jueves, 24 de enero de 2008

TESOROS DE LA MEDIACION

Autor: Javier Alés, Abogado

LOS TESOROS DE LA MEDIACIÓN.-

Profesiones como el ejercicio de la abogacía, han tenido oculto, durante muchos años, algo innato a nuestra formación, a nuestra atención a los clientes que nos confían sus problemas, sus conflictos y que mediante intervención como mediadores, hemos evitado el desgaste ante los tribunales de sus intenciones y sus sentimientos. Pero creo que ha llegado el momento de “abrir el cofre” que durante muchos años hemos cuidado y custodiado de nuestra labor mediadora y ofrecer a todas las profesiones que se acercan a la mediación, lo que son auténticas “perlas” para mediar.

Creo que podemos empezar con una cuestión básica: “conócete a ti mismo como mediador o mediadora”. Debemos sentirnos cómodos con este perfil profesional, saber si de verdad tenemos habilidades suficientes para manejar de forma adecuada las emociones y las tensiones que surgen en un conflicto. Debemos dominar el modelo de atención que utilicemos; bien sea la búsqueda de un acuerdo que termine con el conflicto, o bien el poder transformar las percepciones entre las partes enfrentadas, aunque el conflicto continúe, debemos utilizar un modelo y una técnica adecuada. ¿Por qué estamos motivados en la mediación?, ¿qué estilo tienes? O ¿qué temores y cargas personales traemos a la mediación?, son cuestiones que tenemos que resolver, que tenemos que tratar para poder dar lo mejor de nosotros en un proceso de mediación y, sobre todo, para saber si, nuestra paciencia, nuestra empatía, nuestra neutralidad, nuestra objetividad, nuestra tolerancia o nuestra madurez pueden llevarnos a ser mediadores profesionales. Son muchas las cualidades necesarias, pero el principal tesoro es conocernos a nosotros mismos.

Nada mejor que una historia clásica entre los mediadores, para aclarar cual es nuestro verdadero “rol como mediador”. Dicen que una vez, en un país de oriente, en un poblado cualquiera, un pastor árabe murió dejando testamento a sus tres hijos huérfanos. En el mismo reflejaba que sus 17 camellos, como bien más preciado, quería repartirlos de la siguiente forma: la mitad de sus camellos corresponderían al primogénito de sus hijos, una tercera parte al segundo de ellos y una novena parte al hijo menor. La pregunta que se hicieron ante su fallecimiento era ¿cómo deberían repartirse el rebaño de camellos?. Transcurridos varios días sin que hallaran una solución entre ellos, decidieron enviar a un miembro de su familia a una cueva, en búsqueda de “un sabio” quien decidió, bajando en su propio camello, acudir en ayuda de los tres hermanos. Cuando los tres hermanos, le explicaron el problema de repartir los “bienes” tal como era el deseo de su padre, el sabio les tranquilizó y les dijo que les cedía su camello para poder hacer las cuentas. Así ya tenían 18 y les era más fácil hacer el reparto: el mayor de los hermanos, al que le correspondía la mitad de los 18 camellos, se quedaría con 9; al hermano mediano, a quien le correspondía una tercera parte de 18, se quedaba con 6; y el menor, al que le correspondía una novena parte, ostentaría el derecho a 2 de ellos.

Pero la gran sorpresa vino cuando los hermanos hicieron el recuento total y se dieron cuenta que sumaban 17. En ese momento se dieron cuenta que lo que hizo el sabio (el mediador o mediadora) fue facilitar la solución del problema, nunca proporcionar la misma, por lo cual se marchó del lugar cabalgando en su propia camello, que había aportado al “reparto”. El mediador no es un juez, no es un árbitro, tan solo ayuda a las partes a la solución de su conflicto con su propio derecho a la autodeterminación.

