de NACIONES UNIDAS con motivo de la presentación del documento”UNIDOS CONTRA EL TERRORISMO: RECOMENDACIONES PARA UNA ESTRATEGIA MUNDIAL DE LUCHA CONTRA EL TERRORISMO” en Nueva York, 2 de mayo de 2006 se manifestaba claramente que “La exclusión o la discriminación por motivos de origen étnico o creencias religiosas y la incapacidad de muchos países de integrar a las minorías o a los inmigrantes producen resentimientos que pueden llevar al proselitismo terrorista, además de sentimientos de alienación y marginación y una mayor tendencia a socializar en grupos extremistas. Parece que esta situación es aplicable sobre todo a los jóvenes, especialmente a los inmigrantes de segunda generación en algunos países desarrollados, que se consideran forasteros sin igualdad de oportunidades. Exhorto a los países con sociedades multiculturales a que reflexionen sobre sus políticas de integración”.y me permito añadir, que se reflexione no solo en la mediación intercultural como ya se viene haciendo, sino en la mediación religiosa.
Son muchas ya las intenciones. La Iglesia también ha mediado desde otro ámbito, el de la experiencia adquirida en Irlanda con el abandono de las armas por parte del IRA. El sacerdote Alec Reid ha asesorado también a los muñidores de un principio de acuerdo para el País Vasco, según han confirmado a la agencia Efe fuentes conocedoras de los contactos. El diario EL MUNDO ha citado también la intermediación de dos ex miembros del IRA, Alex Maskey y Gerry Kelly, como personas que habrían trabajado con el sacerdote Reid, quien visita frecuentemente el País Vasco en el posible proceso de paz con ETA.
En Barcelona en el año 2001 se firmó por lideres religiosos de todo el mundo el llamado Manifiesto de las Religiones por la Paz . En el mismo se acordaba que “en este siglo que acaba de comenzar, hombres y mujeres de religiones distintas, provenientes de muchas partes del mundo, nos hemos reunido en Barcelona para invocar a Dios el gran don de la paz. A orillas de este Mediterráneo que ha conocido conflictos y cohabitación, se ha elevado una oración intensa para que de muchas partes del mundo se aleje la guerra. En la conciencia de las diferentes religiones resuena el eco de una convicción: Dios ama la paz y no quiere la guerra, y quien invoca el nombre de Dios descubre que su nombre quiere decir paz. Esta convicción y esta oración son una riqueza para el mundo”. “Nos han alcanzado las demandas de los pueblos en guerra, de los pobres, de las víctimas del odio. A los hombres de religión se han unido algunos testigos de la búsqueda de lo humano. Sentimos que es común el desafío de hacer crecer un alma pacífica en nuestro mundo globalizado. El alma permite descubrir los muchos rostros del mundo”. Este ha sido un inicio importante de acercamiento de diálogo y comunicación (esencial para mediar) auspiciado por las propias religiones que ha llegado hasta nuestros dias en los que recientemente en la octava asamblea Mundial de religiones por la paz se apoyó una declaración sobre la violencia contra los niños en KYOTO, JAPÓN, el pasado 28 de agosto de 2006.
Podemos decir que a lo largo de la historia, la Iglesia ha tratado de entender y aplicar los fundamentos de su fe a las situaciones concretas en que se ha encontrado. Procedente de la tradición judía, la Iglesia católica primitiva tuvo que repensar constantemente el entendimiento de sí misma Hoy la iglesia está llamada constantemente a facilitar la relación de sus miembros con creyentes de otras tradiciones religiosas y a dar testimonio junto con otros.Hoy en día más conscientes de la pluralidad religiosa, sentimos con mayor apremio la necesidad de mejorar las relaciones y el diálogo entre personas de diferentes religiones. La mayor movilidad, los grandes movimientos de refugiados y las migraciones económicas han hecho que más personas de diferentes religiones tengan que convivir en la sociedad. Cuando existen mecanismos para el diálogo y el encuentro, hay oportunidades para promover un mayor y más consciente conocimiento de las otras religiones. Lamentablemente, las relaciones más estrechas entre comunidades han sido a veces fuentes de tensiones y temores. Para muchas comunidades, la tensión confirma la necesidad de proteger sus identidades individuales y su carácter distintivo. Las relaciones y el diálogo interreligiosos deberían permitir que las comunidades puedan distinguir entre la búsqueda legítima de identidad y una actitud hiperprotectora que dé lugar a la hostilidad hacia otras religiones y culturas.Se dice que dondequiera que la pluralidad religiosa suscite tensiones en la comunidad, existe la posibilidad de manipulación de los sentimientos religiosos. La religión expresa algunos de los más profundos sentimientos y sensibilidades de los individuos y las comunidades. Demasiado a menudo la identidad religiosa tiene una función específica en los conflictos y la violencia. En algunas partes del mundo, la religión se asimila cada vez más con la identidad étnica, dando connotaciones religiosas al conflicto étnico. En otras situaciones, la identidad religiosa está tan estrechamente asociada al poder que las comunidades sin poder, o que son objeto de discriminación, consideran su religión como la fuerza capaz de movilizar a los que disienten y protestan. Estos conflictos tienden a parecer o son presentados como conflictos entre comunidades religiosas, y las polarizan en función de criterios comunitarios. Las comunidades religiosas heredan a menudo divisiones profundas, odios y enemistades que, en la mayoría de los casos, se transmiten a través de generaciones de conflictos. Se antoja por tanto de vital importancia hoy en día entender las religiones conocer sus dogmas y saber que la mediación puede y debe ser una herramienta eficaz para ello.
Debemos ser conscientes para trabajar en la mediación religiosa de las ambigüedades de las expresiones religiosas, de las tradiciones o de sus doctrinas, pero también de las similitudes y características que comprenden unas y otras.
Me gustaría tratar de establecer unos principios básicos para este diálogo entre religiones que permita la mediación:

La mediación entre religiones debe ser un proceso de enriquecimiento mutuo, no una negociación entre partes con intereses y reivindicaciones contrarias. En lugar de encerrarse en relaciones de poder, los interlocutores deben estar habilitados para participar en una búsqueda común de la justicia y la paz.
En la mediación entre religiones, crecemos en la fe de cada una de nuestras creencias. Para los cristianos surge en nuestra biblia, pero para las otras religiones monoteístas surge en la Torá (judíos) o en el Corán (musulmanes). En la mediación entre religiones, confirmamos nuestra esperanza de que existen soluciones a los conflictos y que con creatividad podemos resolverlos.

En la mediación entre religiones podemos cultivar las relaciones de futuro que nos ayude a entender y convivir con la inmigración y la mezcla de culturas. La paciencia y perseverancia son esenciales en la práctica del diálogo.
En la mediación entre religiones, el contexto nos ayuda a comprender el porqué de la práctica de cada confesión religiosa. El diálogo tiene lugar en un contexto concreto.

