jueves, 7 de septiembre de 2017

LOS INCREIBLES

Hace ya muchos años que opte por la mediación. Llámale trabajo, llámale forma de ser, llámale estilo de vida, o simplemente llámale forma de actuar, pero la mediación me enamoró, para convertirse en mi compañera de viaje. Muchos piensan que no es tal, y lo respeto, pero a su vez pido que respeten mi opinión y mi valoración que los mediadores tienen una “pasta especial”. Por eso me atrevo a comentar en este artículo algo tan curioso como “nuestros poderes”. No tenemos otro más que “el poder de la palabra”, en el momento oportuno y en su extensión exacta, requiere mucho entrenamiento, aun cuando más de una vez nos puede llevar a engaño que tengamos otros “superpoderes”, como si de la nada pudiera surgir algo que haga que las partes se acerquen por fin y se entiendan y estén dispuestas a ceder y conceder y por tanto encuentren una salida a su conflicto. Por eso viene a mi recuerdo una memorable película de Pixar, que más que referirnos a los mediadores, me gustaría referirme a los “poderes” que tienen las partes que acuden a nosotros y que no son conscientes de ello y que si supieran utilizarlo, podrían encontrar “el camino de salida”. Hablo de la película “los Increibles”. película de animación firmada por la factoría Pixar en la que es posible extraer muchas lecturas
'Los increíbles' narra la aventura de una familia de unos antiguos superhérores con poderes extraordinarios que tras vivir una étapa de gloria en la que la lucha contra el mal, reconocidos a todos los niveles, en la sociedad y el uso de sus superpoderes era algo cotidiano, con el paso del tiempo habian asumido una identidad anómima, con vidas inmersas en la rutina del día a día que les hacia parecer “normales” y mantener sus podere ocultos a los ojos de los demás para no parecer raros.
Bob (Mr. Increíble) es el padre y trabaja en una compañía de seguros, un trabajo aburrido y desde el que añora su pasada etapa. Deseando volver a la acción en cualquier momento. Por su parte, Helen (Elastigirl)  Miss Increible, cuida de sus tres hijos en una casa a las afueras de la ciudad e intenta educar y evitar que sus hijos saquen partido de sus poderes.
Sin embargo, esta calma aparente, a la que son obligados con la finalidad de no ser descubiertos y no parecer "raros", se rompe cuando Bob recibe un misterioso comunicado para ir a una isla perdida en una misión de alto secreto. Esto desencadena la acción y el regreso de Mr. Increíble, confinado casi al olvido, para volver a usar sus superpoderes con el fin de salvar a la humanidad y luchar contra un malvado villano.
El encanto apacible de la vida familiar se ve quebrado y el resto de los miembros tienen que seguirle para entre todos luchar juntos y volver a unirse, esta vez sin ocultar sus verdaderas identidades y poderes. Argumento de gran atractivo que nos sirve en mediación.
Si quieres saber porque, sigue leyendo.
Repasemos las lecciones de vida, útiles para nuestro día a día en cómo afrontar los conflictos: 
  1. No mires atrás, hemos cambiado y no te deja ver el futuro, por eso céntrate en el presente.
Muchas veces es fácil arrepentirse de los errores que hayamos cometido en el pasado, pero lo que de verdad cuenta es la forma en la que te comportas en el presente tanto con los demás como ante los conflictos, eso te hace ser tu mismo y sobre todo te hace libre.
  1. No te importe corre riesgos y cambiar.
En la película se nos muestra que hubiera sido sencillo quedarse en un trabajo aburrido y estable que tenía el Sr Increible pero un buen día después de animar a una ancianita a buscar su propia justicia, decidió seguir su sueño de combatir el crimen, que era lo que de verdad le llenaba y gracias a ello aprendió a valorar más a su familia y a sí mismo. Siendo uno mismo, siempre será más fácil llegar a consensuar y sobre todo a respetar y que respeten tu opinión
  1. El acto más pequeño puede generar el impacto más grande.
Para el padre de la familia Increíble, levantar un coche con una mano no era más que una forma de hacer ejercicio y sobre todo relajarse después de días y horas duras. De la misma forma para el niño que un triciclo vuele no era más que un acto de magia. Pero ambos actos sorprenden por la inusual, de atreverse a cosas increíbles a ojos de los demás, algo que debemos intentar y buscar una y otra vez a través de la creatividad y de la forma de mirar más allá las posibles soluciones.  
  1. Tener una debilidad no te convierten en un débil en una persona débil para negociar una salida.
En esta maravillosa película estaba el personaje de  Syndrome (que para todos quedó con el nombre de “el malo de la película”, alguien que de querer ser aprendiz del Sr. Increible, paso a ser su mayor enemigo y cuando pudo detener y retener a nuestro héroe, llamó débil por no golpear a Mirage, su compasión y cierta “debilidad” es lo que lo convierte en un verdadero superhéroe, y por eso podemos decir que no se es débil por ejemplo por llorar, ante una situación, sino sensible con la misma y nuestra debilidad puede ser también nuestra conciencia de ser justos con lo que te posicione
  1. Todos podemos y debemos saber que hasta el más pequeño tiene algo que enseñarnos...
Todos pensaron que el más pequeño de la familia Jack-Jack, un bebé, sería “normal” y que no podía ayudar a los problemas familiares, por su “incapacidad” para afrontar problemas…hasta que demostró tener no uno, sino tres superpoderes. Más incluso que los adultos. Contemos con los niños, hablemos con ellos, recibamos sus opiniones eso nos hace aprender de todos y de todo.
Podemos decir que los valores que transmite la película, surge por tanto tras una crisis en el seno familiar que no tarda en estallar y que es liberada gracias a entrar de nuevo en acción. El exceso de protección en el que vivían no era una buena solución y en esta liberación se demuestra que cada uno necesita su espacio, demostrar lo que vale, dar rienda suelta a sus virtudes y también que trabajando en equipo se consiguen los objetivos