Otra maravillosa “perla” de nuestro “cofre del tesoro” es la creatividad. ¿cómo podemos ser creativos ante un problema?, ¿cómo podemos ver alternativas al mismo?. Hay que tener un importante deseo de explorar, tener impulso por descubrir, probar y experimentar formas diferentes de manejar y mirar las cosas. En definitiva, tener disponibilidad “al cambio”. El primer trabajo que debemos tener con nuestros clientes es reencuadrar el conflicto: verlo de otra forma. Hay que devolver a las partes enfrentadas el “control de la situación”. La creatividad radica en escuchar lo que las partes realmente dicen y no limitarse a aceptar lo que comentan de forma explícita. Con ello vamos a intentar devolverles la capacidad de tomar decisiones intuitivas, basadas en la confianza y en la habilidad de separar la información sobre el problema que sea importante, de la que podemos considerar irrelevante. El buen humor y la risa permiten también que se de un ambiente creativo.

No obstante, nuestra responsabilidad con respecto al proceso de mediación, a pesar de la creatividad, de la “artesanía” de nuestro trabajo, es muy importante. Hagamos un proceso de mediación participativo, neutral, informando cuando existan diferencias insalvables para “retirarnos” del proceso. Estamos obligados a instruir a las partes y establecer criterios razonables de negociación, sugiriendo alternativas, rehusando a ser testigos conforme al proceso mediador si no se formalizara definitivamente, e informando de otros posibles recursos para solucionar su problema. Con ello quiero decir que hay que mantener la importancia de no asesorar o hacer terapia con nuestros clientes, porque se trata de un rol distinto. Es nuestra responsabilidad.
Igual que debemos encontrar “la perla” de la legitimación, del reconocimiento de los “litigantes”. La cultura de la mediación propone técnicas y modelos diferentes según el ámbito del conflicto en que se encuentren, pero el objetivo debe ser ayudar a las partes enfrentadas a “encontrar, mas allá de la razón que tengan, un lugar en la postura del corazón del otro”. Hacer comprender que “el otro” tiene parte de razón, mediante esa frase mágica que oímos cuando dicen: ¡ si yo lo entiendo… lo que ocurre es que lo comparto!. Hemos de tener en cuenta que el presente cambia continuamente y siempre es posible hacer o ver” algo nuevo. También se hace necesario reconocer y aceptar que la resolución de la mayoría de los conflictos es imposible, lo que si es posible es “transformarlos” para que afecten lo menos posible. El sentido de la mediación no es otro que el reconocimiento recíproco entre las partes.

Pero ¿qué asuntos pueden o deben ser mediados?. Yo creo que debemos hablar mejor de “debe” ser mediado porque partimos del principio de que todo es mediable o negociable. La mediación es recomendable especialmente, para aquellos casos en los cuales, las partes enfrentadas tienen una relación, que de alguna u otra forma continuarán en el tiempo. Muchos son los casos que debe ser mediados, como, los asuntos de daños y perjuicios, los de ámbito familiar, las relaciones entre socios o entre deudores y acreedores. Todas las relaciones en las cuales la relación se prolongue más allá del momento en que exista el conflicto o incluso en el que la privacidad de las cuestiones a debatir, haga necesario mantener quizás una reputación profesional frente a terceros, de las partes implicadas, hacen de la mediación una herramienta adecuada. Con esto queremos decir que prácticamente “todo es mediable”. No obstante los mediadores debemos aprender que la mediación no siempre es la mejor respuesta al conflicto que se nos plantea. Así los límites de la mediación deben estar en los casos que existe violencia, aun cuando muchas veces mediemos sin saber que existe supuestos malos tratos; también entendemos que no es recomendable en casos de abuso o violación, ya que pueden existir problemas de carácter legal (como el supuesto de prohibición expresa de mediar en la violencia doméstica, por el desequilibrio de las partes). Pero sobre todo nunca debemos mediar cuando observemos casos en el que las partes presentan patologías emocionales.