En la mediación entre religiones, avanzamos hacia el respeto mutuo por el que comprendamos aunque no compartamos sus prácticas o ideas. Cada una de las partes dialogantes tiene que oír y escuchar cómo la otra entiende su propia fe.
En la mediación entre religiones, la cooperación y la colaboración están en el centro del diálogo, debiendo dejar a un lado el poder para adentrarnos en el verdadero interés, la paz.

En la mediación entre religiones trataremos de ser incluyentes con cada una de los sectores de la sociedad


CONCLUSIONES: ¿cómo es posible que la religión pueda desempeñar un rol tan destructivo en las interacciones humanas?: Quisiera terminar este artículo de opinión con conclusiones constructivas; con la intención de dar un importante giro al entendimiento entre religiones; con la idea de MEDIAR. . Bosnia, el Oriente Medio, Argelia, Afganistán, Pakistán, India, Irlanda del Norte y Sri Lanka, ESTÁN ENTRE LOS PAISES EN LOS QUE LA RELIGIÓN HA SIDO MOTIVO DE CONFLICTO CONTINUADO. Tenemos por ejemplo como en Sri Lanka el conflicto es entre los tamiles hindúes y la mayoría budista, a pesar del hecho de que los budistas usualmente se abstienen de la violencia. Para el profesor Aldo Visalberghi “para entender todo esto, debemos profundizar más en el análisis de las bases antropológicas de la experiencia religiosa”.

La historia de la humanidad está repleta de ejemplos en los que se manipulan, interpretan u originan creencias religiosas a fin de educar nuevas generaciones en base a valores de exclusión e intolerancia religiosa, racial y étnica.
Mi punto de partida es bien sencillo: se necesita que haya diálogo entre las personas de las diferentes religiones; es necesario que se pueda educar desde las escuelas, desde la formación en valores de mediación y entendimiento y porqué no, que los abogados seamos importantes baluartes de este cambio si apostamos no por el conflicto sino por el entendimiento y la comunicación. Es algo innato con nuestro ejercicio profesional y aunque creamos que siempre hayamos sido mediadores, necesitamos apostar por ello. Cada religión tiene historias propias que promueven la no violencia, la diversidad y el bien. Los valores de inclusión, respeto, igualdad y honestidad son universalmente reconocidos por todas las religiones. Estos valores deberías ser la base de todas las enseñanzas religiosas en contraposición a la enseñanza de la exclusión, la intolerancia y una mentalidad guerrera.
Siendo creyente cristiano, católico practicante, quisiera terminar con una frase del Corán: Si dos grupos de creyentes combaten unos contra otros, ¡reconciliadles! Y, si uno de ellos oprime al otro, ¡combatid contra el opresor hasta reducirle a la obediencia de Alá! Y, cuando sea reducido, ¡reconciliadles de acuerdo con la justicia y sed equitativos! Alá ama a los que observan la equidad.
Alá prescribe la justicia, la beneficencia y la liberalidad con los parientes. Prohíbe la deshonestidad, lo reprobable y la opresión. Os exhorta. Quizás, así, os dejéis amonestar. Os animo a que consigáis la MEDIACION ENTRE RELIGIONES.

.Javier Alés

jueves, 5 de junio de 2008

LA MAGIA DE LA MEDIACIÓN


MAGIA Y MEDIACIÓN.-

No fué casualidad, es más tenía que pasar. Soy formador de mediadores y mediadoras, alumnos que cada año durante los últimos 6, saben que nuestra profesión es "mágica" y todo empezó antes de que se celebrara una conferencia en el 1º Congreso Andaluz de Mediación Familiar que se celebró en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, es más, yo creo que empezó mucho antes. Imaginad que un día recibis una visita ede cierto personaje que te pide que le ayudes a enseñar a un grupo de alumnos todos sus conocimientos mágicos, y encima os dice que ha estado trabajando en esta tarea hace unos 600 años. Pués algo así fué lo que nos pasó a mi buen amigo Mario y a mi. Había llegado el momento de compartir todo lo que sabíamos sobre la magia y la mediación.

Corria el año 1400 y entonces fué cuando conocí a Mario el Mago, el mundo era un lugar oscuro, gobernado por la ignorancia y la fuerza bruta, solo unos pocos nos esforzábamos para mantener encendida las brillantes estrellas del aprendizaje, la esperanza y el asombro. Nuestras escuelas de mediación se mantenían oculta por necesidad, ya que en aquellos tiempos había muchas personas intolerantes y temerosas, que quemaban a los magos y entendía que la mediación no era importante, luego quemaban a cualquiera que fuera diferente.

Bastó una pequeña charla de 2 ó 3 minutos, sin levantar la voz y con la sorpresa en el rostro de quienes sabían que tarde o temprano tendrían que compartir algún secreto. Sabíamos que llevabamos en nuestro interior el poder de hacer que sucedan cosas maravillosas y que los magos y los mediadores teniamos que ser valientes para unirnos y enfrentarnos a lo desconocido.

Quedamos para 600 años después, el tiempo se pasó volando y sentados ya en mi despacho de la Universidad se nos presentó el Universo de seres mágicos que solo algunos afortunados pueden ver en su vida: elfos, duendes, gnomos, enanos. La mayoría son diminutos aunque alguno ya crecido eran de nuestro tamaño. Aunque algunas hadas viven en el país de las hadas y se mantienen jovenes eternamente, otros seres en cambio viven entre nosotros y mientras hablábamos de magia y mediación, se nos cruzaban de un lado para otro, como queriendo entrar en nuestra conversación. Para ver un hada, un gnomo, tienes que saber que a pesar de que los conflictos te agobien, existe una solución y ser capaz de mirar y buscar entre las cartas de una baraja de naipes, además ellos deciden si desean mostrarse ante nosotros y si ven que vas a tener dudas, que no acudes con buena intención, si no reconoces a los demás y que también tienen razón, no se aparecerán jamás.

Así nos sentamos, Mario sacó su baraja y me dijo que permaneciéramos en silencio, ibamos a buscar nuestra primera hada, yo le hable segundos después de lo que estabamos haciendo en la Universidad: formar mediadores, formar ilusionistas, personas que van a intentar cambiar un conflicto por un acuerdo, una crisis en una leve sonrisa, "somos -le dije- alquimistas, queremos hacer una poción mágica, donde cogiendo una pizca de sentido común, un poco de justicia, de psicología, de humanidad, de ciencias sociales, para, mezclando con un poco de esos polvos mágicos que tanto tienen los magos, poder beber y hacer que las personas confien en nosotros para ayudarles y resolver sus conflictos más cercanos".