Y ahora cuéntanos si quieres mediador, ¿qué lección te dejaron a ti?.

jueves, 13 de julio de 2017

MÍRAME A LOS OJOS...

Mírame a los ojos…

Siempre hemos manifestado nuestra disconformidad cuando ante una conversación, nuestro interlocutor, no nos miraba fijamente a los ojos y también hemos de decir que si lo hacemos por nuestra parte estamos demostrando nuestra seguridad y cercanía.  
Eso no quiere decir que no haya personas que les cuesta mirar a los ojos  y solamente se consigue un contacto visual en el diálogo o conversación muy de vez en cuando. No es de extrañar que si como dicen los expertos el 75% de lo que mostramos es a través de la llamada “comunicación no verbal”, la mirada a los ojos sea un importantísimo semáforo de la seguridad, de la legitimidad y de la credibilidad de lo que decimos. Necesitamos saber con la mirada, las sensaciones que transmiten en una conversación y más si cabe como ocurre en la mediación, en una negociación asistida.
Cuando hablamos del tono de voz, otros de los síntomas a tener en cuenta, es verdad que quizás cueste comprender lo que se dice o las sensaciones; si gesticulamos, también es verdad que depende mucho del contenido de la propia conversación, pero a través de los ojos y la mirada podemos ver “el alma de esa conversación” y transmitiremos una seguridad y cercanía que el resto de personas agradecerán. Con ello a buen seguro, nos permitirá conseguir eso que es tan importante, como es que crean en nosotros y que los mediados crean en lo que dicen. La credibilidad en nuestra profesión de mediador es importantisima para el “viaje que realizan las personas por el proceso”
De igual forma, en el reverso de la moneda, cuando alguien nos habla sin mirarnos a los ojos o en su caso distrae la mirada en una conversación hacia otro lugar u objeto, ante la falta de atención, la posibilidad de interpretar se minusvalora y sobre todo… la confianza decae. Con independencia de lo que muchas veces nos dicen los expertos a la hora de hablar de que supone una huida del tema o quizás la falta de sinceridad en las próximas frases, nosotros percibimos la deslegitimación a lo que hacemos.
Miremos a los ojos, y dejemos traspasar la frontera de lo que piensa nuestra mente. Loa atención y sobre todo “Los pensamientos de una persona pueden determinarse mirando sus ojos“-England, Regiment of Life, 1545.
No seamos intimidantes ni agresivos, seamos nosotros mismos, si estamos agradecidos, digamoslo con los ojos, si estamos indignados digamoslo con los ojos. Desde que se empezó a conocer y trabajar hace ya tiempo la Programación Neuro Lingüística, se analizó la dirección de la mirada, el parpadeo, la dirección de la mirada, la dominancia, la seducción
El llamado “contacto con los ojos” es una de las formas más fáciles de utilizar lenguaje corporal, pero también es una técnica complicada de dominar, e interpretar; nos obstante quizás lo más importante sea… la confianza en ti mismo y la complicidad en lo que haces y dices. Por eso queridos amigos… mírame a los ojos