El verdadero trabajo artesanal, se basa en respetar y apoyar el derecho individual de las personas a la autodeterminación. Este es otro gran tesoro. Saber hacer respetar el derecho de las partes a elegir lo que quieran, hacer sus propias opciones y que tomen una decisión en la solución de sus problemas, requiere que les demos toda la información necesaria. Los detractores de la mediación confunden nuestro trabajo. La pregunta es: ¿recomendamos?, ¿orientamos?, ¿informamos?, ¿asesoramos?, ¿conciliamos?, ¿negociamos?, ¿atendemos?... simplemente mediamos. Hacemos posible, que las partes elijan entre varias opciones de solución, aquella que mejor represente los intereses y deseos que tengan. Se antoja básico analizar cuáles son sus posturas, intereses o necesidades a la hora de poder solucionar el problema. En esa búsqueda surge nuestro “acompañamiento”. Es difícil el trabajo pero debemos prepararnos para poder solventar distintos problemas éticos que “acudan” al proceso mediador.
Es muy normal que las personas mediadas soliciten alguna recomendación o una decisión del mediador. El problema se plantea bajo el prisma de que si aceptamos este rol, podemos garantizar la posibilidad de un inminente acuerdo en la disputa que se mantiene, pero estamos sacando del “control” del proceso a las partes, y por tanto, disminuimos el valor de su derecho a la autodeterminación y además estamos asesorando. Lo mismo ocurre si en un momento anterior, antes de que haya ningún acuerdo, el mediador o mediadora sabe cuál sería la solución ideal. Si les ofrecemos nuestra opinión, vamos a privar a las partes del sentimiento de estar tomando sus propias decisiones. El resultado va a ser una solución de “mala calidad” y sobre todo nos convertimos en consejeros legales, comprometiendo quizás nuestra imparcialidad.

Es por todo lo anterior por lo que considero un gran tesoro, una nueva “perla” la formación de los mediadores. Desde muchos sectores se promociona el que pueda ser una “lista abierta o cerrada”. Ni que decir tiene que es fundamental una exhaustiva formación en el ámbito jurídico, social y psicológico, adentrándose en talleres formativos en comunicación, deontología o creatividad, pero si considero que lo .más importante de la mediación, el gran hallazgo, es abrir “fronteras” entre profesionales. No debemos restringir la formación, ni el ejercicio profesional de la mediación a unas cuantas disciplinas, sino que debe abrirse a numerosas titulaciones universitarias, que de alguna manera u otra impliquen actuar en las relaciones personales, dado que en la formación del mediador cada disciplina puede aportar muchas más cosas de las que podemos imaginar. Cuando eliges formarte en una profesión, lo haces imaginándote ejerciendo en la misma y sintiéndote cómodo con ella, es decir, crees que tus habilidades personales te capacitan para realizar dichas tareas. La pregunta debe ser ¿podríamos formar en mediación a cualquier persona y ser mediador solo algunos?. Ante esta pregunta, me gustaría aclarar al lector que podemos entender con una breve metáfora. Todos debemos aprender a leer y escribir, pero muy pocos pueden ser “escritores”.

No quisiera seguir llegando al fondo de este “baúl” sin referirme al clásico debate sobre los principios de la mediación. Aquí encontramos también un tesoro oculto a los ojos de los profesionales y del legislador. Hagamos de la mediación un proceso sencillo, claro, donde preservando el interés de menores y discapacitados si existieren en el conflicto afectados, busquemos el principio de “celeridad”, de “intervención cooperativa”, del “respeto”, de la “claridad” y “la profesionalidad”, donde la colaboración de las partes sea un requisito de partida y donde la buena fe y el antiformalismo no sean contrarios a la paciencia y la perfecta estructuración de este “trabajo profesional”. Evidentemente no olvidamos los principios ya conocidos en España de la voluntariedad, la imparcialidad o la confidencialidad, pero debemos siempre “cuestionarnos” su actualidad diaria en nuestro trabajo.
Cuando hablamos de confidencialidad, entendemos que el mediador no puede revelar los particulares y los pormenores de la mediación a nadie, ni desvelar en reuniones conjuntas lo tratado en reuniones individuales y que no han sido autorizadas por su confidente. Es por esto mismo por lo que no podemos ser testigos en juicio sobre estos extremos, ni peritos, error muy frecuente por parte de los juzgados y tribunales. La excepción la tenemos en el sistema legal americano, donde existe la obligación de declarar a las autoridades la información acerca de casos de violencia o abuso contra menores. En estos casos, la obligación del mediador es advertir a las partes que su confidencialidad no podrá ser mantenida.
¿Y la imparcialidad o la neutralidad?. Un buen mediador debe permanecer imparcial hacia las partes. Esto significa el no tener favoritismo o tendencias, ya sea en nuestras manifestaciones o hechos, hacia una parte u otra, con el compromiso de servir a todas las partes y al proceso, en vez de servir a los intereses de una sola parte. Pero todo es relativo, porque bien sabemos que cuando alguien acude a nosotros, no busca la imparcialidad de un juez, busca la “multiparcialidad” como modelo de actuación, quiere que nos “impliquemos”, que “sintamos con ellos”, nuestra implicación hacia la solución del conflicto. De ahí nuestra imparcialidad.