Mario me comentó que desde tiempos inmemoriales, las palabras ABRACADABRA o TACHAAAN, han sido compañeras de los magos para sorprender a quienes creen en ellos, haciendo cosas que les parecían imposibles. La gente cree que las posiciones del sol, la luna y las estrellas han determinado la personalidad de cada uno y que ejercen una enorme fuerza sobre nuestro destino y me susurró: "fíjate bien, estos 4 reyes de la baraja, van a buscarse milagrosamente, estando repartidos entre sus ejercitos con un simple golpe, mezcla las cartas", yo hice fielmente mi trabajo y por arte de magia, después de cortar y barajar, allí estaban dadas la vuelta ante mis ojos sin que Mario las tocara.

Si quieres trabajar en la magia necesitas practicar una y otra vez. Los buenos magos suelen contemplar o señalar objetos o acciones que no tienen nada que ver con el efecto mágico y así mientras el público se dirige con su mirada hacia allí, pueden hacer que la ilusión se encuentre en otro lugar donde irán atraidos por él. Y yo me pregunto ¿y es que los mediadores no hacemos lo mismo?. Tenemos que practicar ser naturales, objetivos y empáticos, debemos permitir que nos cuenten y hacerles ver cuál puede ser el camino correcto, donde llegar si tienen ilusión y compromiso (¡¡ cuantas veces en sesiones de mediación hemos sabido cuál era la solución ideal!! pero hemos permitido que las personas lleguen por si mismos siendo encauzados por nosotros). Los magos adaptan las historias que cuentan a cada público, lo que ellos le llaman labia y sobre todo respetan al público, son tremendamente respetuosos con sus clientes.

Yo también queria sorprender a Mario y le conté que hacia poco tiempo fueron a verme a la consulta tres hermanos porque no sabian que decisión tomar con respecto a su padre de 84 años, enfermo y viviendo en soledad. El tiempo estaba en su contra y el padre no quería ser estorbo para ninguno de ellos, la posibilidad de internarlo en una residencia ya había sido descartada, y la ayuda prestada por una tercera persona ya estaba siendo muy costosa. Pués bien, se les ayudó al acuerdo al que llegaron por si mismos, a vender la casa, adquirir una cercana a uno de los hijos y estos acordaron que mientras que uno podía acompañarlo a visitas médicas y pasesos diarios, el otro se lo llevaría de veraneo y el tercero, divorciado, se iría a vivir con el padre en la nueva casa que era mejor y más espaciosa.

Y así transcurrió, una, dos horas, no se, pero a partir de entonces sabíamos que teniamos que colaborar. Que los dos erasmos magos y mediadores.

Los magos tienen "sus técnicas", para que la audiencia vea algo nuevo, algo sorpresivo, diferente y que parecía imposible. Para que la magia aparezca en un conflicto, los mediadores tenemos herramientas en nuestra manga para poner a disposición en un proceso. ¿Que hacemos exactamente?¿porqué somos magos?. La mediación es un proceso al que se recurre cuando las partes no han podido entenderse y ayudados por una persona neutral, llegan a un acuerdo mediante la autodeterminación. La magia de la mediación consiste en ayudar a la gente a cambiar sus "percepciones" acerca del problema que tienen y modificar la percepción del problema significa poder mirarlo desde otro lugar (Diez y Gachi). Consiste en enseñarles que existe una vía de acuerdo, una posible solución, que está oculto a sus ojos y que si conocen como hacerlo, podrán utilizarlo en el futuro en nuevas confrontaciones. Os puedo decir que pocas cosas son tan satisfactorias como aprender un juego de magia y hacerlo ante los tuyos, que se sorprendan.

Para nosotros los mediadores y mediadoras igual que para el mago, lo más importante es la narración, la comunicación, la estrategia a utilizar, la interacción con nuestro espectador o cliente.

En el espacio de la mediación, el elemento más importante son los significados a los sucesos que en él ocurren. El espacio facilita y genera confianza, al igual que el mago necesita de complicidad del auditorio o de las personas cercanas a él en la magia de cerca.

La generación de confianza, es fundamental en ambas profesiones. En mediación, las partes tienen que comenzar a confiar en la persona del mediador; también es importante ir demostrando logros para que confien en el proceso, y sobre todo en que pueda haber una solución. Cuando el mago pide un voluntario, cuando le hace pasar por el trance de espadas, cuando "rompe" su cuerpo en pedazos, sabemos que no pasa nada pero... que no me toque a mí.

Es importante también legitimar a las partes, saber que estamos con ellos y que se sienten parte del proceso. Los magos consiguen eso mediante los 5 puntos mágicos: La mirada (transmitir relajación, ilusión, manteniendo hilos imaginarios con ellos), la voz (proyectando su voz con claridad y con variedad de matices que sirven para comprensión, resumen o llevando a las partes al climax; los magos y mediadores somos expresivos, comunicativos y emocionantes), las manos (relajadas, sueltas, con armonía y expresividad), el cuerpo y los pies (con los que muestran sus mensajes en cada momento). Los mediadores lo hacemos alentando y facilitando la participación.

Pero quizas lo más llamativo de la unión entre LA MAGIA Y LA MEDIACIÓN sean los perfiles personales y profesionales y las funciones que cumplen, Así diríamos que los mediadores, como los magos, serán serenos, observadores, con grado de simpatía/empatía, comunicadores, inspiradores de confianza, confidenciales, pacientes, creativos. Y entre nuestras funciones tenemos la de ser analistas de la realidad para reflexionar sobre el juego o el conflicto,; ser traductores o intérpretes de los mensajes que recibimos; ser fotógrafos de la realidad; y ser catalizadores.

Una vez leí en un manual de Cartomagia que el arte de producir la admiración de los semejantes por medio de hechos en apariencia extraordinarios, es tan viejo como la humanidad y a esto añadimos que la mediación como técnica, proceso o método por el que personas se han ofrecido para poder templar los conflictos que otras han tenido es también tan antigua como la humanidad.

Os imaginais un sombrero de copa, un manto misterioso o la famosa varita mágica, que en mediación hicieran desaparecer las malas intenciones y apareciera delante de nuestros ojos la sinceridad, el reconocimiento, el acuerdo. Aprendí una vez un juego por el que un nudo imposible de desatar y que entrego a las personas para que lo observen, cuando vuelve a mis manos, atado a una pulsera, con un simple movimento era capaz de desatarlo. Cuantas veces viene nuestros clientes on "ese nudo imposible",ese laberinto de intenciones y, si podemos intentamos "desatarlo", siempre con su ayuda porque son ellos los que tienen que querer "desatarse".

Me gustaría despedirme con una recomendación a todas y todos: USAD VUESTROS PODERES MAGICOS, presta atención a todo lo que te suscita curiosidad y te da felicidad, ayuda a crear un mundo un poco mejor, son los indicios de tu auténtica naturaleza de mago-mediador.

