lunes, 19 de junio de 2017

AMAR O QUERER LA MEDIACIÓN

AMAR O QUERER LA MEDIACIÓN
Cuando hablamos de amar o querer, confundimos los términos para hacer ver que nos gusta aquello a lo que nos referimos. Pues bien yo os puedo decir que “amo la mediación”; y  con ambas palabras nos involucramos en cuestiones sentimentales, por eso amamos o queremos nuestra profesión, a nuestra familia, a nuestra pareja. Si bien empleamos ambos términos no debemos confundirlos ya que según la Real Academia Española de la Lengua, estos términos poseen significados distintos.
Amar, es un verbo, que proviene de la palabra "amor", que significa: acción de expresar un sentimiento intenso, que por su iniciativa busca encontrarse y unirse con otro ser, es decir que tiene una innata atracción, inclinación y entrega de una persona hacia otra, y cuyo objetivo es procurar la reciprocidad en el anhelo de la unión de dos seres; y ello implica comunicación, convivencia, complemento y una relación afectiva, basada en la decisión y consentimiento de sus propias voluntades.
Querer, es también un verbo que significa que una persona pretende cumplir su deseo, es decir busca poseer o apetecer algo o a alguien, para su propia satisfacción personal, es decir, hay una inclinación, un interés, teniendo una connotación egoísta y posesivo.
 Por eso os puedo hablar en primera persona que amo la mediación. La amo porque en mi existe un sentimiento altruista y desinteresado de servir a esta maravillosa profesión. Ello conlleva humildad, saber hacer cosas sin que exista nada a cambio. Así se constituyó el Foro Internacional de Mediadores Profesionales de Loyola, para quienes amamos la mediación
Querer es un deseo que implica buscar una satisfacción y os puedo asegurar que a lo largo de mi vida profesional he visto a muchísimos mediadores y mediadoras que quieren la mediación.

Sobre todo lo notamos cuando tratamos de exagerar nuestro gusto por algo. Decimos "amo la playa" o  "amo el baile", cuando bastaría expresar que solo te gusta, y por tanto lo quieres para ti. Casi sin dar nada a cambio. La mediación requiere de amantes, no de personas que le quieran. La mediación necesita que “le demos nuestras experiencias”, que nos entreguemos a ella, que sepamos sembrar, para conseguir esa ansiada “cultura del acuerdo”. Toda la vida le estaré agradecido por haberme cambiado. Querer es poder, amar es dar.

¡cuantos mediadores se han acercado a la mediación porque la quieren… pero no la aman!

1 comentario:

Unknown dijo...

Con amor;con humor y con humildad!...claro que si!hermosa reflexión Javier