¿Cuál es por tanto el verdadero sentido de la mediación?. Es absolutamente apasionante esta profesión, porque si bien la doctrina la trata como una “alternativa a la resolución de disputas”, más que una alternativa es una actividad “complementaria”. Podemos entender, como la definen, la mediación como ¿un método de resolución de conflictos? O más bien podemos hablar de “gestionar” y “transformar” una disputa. ¿la finalidad de una mediación es llegar a un acuerdo? O más bien se trata de indagar en las opciones de solución y “aprovechar” los efectos positivos que puede tener un conflicto. Y por último, ¿de verdad podemos pensar que es un método o una técnica? O queremos y deseamos que sea una “práctica artesanal” en el que no siempre aplicamos las mismas “recetas”. Nuestro verdadero trabajo se centra en ser agentes de la realidad, determinando los verdaderos intereses de cada parte, formulando el conflicto de forma correcta y de manera inclusiva, utilizando un léxico apropiado, presentando historias alternativas, pidiendo a las personas que se pongan en el lugar de la otra. El verdadero trabajo del mediador supone elaborar una “agenda” , decidiendo en que orden se abordan los temas y descartar todo aquello que “hace ruido”. Es un trabajo artesanal donde destaca la necesidad de la equidad, equilibrando el poder y buscando más lo “justo” que lo legal.

Para terminar este “viaje” a la “cueva del tesoro” no quisiera olvidarme del valor que tiene la mediación, la fuerza del acuerdo. La mediación tiene el valor de los contratos privados, intervenidos por un mediador, que evidentemente ante un incumplimiento necesitamos la ejecución judicial, pero esto a los mediadores no nos preocupa. Lo que de verdad nos preocupa es que, si el acuerdo en el que hemos estampado nuestra firma, no se cumple, ¿en que momento hemos fallado o no hemos sabido ver una intención que se ha mantenido oculta?.

Os animo a trabajar desde la mediación, como una estrategia, una diplomacia donde los principales pasos sean;
a) “ver la averia del conflicto”, viendo las posiciones, los intereses y las necesidades de las partes, en definitiva ¿Qué ha ocurrido?
b) “reconstruir las relaciones”, presentando una historia alternativa y estableciendo el ya mencionado reconocimiento de la otra parte
c) “reparar en la solución”, haciendo partícipe de ello a las partes (quien ayuda a buscar una solución, es consciente de su cumplimiento)
d) Y por último, hagamos un “rodaje”, un seguimiento, una supervisión y por tanto, veamos que están “cumpliendo” con lo pactado.
Recordemos que en la mediación no enseñamos a escribir, sino a ser escritores

70 comentarios:

Morgana dijo...

Hola Javier, me ha encantado este primer artículo que leo de tu blog, he accedido a él porque han puesto el enlace en la página de la Universidad de Extremadura que junto con Mediarex ofrecen la posibilidad de hacer el curso de Experto en Mediación, a el cuál me he matriculado y según veo mañana en el primer día de sesión presencial tienes una intervención.
Soy alumna tuya del 92 de Trabajo Social, cuando se daba en la calle Jimios, me ha alegrado saber de tí, de tu dedicación a la mediación y la pasión que le pones a tu trabajo. GRACIAS

Pilar López Parejo dijo...

Creo que una "perla del tesoro" y la más importante en la profesión de mediador es la imaginación. Con esta puedes ser capaz de dar una gran diversidad de herramientas para que las partes enfrentadas puedan resolver el problema que haya entre ellas. Tener la capacidad suficiente para dar herramientas diversas según lo que vaya surgiendo, pudiendo dar muchas opciones de solución y no aferrarse a una sola que podría no ser válida para el caso.