Y si algún día nos cruzamos, recuerda... uno o dos minutos y después nos podemos encontrar dentro de otros 600 años.
Javier Alés, Abogado-mediador y... mago,

lunes, 12 de mayo de 2008

UN GRAN CONGRESO


Maravillosa experiencia la del Congreso de Mediación que hemos celebrado en la Universidad Pablo de Olavide. El nivel de los ponentes, las extraordinarias comunicaciones que han realizado los alumnos y alumnas de la 5ª edición del Curso de Especialista en Mediación Familiar, en definitiva, el ambiente vivido ha sido extraordinario. Desde este blog solo agradecer y animar a todos aquellos que quieran que se animen a acercarse a este maravilloso mundo. Ya sabeis que desde la página web: http://www.mediacionandalucia.com/ podeia acceder a conocer este mundo. Un abrazo a todos. Javier Alés

jueves, 7 de febrero de 2008

II CONGRESO ANDALUZ DE MEDIACION


Los próximos dias 31 de marzo y 1 y 2 de abril de 2008, se celebrará en la Universidad Pablo de Olavide el IIº Congreso Andaluz de mediación, que aglutinará a un total de 500 participantes y donde se debatirán los distintos perfiles de este método de resolución de conflictos.

lunes, 4 de febrero de 2008

Costumbres de mediacion

COSTUMBRES PARA MEDIACIÓN.-
Autor: Javier Alés

Los mediadores y la mediación avanza. Lejos queda esa insatisfacción que producía verte solo en este camino y que fuera cual fuera tu actitud, te movias entre el pesimismo y la euforia de profesionales, abogados, psicólogos, trabajadores sociales...cuya resistencia al cambio de perfil, de actitud, de método producía una desvalorización de la mediación. ¡Siempre hemos sido negociadores! se decian y este no es un método alternativo a la justicia. En contraposición, quienes valoraban el esfuerzo de apostar por la mediación, la sobrevaloraban como solución a cualquier conflicto humano, respondiendo a una absoluta necesidad social.

Todavía estamos en el camino, pero ya llevamos kilómetros recorridos, Yo creo que nunca los mediadores y mediadoras hemos estados solos, lo que ocurre es que no habíamos sabido encontrarnos. No habíamos iniciado este viaje en el que ahora estamos involucrados. En muchas ocasiones he manifestado en diversos foros que son muchos los perfiles profesionales cercanos a la mediación, pero ahora me permito, en este viaje, ejercer de guía turístico (dicen manuales de auténticos expertos que somos "conductores" de disputas)y ofrecer al lector una revista de distintos lugares, culturas y sociedades, de las que debemos aprender en mediación. Dice Marinés Suares que la paz "no es la ausencia de conflictos sino la armonía de las diferencias", quiero ofreceros esas diferencias, que miremos al pasado sin buscar la soluciones en él, sino en el futuro, pero siendo fundamento esencial de nuestra formación diaria.

Todo empieza por ejemplo en las VIRTUDES DEL CÓDIGO SAMURAI (bushido). Durante siglos los samurais, famosos guerreros del Japón feudal, han seguido un código ético y social, principios sobre los que giraba toda su vida, dentro del arte de la guerra. Dicen las leyendas que las pautas de conducta de los samurais, seguian el código chino Kyuba-no Michi (vía del caballo y el arco) al principio de la creación de esta élito en conflicto, y que después cambiaron al código bushido (llamado también código del guerrero), que encarnaba la ética que debía seguir un samurai, este código regía todos los aspectos de la vida de un samurai, a nivel físico, psiquico y espiritual. Buscaba fomentar en el samurai la justicia, el coraje, la humildad, el desapego material, el sentido del deber, el control de las emociones, la moralidad intachable, la lealtad y el honor. Las virtudes del samurai eran: EL SENTIDO DE LA JUSTICIA Y LA HONESTIDAD, LA SIMPATÍA HACIA TODOS, LA EDUCACIÓN Y EL RESPETO, LA SINCERIDAD Y EL CUMPLIMIENTO DE LA PALABRA DADA, LA DEFENSA DEL HONOR Y DEL CLAN. Sin entrar en las consecuencias de ser guerrero o de la preparación a la muerte, que en poco aporta a la cultura mediadora, la justicia si era uno de los valores máximos del código samurai, cualidad por la que en posesión de una exquisita educación y conocimiento, en tiempo de paz el samurai ponía su fuerza al servicio de los más débiles y ser un sabio maestro para los ignorantes.

Podemos continuar con LOS MANDAMIENTOS INDIOS. Como ocurre con otras muchas religiones, el pueblo indio en norteamérica poseía sus propios mandamientos, que regían todos los actos de su vida en la tribu. Un piel roja conoce que "sus mandamientos religiosos fueron escritos en tablas de piedra por el dedo flameante de un dios enfadado", su religión fue establecida por las tradiciones de sus ancestros y los sueños que les han sido confiados durante la noche ("horas de silencio"), lo ha sido por el Gran Espíritu. No necesitan iglesias, porque todo lo que se discute sobre Dios no les interesa. Muchas cosas, dicen, se puede discutir sobre el hombre, pero nunca sobre Dios. Su continuo conflicto con el hombre blanco ha surgido de la regulación de la naturaleza y su cambio según sus ideas. Para un PIEL ROJA toda la naturaleza está dentro de nosotros y nosotros somos parte de la naturaleza. Si existe un conflicto se basan en sus mandamientos: TRATA A TODO LO QUE HAY A TU ALREDEDOR CON RESPETO; TRABAJA JUNTO POR EL BENEFICIO DE LA HUMANIDAD; DA ASISTENCIA Y CARIÑO DONDE SE NECESITE; HAZ LO QUE CREAS QUE ESTA BIEN; MIRA DESPUÉS EL BIENESTAR DEL CUERPO Y LA MENTE; DEDICA TU ESFUERZO AL BIEN COMÚN; SE SINCERO Y HONESTO; Y HAZTE RESPONSABLE DE TUS ACTOS. Su sabiduría está al mirar alrededor, como siempre debemos de hacer, para encontrar soluciones eficaces y equitativas.