martes, 20 de junio de 2017

LA INTELIGENCIA JURÍDICA EN MEDIACIÓN

La INTELIGENCIA JURIDICA EN MEDIACIÓN.
Javier Alés Director FIMEP
“LA DUDA ES EL COMIENZO DE LA SABIDURIA” de ahí que me atreva a hablar como jurista y mediador de la INTELIGENCIA JURIDICA, porque no. Fue Howard Gardner y los miembros de la prestigiosa Universidad de Harvard, casualmente también la del origen de la mediación, quien ideo la Teoría de la Inteligencia múltiples, en las personas. Gardner propuso que la vida humana requiere del desarrollo de varios tipos de inteligencia. Así pues, Gardner no entra en contradicción con la definición científica de la inteligencia, como la “capacidad de solucionar problemas o elaborar bienes valiosos”, más bien la complementa.
Junto a la inteligencia, los mediadores analizamos y trabajamos las emociones, aquellas que básicamente influencian en nuestra biología y por tanto influyen en nuestro estado de ánimo, más cuando estamos ante un conflicto. De ahí que nosotros a nuestros mediados animemos a gestionar sus pensamientos de tal manera que ante un conflicto (y la mayoría de ellos de carácter jurídico, lo que hace inevitable muchas veces el juicio), vean el lado positivo, desechando el influjo negativo; lo que llamamos la “oportunidad” ante lo adverso.
Todo ello, pensamiento e inteligencia, asi como emociones, es promovido por nuestra conciencia, que elabora respuestas ante la crisis que pudiéramos vivir.
Pues bien, aquí es donde apuesto por la que denominaríamos INTELIGENCIA JURIDICA, aquella que nos hace analizar el derecho como objeto de la inteligencia, y como herramienta, para que la JUSTICIA guie nuestras decisiones y acciones, siendo conscientes de que uniendo sentimientos y derecho podemos hallar lo justo y equilibrado. La principal conclusión es el valor estratégico que puede tener el derecho, cuando analizamos un conflicto en mediación, conforme mejor sea dominado, se producen ventajas en la negociación. De esta forma, si nuestra misión en una mediación es mantener el equilibrio, y en cualquier caso conseguir el “win to win”, analizando básicamente las necesidades, por encima de las posiciones, no puedo más que implorar en el mediador el dominio de la llamada INTELIGENCIA JURIDICA
Siempre hemos oído, desde pequeños que cuando alguien es justo en una negociación, o manifiesta inquietud si ve una injusticia,  lo etiquetamos como “persona de buen corazón”
Pues bien, dicen expertos que se puede demostrar que alguien que opera con esos sentimientos, es más una respuesta racional del cerebro, independiente de las emociones vertidas.  
“El estudio, publicado en The Journal os Neuroscience y liderado por el profesor de Psicología y Psiquiatría de la Universidad de Chicago Jean Decety, consistió en registrar mediante resonancia magnética funcional la actividad de varios sujetos mientras les ponían vídeos de situaciones en las que se cometía una injusticia manifiesta. En una de las situaciones, por ejemplo, alguien echaba dinero en el vaso de un mendigo y en la siguiente alguien daba una patada y le tiraba todas las monedas. Los participantes debían valorar en una escala la actitud del protagonista del vídeo, de modo que los científicos podían tener un retrato bastante aproximado de su capacidad de empatía.
Pues bien, los voluntarios que eran más sensibles en las injusticias presentaron una actividad notablemente mayor que la media en las regiones del cerebro asociadas con decisiones racionales y conscientes, mientras que las áreas relacionadas con las emociones permanecían inalteradas. "Los individuos que son sensibles a la injusticia no parecen estar conducidos por las emociones", concluye Decety, "sino que se conducen por la parte cognitiva".
Por eso me gustaría concluir que el dicho “Pleitos tengas y los ganes”, que nos lleva al consabido “más vale un mal acuerdo que un buen juicio”, hemos de desmontarlo los mediadores, ya que se trata de decir “ más vale un buen acuerdo que un mal juicio”  pero para ello apostemos por la INTELIGENCIA JURIDICA una más a la primitiva propuesta de Gardner
En los años que llevo ya como mediador, he visto personas en conflicto que entraron con el cuchillo entre los dientes y que tras nuestra intervención, en la que básicamente introdujimos el “factor humano” del conflicto, pero sobre todo rebajamos las pretensiones de los mediados buscando y aplicando la INTELIGENCIA JURIDICA que nos posiciona ante los justo, para conseguir lo estable y duradero. 
Puedo decir que últimamente las emociones lo están invadiendo todo. Y que asi sea, por eso cuenta más la solución amistosa que la solución justa.   Queridos amigos, consigamos ver el conflicto con las lentes de la razón y la lógica, pero sobre todo con la llamada “inteligencia jurídica” , asi acertaremos en la estrategia a seguir en el proceso de mediación.