Por otro lado, quiero hacer referencia a otra "perla del tesoro" que tiene gran importancia en esta profesión, y es la capacidad de poder tener "las riendas" del momento de la mediación. Es decir, ser capaz de que cuando surjan interrupciones entre las partes enfrentadas, seamos capaces de intervenir y parar esas pequeñas interrupciones que pueden surgir por no respetar los turnos. La autoridad en mediación me parece importante ya que sino sería como si no hubieran acudido a ninguna ayuda y estuvieran las partes como estaban en sus momentos de enfrentamiento sin que no hubiera nadie de por medio que los regulara y ayudara para que ellos solucionaran el problema.

María Pulido Amador dijo...

En mi opinión , la mediación guarda muchas perlas del tesoro ya que no sólo ofrece soluciones efectivas a un problema sino una apertura de miras y perspectivas múltiples que hacen que una persona sesgada por por ejemplo el egoísmo actual de nuestra sociedad pueda llegar a ver más allá. En cuanto a la profesión de mediador/mediadora destacaría la gratificación de poder aportar estas facilidades a la hora de abordar un problema ya que son tantos los ámbitos de intervención que es clara la utilidad del proceso.

Anónimo dijo...

Tras mi reflexión como estudiante de mediación la "perla del tesoro" sería bajo mi punto de vista la mediacion multidisciplinar ya que es la mejor manera de levar a cabo una intervención completa y exitósa; los diferentes ámbitos, el jurídico, social, empresarial y psicológico se complementan a la hora de realizar una mediación, además de aportar a esta diferentes visiones y conocimientos sobre el conflicto.

La mediación es un proceso conplejo que requiere experiencia y habilidades para conseguir realizarlo de la mejor manera posible; en el texto se alude a la necesidad de conocernos a nosotros mismos, como personas y como mediadores, como paso previo a conocer a los cientes; ya que, si conocemos nuesta manera de trabajar será mucho más fácil llegar a la persona que tenemos delante a través de nuestras competencias como mediador. De igual modo, para aydar a que los implicados vean más allá del problema es necesario que el profesional posea dotes de creatividad, de modo que generará visiones que aun no se habían pensado;la creatividad es algo que en el día a día se puede entrenar y que sería necesaria esta práctica para ser un buen profesional.

El mediador es un facilitador que ayuda y guía a las pertes en el proceso de resolución de un conflicto. Ofrece diferentes alternativas para que las partes implicadas tomen la decisión sobre el qué y el cómo. En esta negociación es necesario que las partes cedan voluntariamente mediante la intervención, valorando los pros y contras de las diferentes altervnativas. Para que la solución sea equitativa para ambas partes es necesaio una empatía total del profesional con las partes implicadas, de modo que se obtenga un control de ambas perspectivas; y también es necesaria la empatía entre las personas enfrentadas y el reconocimeinto y conexión de ambas.

Como mediador es necesario dejar de lado la vida personal de uno mismo, valores, creencias, gustos etc. para entrar en el mundo de los implicados y tratar de reorganizar todo lo que ocurre para aportarles otra visión del suceso.

Yolanda Ramos Jurado
16 de octubre de 2018
Campus Córdoba
4º de Psicología

Anónimo dijo...

Además de las múltiples "perlas de la mediación" que se redactan en este artículo, pienso que la autonomía que se le cede a los implicados en el conflicto es otra de las muchas ventajas que ofrece. Con esto me refiero, a que, a diferencia de un juicio en el que el juez otorga la sentencia, la mediación ofrece, mediante la ayuda del mediador, que las partes implicadas del conflicto sean capaces de resolver dicho conflicto, empleando sus herramientas para crear un acuerdo que se ajuste a sus necesidades.

Anónimo dijo...

Además de las múltiples "perlas de la mediación" que se redactan en este artículo, pienso que la autonomía que se le cede a los implicados en el conflicto es otra de las muchas ventajas que ofrece. Con esto me refiero, a que, a diferencia de un juicio en el que el juez otorga la sentencia, la mediación ofrece, mediante la ayuda del mediador, que las partes implicadas del conflicto sean capaces de resolver dicho conflicto, empleando sus herramientas para crear un acuerdo que se ajuste a sus necesidades.

Carmen Ruiz Hermosín.

Álvaro Campos Ríos (Alumno de Psicología Universidad Loyola Andalucía) dijo...