Debemos conocer también el HONOR BEDUINO, cualquiera que sea la naturaleza del conflicto que enfrente a las tribus beduinas, nunca se recurre a los tribunales de justicia, ni a la policía. Cuando existen desavenecias es un consejo tribal el que regula los litigios, según códigos ancestrales de la tribu. El Consejo beduino, que no requiere de demasiadas sesiones de deliberaciones, propone un acuerdo que es aceptado por las partes, quienes logran reconcialiar sus diferencias intentando que no queden resentimientos entre los afectados. Para el beduino no hay bien superior que el honor. Existen construcciones, generalmente retiradas de los domicilios familiares, con una amplia sala cuyo suelo se cubre de grandes alfombras, que se reservan para recibir huéspedes en ocasiones importantes. Allí pueden celebrarse consejos tribales. Antes de que se celebren sesiones tribales se impone un PERIODO DE CALMA de varios dias con el fin de analizar e investigar. Durante esta tregua en el conflicto, las partes en conflicto no tienen derecho a comunicarse entre ellos y por ejemplo, las esposas que tienen parientes en las otra casta no pueden visitarlos. Después de haber terminado la oración de los viernes, los grupos de beduinos se dirigen hacia la MADIAFA (casa del huesped), se saludan rozándose la nariz, luego se sientan, cada clan se repliega en una esquina del gran salón y la atmósfera es más bien tensa. Preside un venerable de la tribu, respetado en su seno para ejercer tal responsabilidad. Es más, en principio, los jovenes de la tribu se ven obligados a asistir a todos los consejos tribales y allí además de aprender se va viendo quienes en el futuro pueden ejercer como "jueces". El momento del almuerzo rompe la tensión una vez que entre ellos están debatiendo y se colocan grandes planchas de aluminio en el suelo, formándose pequeños grupos dispersos alrededor de la comida. La costumbre exige que el propietario de la mediafa haga honor a sus huéspedes antes de abrir la sesión del consejo tribal. De esta costumbre beduina, la justicia y la policía no ignoran estos consejos tribales y que tienen sus propias normas ante cualquier desavenencia; los respeta e incluso a veces recurren a ellos para poner fin a situaciones conflictivas, aprovechando su experiencia e influencia. Terminado el almuerzo, el consejo se reestablece, instalandose en el centro el sabio y frente a él los dos KOBAR o representantes de los beligerantes, sentandose los miembros de las familias o clanes unos a la izquierda y otros a la derecha. Durante el periodo de tregua que se dió en su momento anterior, cada grupo en discordia nombra un "vocero" del grupo que expone el punto de vista de su clan, mostrándose elocuente para ganarse la confianza, no del sabio, sino de toda la asistencia. Deben de pagar los kobar lo que se denomina AL-ROZGA o cantidad que sirve para los gastos de investigación y honorarios. Durante la sesión no se deja de servir té a los asistentes y los narguiles están omnipresentes por toda la sala. Una vez las exposiciones de cada representante, el sabio junto con los emisarios y algunos miembros más influyentes de cada clan se retiran para ponerse de acuerdo. Son costumbres llegar a acuerdos con pagos de camellos y sobre todo se puede perdonar todo salvo atacar o intimidar a las mujeres (Según Al ahram Hebdo, semanario egipcio). Se intenta llegar a un acuerdo o decisión tras la deliberación, en las que varias personas serán garantes frente a los beligerantes de que este sea respetado y cumplido. No es necesario que juren en sus manifestaciones o acuerdos pero si lo hicieron sobre el libro santo y luego no cumplieren, implicaria una maldición que pudiera extenderse a las generaciones siguientes. Terminada la sesión todo el mundo se levanta, disminuyendo la tensión y al dejar la mediafa, los miembros de los dos clanes se mezclan y se hablan como si nunca hubiera tenido ningún desacuerdo.

La más difundida entre mediadores formados es la tradición cultural hawaiana del HO`PONOPONO, UNA FORMA DE SOLUCIÓN DE DISPUTAS entre los nativos; mediación tradicional que se emplea principalmente entre conflictos familiares dentro de la tribu. Se trata de buscar un procedimiento por el que las personas que tienen un problema puedan ir desgranando cada una de las "aristas" del problema, para poder ver el corazón de la disputa, y lograr que la armonía vuelva a la familia. Curiosamente si mediante este proceso se llega a un acuerdo en el que la verdad va a florecer, no se hace necesario ningún tipo de recurso posterior porque "resuelta la disputa no hay nada que apelar". El proceso no es sencillo ni rápido, como quizas buscamos cuando hablamos de las ADR, sino que es necesario llegar a la solución con tiempo, porque se entiende el ho`ponopono como una filosofía de vida, como una creencia de que la verdad y el consenso van a surgir durante el proceso y por tanto requiere una entrega espiritual. El proceso surge ante un HAKU o experto mediador-conciliador quien intenta restaurar la situación de armonía en la familia mediante un proceso de negociación que consta de nueve fases: a) la aceptación por parte de la familia en conflicto de reunirse para salvar sus diferencias de cualquier tipo; b) la realización de una plegaria inicial a la divinidad para que les conceda la sinceridad en la negociación, denominado "Pule Wehe"; c) la idéntificación y búsqueda del problema por parte de las partes enfrentadas incluyendo el compromiso de todos de buscar una solución; d) La confesión, el perdón, la restitución o el abandono del conflicto mediante la consecución de un acuerdo; e) Acordar que el conflicto, una vez resuelto, deje de existir en el futuro; f) La reafirmación de los vínculos que unen a la familia mediante gestos de todos sus miembros; g) El rezo de una plegaria final de agradecimiento a las divinidades; h) La realización de una comida tradicional compartida por toda la familia; y i)La reanudación de las actividades habituales en el seno de la familia. Durante todo este proceso, con numerosas connotaciones hacia la mediación, el Haku realiza numerosas entrevistas con las partes antes y durante el proceso porque la verdadera filosofía en el rito hawaiano es el compromiso espiritual, que si se consigue resolverá el conflicto en cuestión. Por eso la meta de todo el proceso con independencia del acuerdo, será el perdón entre las partes (llamado "Mihi"). Existe también una importante simbología, por cuanto al final del proceso el Haku ofrece a las partes un cordón que cortan en su presencia, simbolizando la liberación de la atadura psicologica que les tenia enfrentados. Durante todo este proceso ideal, también es cierto que se puede producir el no llegar a esa situación espiritual de acuerdo o que favorezca el acuerdo o solución, lo que ocurre es que si se reniega o abandona, la persona en conflicto es apartado de la familia y expulsado de la tribu.

