jueves, 21 de marzo de 2024

Claudia Prócula la mujer de Pilatos y el valor de la conciencia

 


Ahora que llega la Semana Santa y que de alguna forma celebramos lo que fue la muerte y resurrección de Jesús, para los creyentes cristianos, poco se habla como personaje secundario de esta mujer, que bien podría darnos una lección según las escrituras. La mujer de Pilato es mencionada una vez en el evangelio. Fue durante el juicio de Jesús ante el Procurador romano. Después de un proceso judío ante el Sanedrín, Jesús es presentado al tribunal romano, donde el procurador romano Poncio Pilato, escucha las acusaciones de los judíos.  El es un representante de Roma en Jerusalén y no olvidemos que incluso la figura representativa del procurador sigue siendo hoy en día necesario, cuando una persona desea acudir ante los tribunales de justicia.

Después de un interrogatorio a Jesús y se da cuenta de su inocencia, algo que manifiesta claramente ante aquellos que lo han llevado preso. Al ser consciente de su inocencia, intenta eludir su juicio al llevarlo ante Herodes e incluso con la posterior “provocación al pueblo” intenta su liberación por encima del “peligroso” Barrabás. Pero nada más lejos de la realidad. Es ahí donde aparece el personaje de Claudia quien le manifiesta “no te mezcles en el asunto de ese justo; pues hoy en sueños he sufrido por causa suya”

La aparición repentina en escena, nos muestra los reiterados problemas de conciencia que ocurre en muchos momentos de la vida y también de los conflictos. Sin querer hablar de la reacción de Pilato (lavarse las manos) o las manifestaciones que realizara en aquél acto, Prescindamos ahora de la reacción de Pilato para centrarnos en la intervención de Claudia Prócula. La Iglesia Ortodoxa la venera como santa. De ahí que nos preguntemos si ¿Conocía a Jesús antes del proceso? Sea así o no si podemos decir que Claudia fue la única defensora en el juicio humano de Jesús  y nos permite, a mi como mediador, hablar del valor de la “conciencia humana” y las formas de actuar ante un conflicto ante la justicia o actuar contra la verdad.

La conciencia cuando hay un problema actúa con “voz baja” y te dicta muchas veces lo que debes hacer y advirtiéndote de la importancia de llegar a una solución factible y justa.

Es la conciencia muchas veces, la que debemos “encontrar” en la mesa de negociación, para que las partes sean conscientes (valga la redundancia) de la importancia de ceder y conceder. Solo así somos capaces de asomarnos a nuestros “valores humanos” y por tanto vivir en la tan ansiada “cultura de paz”.

Dicen los verdaderos expertos que la salud de una sociedad depende de que existan en ella muchas personas fieles a los dictados de la conciencia. Toda persona debe ser un gran escuchador de su conciencia, porque es allí donde puede encontrar el valor de lo que hacemos en nuestro trabajo: servir de puente para reconstruir una relación y construir un acuerdo

En el juicio de Jesús, Claudia es la voz de la consciencia, que refleja la fidelidad a la verdad y defiende a Jesús como justo y lo cierto es que Pilato recibió una ayuda considerable para poder actuar con justicia.

Queridos amigos, actuemos en conciencia que no es más que analizar el conocimiento del bien y del mal que permite a la persona enjuiciar moralmente la realidad y los actos, especialmente los propios y darse cuenta de la necesidad de acabar con las aristas de un conflicto y buscar ese deseado acuerdo.

Y para ello nada mejor que acudir a un mediador. Feliz Semana Santa


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