En mi opinión, unas de las "perlas del tesoro" más relevantes y necesarias para la mediación, como para cualquier interacción humana, son la escucha activa y la empatía. Siendo las cuales, y no de manera azarosa o casual, pilares básicos de la terapia psicológica. ¿Por qué? Porque favorecen la apertura de la mente, tanto del profesional como del cliente, y amplían la visión del problema y permiten alcanzar una solución justa, estable, equitativa y duradera.

Al fin y al cabo, una conversación consta de, al menos, dos personas, pero no basta con eso, ambas tienen que compartir y escuchar entre ellas.

Mariola Jimenez dijo...

En la mediación hay muchas perlas y se deben poner en práctica si queremos que la mediación llegue a buen puerto.
En mi opinión, la perla más importante es la referente a la paciencia, puesto que sin paciencia no se llega a ninguna parte y va seguida de la creatividad puesto que puedes tener pensada una determinada actividad para esa sesión, pero puede surgir un nuevo tema que sea importante tratar y que no esté previsto, por lo que debes ser creativo para poder adaptar las sesiones a los cambios que vayan surgiendo y que son típicos cunado se trabaja con las personas.

María Dolores Jiménez Jiménez, 4º Psicología. Universidad Loyola Andalucía, Campus Palmas Altas (Sevilla).

Emma Nieto dijo...

Bajo mi punto de vista son muchas las "perlas del tesoro" que posee la mediación como solución de conflictos, pero en especial hay una que no resalta el texto y considero esencial entre los beneficios de este proceso, el ahorro emocional que supone.
Verse envuelto en un pleito judicial supone un coste emocional enorme, puesto que las partes enfrentadas nunca llegaran a un acuerdo, no podrán dialogar entre sí, se verán citados y enfrentados una vez transcurridos el tiempo de espera en un juicio donde el juez dictará una unica solución practicamente inamovible. La mediación,si en algo es poderosa es en la capacidad de poner en contacto de nuevo a las partes enfrentadas, animarles a reconstruir la relación en base a las necesidades de ambos, trabajar la empatía dejando a un lado el egoísmo impregnado en los conflictos donde el instinto nos hace pelear por ser "únicos vencedores", buscar todos juntos una solución en lugar de imponerla . En mi opinión es un método mucho más humano que pleitear, donde subyace un proceso de "reeducación" por parte del mediador cuando las partes se encuentran tan enfrentadas que han olvidado el escucharse. Sin duda, un método tan gratificante como complejo para el cual hay que, como dice en el texto, tener habilidades sociales y comunicativas suficientes, además de una creatividad notable que no ofrezca el mismo método de resolución para todas las clases de conflictos, puesto que cada uno es único´. Sin duda, actuar de "lazarillo" ante esas partes "ciegas" mostrándoles las múltiples posibilidades resolutivas que sus ansias por "salir vencedor" no dejan ver.

Esperanza García dijo...

Lo que hace a la mediación una apasionante profesión, desde mi punto de vista, es que podemos ayudar a aquellas personas que tienen un conflicto. Es muy gratificante ver cómo las personas vienen desesperadas a nuestro despacho, sin saber cómo afrontar la ansiedad y estrés que le genera el no saber cómo resolver una determinada situación, y cómo tras varias sesiones se ha conseguido solucionar mediante un acuerdo, mejorando la calidad de vida de las personas. Es asombroso el resultado que se obtiene tras una medición, pero más aún la forma en la que se trabaja para alcanzarlo. La mediación no tiene como fin último la resolución de un conflicto, sino que mediante la aplicación de este método las personas participen y trabajen para establecer un acuerdo y llegar así a solucionar el problema. Es decir, el mediador no es como un juez que en base a lo que escucha de las partes enfrentadas da una solución, sino que es una tercera persona que trata de orientar la conversación entre las partes enfrentadas para que ambas sean capaces de encontrar soluciones por ellas mismas. Durante las sesiones se pretende que las partes enfrentadas crezcan, aprendan, se acepten, asuman su responsabilidad en el conflicto… resolviendo ellos mismos su conflicto a través de un método en el que ambas partes trabajan y se esfuerzan para encontrar un acuerdo mediante el cual se resuelve la problemática.

Esperanza García Vergara, 4º Psicología + Criminología, Sevilla.

Clara Muñoz Prados, 4º Psicología. Campus Córdoba dijo...