¿Y uno de los conflictos más encarnizados de la historia?, ¿que ocurre entre Israel y Palestina? ¿No hay esfuerzos por la paz y el consenso?. Olvidándonos de los infructuosos intentos políticos, llama la atención que FAMILIAS ISRAELIES Y PALESTINAS TRABAJEN JUNTAS POR LA PAZ. Así es existen datos reales que nos hablan de numerosas familias israelíes y palestinas que han perdido a algunos de sus hijos a causa del conflicto, se han unido por el dolor y ahora trabajan juntas para que los líderes políticos vuelvan a negociar y la paz vuelva a sus vidas. Lejos de buscar venganza y sentir odio por el declarado enemigo político, se han buscado a traves de estos últimos años y han unido sus fuerzas para trabajar de manera conjunta para terminar con el conflicto que viene asolándoles toda su vida. Son unas 350 familias que forman parte del llamado MOVIMIENTO PALESTINO POR EL CAMBIO Y EL CIRCULO ISRAELÍ DE PARIENTES, dos entidades que se han unido para llevar a cabo proyectos de sensibilización por la paz para ambos pueblos. Para ellas su principal misión es el "DEBER DE HABLAR" y que no hay diferencias cuando se trata de dolor: el mismo sientes las familias palestinas que las israelitas cuando pierden un miembro de sus familias. Su misión consiste en ejemplarizar. Manifestar que si ellos han conseguido sentarse en la misma mesa, porqué sus líderes políticos no han sido capaces de hacerlo con verdadera intención de acuerdo y solución del conflicto. Cada organización dentro de sus actividades organiza talleres y charlas por las escuelas y en las comunidades. Una de sus misiones ha sido ir a los centros educativos y a los niños en edad adolescentes inculcarles la necesidad y el beneficio de la reconciliación con todos los territorios ocupados, como señalan, la intención es "que la población tome conciencia y reclame el inicio de las negociaciones para lograr la paz. El deseo de venganza para estas familias, que son ejemplo para el resto del mundo, genera aún más venganza, de hecho el odio "es un camino absurdo" cuya salida solo genera violencia y más violencia. Señalan que eso no puede hacerles olvidar en ningún caso lo que les ha ocurrido pero deben trabajar juntos para ayudar a los demás. Nuestra pregunta se debe de basar en ¿podemos quedarnos como simples observadores internacionales?.

Y así han surgido y surgirán costumbres, modelos, ejemplos...en BRASIL existen dos experiencias apasionantes como son el llamado BALCÓN DE DERECHOS y LA JUSTICIA ITINERANTE; en el primero hacemos referencia a una "especie de despacho de abogados y trabajadores sociales que funciona dentro de las favelas, con el objetivo de resolver los conflictos locales" (según nos cuenta la profesora Nuria Belloso), consigue soluciones rápidas utilizando el sentido común y el diáologo entre las personas implicadas en algún conflicto. Este proyecto ha sido desarrollado por el Ministerio de Justicia brasileño para ser desarrollado en todo el país, para "tender un puente entre la población que no entiende el lenguaje jurídico". La Justicia Itinerante, por otro lado consiste en unos pequeños BARCOS que van navegando siguiendo el curso del río amazonas, realizando paradas en distintas zonas y comunidades indígenas, quienes cuando se produce el amarre acuden a manifestar ante los miembros de estos "centros de mediación itinerantes" sus discrepancias en busca de acuerdos.

Otra ocasión muy importante de conocer experiencias fué el FORUM DE BARCELONA 2004 donde por ejemplo se presentó el prototipo de LA CASA DE LA NEGOCIACIÓN DE FRIBURGO (SUIZA), que surgió como una idea del artista Josep María Martín quien intenta crear un espacio para resolver los conflictos cotidianos, donde "se concibiera la negociación como un proceso de construcción conjunto entre las partes en conflicto". Para ello se formó un equipo de profesionales procedentes de distintas disciplinas, que escogieron un lugar idoneo para ubicar la casa, siendo Friburgo el lugar elegido dado que en dicha ciudad viven familias de alrededor de 70 nacionalidades distintas. La intención por tanto era no solo dotar un lugar para la mediación o negociación sino que este fuera especialmente diseñado para estas situaciones: interiorizado, colores matiz, aislamiento del exterior, etc. Por otro lado Marguerite Barankitse presentó su acción mediadora en AFRICA mediante la CASA SHALOM donde acoge a niños huérfanos de distintas etnias y religiones africanas y donde les enseña la convivencia, el respeto y el reconocimiento a los demás.

Para terminar quisiera animar, animar y mucho a nuevas experiencias, a modelos de atención, a que surjan NUEVAS IDEAS QUE PRONTO SE CONVERTIRÁN EN COSTUMBRES, a que exista una sólida política pública que fomente la convivencia entre todos y los espacios sociales, a crear más MAGIA Y MEDIACIÓN, el modelo de intervención que vengo acuñando desde hace ya varios años, de estrategia, ilusión y cambio.

Javier Alés, invierno 2006.

jueves, 24 de enero de 2008

TESOROS DE LA MEDIACION

Autor: Javier Alés, Abogado

LOS TESOROS DE LA MEDIACIÓN.-

Profesiones como el ejercicio de la abogacía, han tenido oculto, durante muchos años, algo innato a nuestra formación, a nuestra atención a los clientes que nos confían sus problemas, sus conflictos y que mediante intervención como mediadores, hemos evitado el desgaste ante los tribunales de sus intenciones y sus sentimientos. Pero creo que ha llegado el momento de “abrir el cofre” que durante muchos años hemos cuidado y custodiado de nuestra labor mediadora y ofrecer a todas las profesiones que se acercan a la mediación, lo que son auténticas “perlas” para mediar.

Creo que podemos empezar con una cuestión básica: “conócete a ti mismo como mediador o mediadora”. Debemos sentirnos cómodos con este perfil profesional, saber si de verdad tenemos habilidades suficientes para manejar de forma adecuada las emociones y las tensiones que surgen en un conflicto. Debemos dominar el modelo de atención que utilicemos; bien sea la búsqueda de un acuerdo que termine con el conflicto, o bien el poder transformar las percepciones entre las partes enfrentadas, aunque el conflicto continúe, debemos utilizar un modelo y una técnica adecuada. ¿Por qué estamos motivados en la mediación?, ¿qué estilo tienes? O ¿qué temores y cargas personales traemos a la mediación?, son cuestiones que tenemos que resolver, que tenemos que tratar para poder dar lo mejor de nosotros en un proceso de mediación y, sobre todo, para saber si, nuestra paciencia, nuestra empatía, nuestra neutralidad, nuestra objetividad, nuestra tolerancia o nuestra madurez pueden llevarnos a ser mediadores profesionales. Son muchas las cualidades necesarias, pero el principal tesoro es conocernos a nosotros mismos.