Javier Alés. Junio 2017. 

lunes, 19 de junio de 2017

AMAR O QUERER LA MEDIACIÓN

AMAR O QUERER LA MEDIACIÓN
Cuando hablamos de amar o querer, confundimos los términos para hacer ver que nos gusta aquello a lo que nos referimos. Pues bien yo os puedo decir que “amo la mediación”; y  con ambas palabras nos involucramos en cuestiones sentimentales, por eso amamos o queremos nuestra profesión, a nuestra familia, a nuestra pareja. Si bien empleamos ambos términos no debemos confundirlos ya que según la Real Academia Española de la Lengua, estos términos poseen significados distintos.
Amar, es un verbo, que proviene de la palabra "amor", que significa: acción de expresar un sentimiento intenso, que por su iniciativa busca encontrarse y unirse con otro ser, es decir que tiene una innata atracción, inclinación y entrega de una persona hacia otra, y cuyo objetivo es procurar la reciprocidad en el anhelo de la unión de dos seres; y ello implica comunicación, convivencia, complemento y una relación afectiva, basada en la decisión y consentimiento de sus propias voluntades.
Querer, es también un verbo que significa que una persona pretende cumplir su deseo, es decir busca poseer o apetecer algo o a alguien, para su propia satisfacción personal, es decir, hay una inclinación, un interés, teniendo una connotación egoísta y posesivo.
 Por eso os puedo hablar en primera persona que amo la mediación. La amo porque en mi existe un sentimiento altruista y desinteresado de servir a esta maravillosa profesión. Ello conlleva humildad, saber hacer cosas sin que exista nada a cambio. Así se constituyó el Foro Internacional de Mediadores Profesionales de Loyola, para quienes amamos la mediación
Querer es un deseo que implica buscar una satisfacción y os puedo asegurar que a lo largo de mi vida profesional he visto a muchísimos mediadores y mediadoras que quieren la mediación.

Sobre todo lo notamos cuando tratamos de exagerar nuestro gusto por algo. Decimos "amo la playa" o  "amo el baile", cuando bastaría expresar que solo te gusta, y por tanto lo quieres para ti. Casi sin dar nada a cambio. La mediación requiere de amantes, no de personas que le quieran. La mediación necesita que “le demos nuestras experiencias”, que nos entreguemos a ella, que sepamos sembrar, para conseguir esa ansiada “cultura del acuerdo”. Toda la vida le estaré agradecido por haberme cambiado. Querer es poder, amar es dar.

¡cuantos mediadores se han acercado a la mediación porque la quieren… pero no la aman!

miércoles, 31 de mayo de 2017

NECESITAMOS ACTITUD



ACTITUD PARA AYUDAR A LOS DEMAS
Cuando ayudas a los demás, podemos decir que te estás ayudando a ti mismo. Cada vez que lo haces, te viene ese sentimiento por duplicado como un efecto boomerang. Cuando nos formamos, se habla de ponerse en el lugar del otro, ser asertivos, empáticos, pero creo que nos olvidamos de lo más esencial: tener actitud para ayudar sin pedir nada a cambio. El sentimiento de utilidad, la satisfacción por lo que consigas se multiplica y nosotros, mediadores, creemos que puedes y debes hacerlo. Desde la perspectiva de la ayuda, se devuelve el interés del otro por su solución. 

Pero, ¿es posible ayudar a tu enemigo?, mi respuesta es, ¡¡ porque no!! Una vez entreviste a un médico que salvo la vida de alguien que al huir de la comisión de un delito se cayó al vacio, y sabes que… acababa de disparar con un arma a un amigo del doctor. Me chocó la serenidad con la que me dijo, “el hombre debe tener siempre un margen de ayuda a los demás que consiga humanizar la vida” Ayudar y compartir puede ser una oportunidad para salir adelante. 

Cooperar en la solución, mejora las relaciones de futuro o al menos, esquiva sus efectos negativos en adelante.

Por eso alguien que es generoso en el esfuerzo por comprender a los demás y apostar por no ser egoísta en las soluciones, siempre será alguien positivo que hace cambiar la perspectiva de los problemas.

Cuando uno es voluntario con el fin genuino y sincero de ayudar a los otros por gusto y con la pura intensión de dar sin esperar nada a cambio, surge un sentimiento de satisfacción y hasta de encanto que nutre y enriquece inmediatamente. Las capacidades personales se mejoran y la sensibilidad se afina logrando que finalmente todos salgan beneficiados.

Tenemos que ser creativos en el acto de ceder y conceder ya que supone un acto de sensación de energía positiva que consigue que los demás sean conscientes de esa misma corriente de luz y mejora las relaciones 

¿Cuándo fue la última vez que ayudaste o sorprendiste con un buen detalle a alguien?