Tras esta lectura, puedo considerar, desde mi punto de vista, que una de las “perlas” de la mediación es la paciencia. Como bien se expone en el texto “el verdadero trabajo del mediador supone elaborar una agenda, decidiendo en qué orden se abordan los temas y descartar todo aquello que hace ruido”. Para pode realizar dicha agenda con los participantes del conflicto y ayudarles a encontrar la solución más justa y equitativa, el mediador o mediadora debe disponer de paciencia debido a que este proceso puede requerir mucho tiempo y esfuerzo. Del mismo modo, para poder elaborar esta agenda y determinar qué es aquello que hace ruido, es necesaria la “perla” de la escucha activa. El mediador debe escuchar todo aquello que los participantes exponen, de la misma manera que crear un clima en el cual ambas partes del conflicto sientan que pueden hablar con total comodidad. Por último, considero que una “perla” fundamental es la empatía. Con el uso de esta, el mediador o mediadora tratará de ver el mundo desde la perspectiva de ambas partes, incrementando la eficacia de la mediación junto con una mayor sensación de compresión por parte de los participantes.

Cristina Sánchez de la Torre dijo...

En primer lugar, el texto comenta que una de las perlas de la mediación es conocerse a sí mismo, para mí esto es algo fundamental, ya que cada persona puede tener diferentes puntos de vista que le dificulten ser imparcial en la mediación. Por esto es bueno conocerse a sí mismo para saber cuál es nuestro punto débil y trabajar para reforzarlo, no interfiriendo así de forma negativa en el proceso de mediación. Este aspecto nos permite también saber si estamos dando lo mejor de nosotros como profesionales y si no es así poder retirarnos a tiempo. Otro aspecto que destacar en la mediación es la creatividad. La creatividad que presente el mediador sobre el problema y la forma de llevarlo es una parte fundamental que influye en que las personas decidan formar parte del proceso de mediación.
Finalmente, para mí una de las perlas de la mediación es la de tener conocimientos no solo de nuestra carrera, sino también poder estar formados en otras o trabajar en un equipo con personas formadas en diferentes grados, ya que abarca muchos ámbitos, por lo que en el momento de ejercer debemos formar parte de un equipo multidisciplinar o tener conocimientos sobre diferentes áreas ya que debemos tener en cuenta otros aspectos a la hora de mediar como es la ley.
Cristina Sánchez de la Torre.
4º de psicología, Córdoba.

Águeda Murillo Ávila dijo...

Bajo mi punto de vista lo que hace de la mediación una apasionante profesión es el hecho de poder expresar los sentimientos y las necesidades a la hora de resolver un conflicto, para mí, lo más importante es que se hace de una forma pacífica.
Gracias a la mediación las partes podrán llegar a un acuerdo en el que ambos ganen, aquí nadie tiene porque perder.
El conflicto es algo consustancial al ser humano y muchas veces hasta inevitable, pero del conflicto muchas veces se pueden sacar cosas positivas y la mediación puede hacernos caer en la cuenta de que podemos llegar a acuerdos sin necesidad de recurrir a la vía judicial por las “malas”.
Para mi, uno de los aspectos más bonitos de la mediación es la voluntariedad, a nadie se le va a imponer tener que ir a una mediación, es decir, va a salir de la propia persona.
Otro de los aspectos por lo cual considero la mediación una profesión bonita, es la lealtad, el saber que todos los que participen en el proceso de la mediación tienen el deber de no decir nada de lo que ocurra en el proceso.
Para mi las “perlas del tesoro” son varias, entre las que me gustaría destacar: la empatía, el saber ponerse en la piel del otro, la creatividad ya que considero fundamental el hecho de aportar nuevas ideas, la honestidad también la considero imprescindible, la asertividad y el optimismo. La “perla del tesoro” que considero más difícil de emplear pero considero fundamental es el sentido del humor ya que ayudará a conseguir un ambiente más relajado, eso sí, siempre guardando la profesionalidad y sabiendo en que momento es conveniente emplearlo y si se puede emplear o no, ya que habrá casos en los que resulte imposible.
Conforme voy conociendo la mediación me voy dando cuenta que hay muchas formas de luchar contra los problemas, y la mediación realmente es una de las mejores.