Nada mejor que una historia clásica entre los mediadores, para aclarar cual es nuestro verdadero “rol como mediador”. Dicen que una vez, en un país de oriente, en un poblado cualquiera, un pastor árabe murió dejando testamento a sus tres hijos huérfanos. En el mismo reflejaba que sus 17 camellos, como bien más preciado, quería repartirlos de la siguiente forma: la mitad de sus camellos corresponderían al primogénito de sus hijos, una tercera parte al segundo de ellos y una novena parte al hijo menor. La pregunta que se hicieron ante su fallecimiento era ¿cómo deberían repartirse el rebaño de camellos?. Transcurridos varios días sin que hallaran una solución entre ellos, decidieron enviar a un miembro de su familia a una cueva, en búsqueda de “un sabio” quien decidió, bajando en su propio camello, acudir en ayuda de los tres hermanos. Cuando los tres hermanos, le explicaron el problema de repartir los “bienes” tal como era el deseo de su padre, el sabio les tranquilizó y les dijo que les cedía su camello para poder hacer las cuentas. Así ya tenían 18 y les era más fácil hacer el reparto: el mayor de los hermanos, al que le correspondía la mitad de los 18 camellos, se quedaría con 9; al hermano mediano, a quien le correspondía una tercera parte de 18, se quedaba con 6; y el menor, al que le correspondía una novena parte, ostentaría el derecho a 2 de ellos.

Pero la gran sorpresa vino cuando los hermanos hicieron el recuento total y se dieron cuenta que sumaban 17. En ese momento se dieron cuenta que lo que hizo el sabio (el mediador o mediadora) fue facilitar la solución del problema, nunca proporcionar la misma, por lo cual se marchó del lugar cabalgando en su propia camello, que había aportado al “reparto”. El mediador no es un juez, no es un árbitro, tan solo ayuda a las partes a la solución de su conflicto con su propio derecho a la autodeterminación.

Otra maravillosa “perla” de nuestro “cofre del tesoro” es la creatividad. ¿cómo podemos ser creativos ante un problema?, ¿cómo podemos ver alternativas al mismo?. Hay que tener un importante deseo de explorar, tener impulso por descubrir, probar y experimentar formas diferentes de manejar y mirar las cosas. En definitiva, tener disponibilidad “al cambio”. El primer trabajo que debemos tener con nuestros clientes es reencuadrar el conflicto: verlo de otra forma. Hay que devolver a las partes enfrentadas el “control de la situación”. La creatividad radica en escuchar lo que las partes realmente dicen y no limitarse a aceptar lo que comentan de forma explícita. Con ello vamos a intentar devolverles la capacidad de tomar decisiones intuitivas, basadas en la confianza y en la habilidad de separar la información sobre el problema que sea importante, de la que podemos considerar irrelevante. El buen humor y la risa permiten también que se de un ambiente creativo.

No obstante, nuestra responsabilidad con respecto al proceso de mediación, a pesar de la creatividad, de la “artesanía” de nuestro trabajo, es muy importante. Hagamos un proceso de mediación participativo, neutral, informando cuando existan diferencias insalvables para “retirarnos” del proceso. Estamos obligados a instruir a las partes y establecer criterios razonables de negociación, sugiriendo alternativas, rehusando a ser testigos conforme al proceso mediador si no se formalizara definitivamente, e informando de otros posibles recursos para solucionar su problema. Con ello quiero decir que hay que mantener la importancia de no asesorar o hacer terapia con nuestros clientes, porque se trata de un rol distinto. Es nuestra responsabilidad.
Igual que debemos encontrar “la perla” de la legitimación, del reconocimiento de los “litigantes”. La cultura de la mediación propone técnicas y modelos diferentes según el ámbito del conflicto en que se encuentren, pero el objetivo debe ser ayudar a las partes enfrentadas a “encontrar, mas allá de la razón que tengan, un lugar en la postura del corazón del otro”. Hacer comprender que “el otro” tiene parte de razón, mediante esa frase mágica que oímos cuando dicen: ¡ si yo lo entiendo… lo que ocurre es que lo comparto!. Hemos de tener en cuenta que el presente cambia continuamente y siempre es posible hacer o ver” algo nuevo. También se hace necesario reconocer y aceptar que la resolución de la mayoría de los conflictos es imposible, lo que si es posible es “transformarlos” para que afecten lo menos posible. El sentido de la mediación no es otro que el reconocimiento recíproco entre las partes.

Pero ¿qué asuntos pueden o deben ser mediados?. Yo creo que debemos hablar mejor de “debe” ser mediado porque partimos del principio de que todo es mediable o negociable. La mediación es recomendable especialmente, para aquellos casos en los cuales, las partes enfrentadas tienen una relación, que de alguna u otra forma continuarán en el tiempo. Muchos son los casos que debe ser mediados, como, los asuntos de daños y perjuicios, los de ámbito familiar, las relaciones entre socios o entre deudores y acreedores. Todas las relaciones en las cuales la relación se prolongue más allá del momento en que exista el conflicto o incluso en el que la privacidad de las cuestiones a debatir, haga necesario mantener quizás una reputación profesional frente a terceros, de las partes implicadas, hacen de la mediación una herramienta adecuada. Con esto queremos decir que prácticamente “todo es mediable”. No obstante los mediadores debemos aprender que la mediación no siempre es la mejor respuesta al conflicto que se nos plantea. Así los límites de la mediación deben estar en los casos que existe violencia, aun cuando muchas veces mediemos sin saber que existe supuestos malos tratos; también entendemos que no es recomendable en casos de abuso o violación, ya que pueden existir problemas de carácter legal (como el supuesto de prohibición expresa de mediar en la violencia doméstica, por el desequilibrio de las partes). Pero sobre todo nunca debemos mediar cuando observemos casos en el que las partes presentan patologías emocionales.

El verdadero trabajo artesanal, se basa en respetar y apoyar el derecho individual de las personas a la autodeterminación. Este es otro gran tesoro. Saber hacer respetar el derecho de las partes a elegir lo que quieran, hacer sus propias opciones y que tomen una decisión en la solución de sus problemas, requiere que les demos toda la información necesaria. Los detractores de la mediación confunden nuestro trabajo. La pregunta es: ¿recomendamos?, ¿orientamos?, ¿informamos?, ¿asesoramos?, ¿conciliamos?, ¿negociamos?, ¿atendemos?... simplemente mediamos. Hacemos posible, que las partes elijan entre varias opciones de solución, aquella que mejor represente los intereses y deseos que tengan. Se antoja básico analizar cuáles son sus posturas, intereses o necesidades a la hora de poder solucionar el problema. En esa búsqueda surge nuestro “acompañamiento”. Es difícil el trabajo pero debemos prepararnos para poder solventar distintos problemas éticos que “acudan” al proceso mediador.
Es muy normal que las personas mediadas soliciten alguna recomendación o una decisión del mediador. El problema se plantea bajo el prisma de que si aceptamos este rol, podemos garantizar la posibilidad de un inminente acuerdo en la disputa que se mantiene, pero estamos sacando del “control” del proceso a las partes, y por tanto, disminuimos el valor de su derecho a la autodeterminación y además estamos asesorando. Lo mismo ocurre si en un momento anterior, antes de que haya ningún acuerdo, el mediador o mediadora sabe cuál sería la solución ideal. Si les ofrecemos nuestra opinión, vamos a privar a las partes del sentimiento de estar tomando sus propias decisiones. El resultado va a ser una solución de “mala calidad” y sobre todo nos convertimos en consejeros legales, comprometiendo quizás nuestra imparcialidad.

Es por todo lo anterior por lo que considero un gran tesoro, una nueva “perla” la formación de los mediadores. Desde muchos sectores se promociona el que pueda ser una “lista abierta o cerrada”. Ni que decir tiene que es fundamental una exhaustiva formación en el ámbito jurídico, social y psicológico, adentrándose en talleres formativos en comunicación, deontología o creatividad, pero si considero que lo .más importante de la mediación, el gran hallazgo, es abrir “fronteras” entre profesionales. No debemos restringir la formación, ni el ejercicio profesional de la mediación a unas cuantas disciplinas, sino que debe abrirse a numerosas titulaciones universitarias, que de alguna manera u otra impliquen actuar en las relaciones personales, dado que en la formación del mediador cada disciplina puede aportar muchas más cosas de las que podemos imaginar. Cuando eliges formarte en una profesión, lo haces imaginándote ejerciendo en la misma y sintiéndote cómodo con ella, es decir, crees que tus habilidades personales te capacitan para realizar dichas tareas. La pregunta debe ser ¿podríamos formar en mediación a cualquier persona y ser mediador solo algunos?. Ante esta pregunta, me gustaría aclarar al lector que podemos entender con una breve metáfora. Todos debemos aprender a leer y escribir, pero muy pocos pueden ser “escritores”.

No quisiera seguir llegando al fondo de este “baúl” sin referirme al clásico debate sobre los principios de la mediación. Aquí encontramos también un tesoro oculto a los ojos de los profesionales y del legislador. Hagamos de la mediación un proceso sencillo, claro, donde preservando el interés de menores y discapacitados si existieren en el conflicto afectados, busquemos el principio de “celeridad”, de “intervención cooperativa”, del “respeto”, de la “claridad” y “la profesionalidad”, donde la colaboración de las partes sea un requisito de partida y donde la buena fe y el antiformalismo no sean contrarios a la paciencia y la perfecta estructuración de este “trabajo profesional”. Evidentemente no olvidamos los principios ya conocidos en España de la voluntariedad, la imparcialidad o la confidencialidad, pero debemos siempre “cuestionarnos” su actualidad diaria en nuestro trabajo.
Cuando hablamos de confidencialidad, entendemos que el mediador no puede revelar los particulares y los pormenores de la mediación a nadie, ni desvelar en reuniones conjuntas lo tratado en reuniones individuales y que no han sido autorizadas por su confidente. Es por esto mismo por lo que no podemos ser testigos en juicio sobre estos extremos, ni peritos, error muy frecuente por parte de los juzgados y tribunales. La excepción la tenemos en el sistema legal americano, donde existe la obligación de declarar a las autoridades la información acerca de casos de violencia o abuso contra menores. En estos casos, la obligación del mediador es advertir a las partes que su confidencialidad no podrá ser mantenida.
¿Y la imparcialidad o la neutralidad?. Un buen mediador debe permanecer imparcial hacia las partes. Esto significa el no tener favoritismo o tendencias, ya sea en nuestras manifestaciones o hechos, hacia una parte u otra, con el compromiso de servir a todas las partes y al proceso, en vez de servir a los intereses de una sola parte. Pero todo es relativo, porque bien sabemos que cuando alguien acude a nosotros, no busca la imparcialidad de un juez, busca la “multiparcialidad” como modelo de actuación, quiere que nos “impliquemos”, que “sintamos con ellos”, nuestra implicación hacia la solución del conflicto. De ahí nuestra imparcialidad.

¿Cuál es por tanto el verdadero sentido de la mediación?. Es absolutamente apasionante esta profesión, porque si bien la doctrina la trata como una “alternativa a la resolución de disputas”, más que una alternativa es una actividad “complementaria”. Podemos entender, como la definen, la mediación como ¿un método de resolución de conflictos? O más bien podemos hablar de “gestionar” y “transformar” una disputa. ¿la finalidad de una mediación es llegar a un acuerdo? O más bien se trata de indagar en las opciones de solución y “aprovechar” los efectos positivos que puede tener un conflicto. Y por último, ¿de verdad podemos pensar que es un método o una técnica? O queremos y deseamos que sea una “práctica artesanal” en el que no siempre aplicamos las mismas “recetas”. Nuestro verdadero trabajo se centra en ser agentes de la realidad, determinando los verdaderos intereses de cada parte, formulando el conflicto de forma correcta y de manera inclusiva, utilizando un léxico apropiado, presentando historias alternativas, pidiendo a las personas que se pongan en el lugar de la otra. El verdadero trabajo del mediador supone elaborar una “agenda” , decidiendo en que orden se abordan los temas y descartar todo aquello que “hace ruido”. Es un trabajo artesanal donde destaca la necesidad de la equidad, equilibrando el poder y buscando más lo “justo” que lo legal.

Para terminar este “viaje” a la “cueva del tesoro” no quisiera olvidarme del valor que tiene la mediación, la fuerza del acuerdo. La mediación tiene el valor de los contratos privados, intervenidos por un mediador, que evidentemente ante un incumplimiento necesitamos la ejecución judicial, pero esto a los mediadores no nos preocupa. Lo que de verdad nos preocupa es que, si el acuerdo en el que hemos estampado nuestra firma, no se cumple, ¿en que momento hemos fallado o no hemos sabido ver una intención que se ha mantenido oculta?.

Os animo a trabajar desde la mediación, como una estrategia, una diplomacia donde los principales pasos sean;
a) “ver la averia del conflicto”, viendo las posiciones, los intereses y las necesidades de las partes, en definitiva ¿Qué ha ocurrido?
b) “reconstruir las relaciones”, presentando una historia alternativa y estableciendo el ya mencionado reconocimiento de la otra parte
c) “reparar en la solución”, haciendo partícipe de ello a las partes (quien ayuda a buscar una solución, es consciente de su cumplimiento)
d) Y por último, hagamos un “rodaje”, un seguimiento, una supervisión y por tanto, veamos que están “cumpliendo” con lo pactado.
Recordemos que en la mediación no enseñamos a escribir, sino a ser escritores

martes, 8 de enero de 2008

Saludos de inicio

Bienvenidos a todos los visitantes de este blog. espero que con el tiempo podamos compartir ideas, trabajos, opiniones, que de forma libre podamos realizar en el mismo. Me aventuro a realizarlo, como "tarjeta de visita" para que quien acceda a esta página pueda conocer más sobre las inquietudes. Un cordial saludo. Javier Alés