Águeda Murillo Ávila, 4º de derecho, Sevilla.

Paula Tangarife Calero dijo...

Como comentaba hace poco en clase, me parece increíble la cantidad de funciones que cumple un mediador en el mismo proceso de mediación y que desde fuera, cuando se habla de esta técnica de resolución de conflictos, la gente no es capaz de percibir. Estas funciones son todas las "perlas" de las que habla la entrada del blog y entre las que yo destaco la imaginación empleada para poder ver muchas y diferentes formas del problema al igual que soluciones que serán de ayuda a las partes para poder solucionar su conflicto.
Otra de las "perlas" que me gusta de la mediación es la oportunidad de hacer que las personas se abran poco a poco y puedan hablar de las cosas que realmente están causando el problema, ya que no es algo que normalmente se haga en los procesos judiciales que resuelven este tipo de conflictos y que tan necesario me parece.
Por último, quisiera comentar también la capacidad que tiene el mediador de poner todo de su parte para que las partes puedan buscar por sí mismas la solución a un problema sin darles la solución como tal, que sería solucionar el problema momentáneamente pero no permanentemente porque tarde o temprano fallaría una solución a la que los protagonistas del conflicto no han llegado por sí mismos.

Paula Tangarife Calero, 4º psicología y criminología, campus Córdoba.

Carmen Pacheco dijo...


Desde mi punto de vista, la perla del tesoro de la mediación es la creatividad. En primer lugar, la creatividad hace que veamos el conflicto de otra forma, nos permite redefinirlo, tratando de ir más allá y ver el trasfondo de lo que nos dicen cada una de las partes. En segundo lugar, gracias a la creatividad, se pueden aportar nuevas formas de resolver el conflicto que no han sido contempladas anteriormente. En tercer lugar, la creatividad nos permite analizar el problema de forma mucho más clara, ya que cuando tenemos unos esquemas mentales muy arraigados en cuanto como ha de resolverse un conflicto, probablemente dejemos a un lado soluciones alternativas que podrían ser eficaces.
Con esto no quiero decir que con la creatividad podamos hacer mediación sin tener en cuenta otros factores, sin embargo, creo que se puede tener como referencia a la hora de resolver un conflicto. Ante todo, lo que busca la mediación es la autodeterminación de ambas partes, nosotros somos como ese pastor árabe que guiará en el proceso a las personas en conflicto, mostrando una solución jamás contemplada.


María del Carmen Pacheco Romero 4º Psicología ( Campus Córdoba)

Cristian García Zurita dijo...

Estando ya en el ecuador de la asignatura, con lo que sabemos sobre la Mediación hasta ahora, mi "perla" de la mediación sería la consecución de una relación de 'post-mediación' que en la gran mayoría de los mismos casos, pero llevados por métodos judiciales, sería muy díficil.

Es decir, el hecho de que sean ambas partes la que expongan sus posiciones e intenten proponer herramientas o ideas para establecer sus propias soluciones, en mi opinión, favorece a como será esa relación entre partes una vez finalizada la mediación. Puede que el trato después de la mediación sea solo cordial, pero el conflicto ha sido resuelto, y en consecuencia, la conflictividad de ambas partes con la otra.

Esta idea me parece algo más difícil de imaginar cuando el conflicto se trata por una vía judicial, en la que sí, se ofrece una solución (estimada por el juez, y no por las partes), pero, ¿realmente se ha acabado con el conflicto? En mi opinión no.

En resumen, esa sería mi "perla", ya que la mediación dura unos meses, pero la post-mediación dura toda la vida.

Cristian García Zurita
4º Curso Psicología y Criminología, Córdoba

Sara Aguilera Amo dijo...

En el presente fragmento acerca de tesoros de la mediación, se trata inicialmente el aspecto de conocerse a uno mismo en este ámbito, para saber cuáles son los puntos fuertes de la persona y que pueda familiarizarse y sentirse cómoda ante cualquier problema que pueda surgir.

Partiendo de esto, hay que valorar cuál es la esencia de la mediación, y para ello hay que tratar de basarse en una de las “perlas” esenciales, como es el hecho de no ofrecer una solución que para el mediador sea muy evidente; sino facilitar el camino a ambas partes para que puedan arreglar el conflicto por sí mismas, asumiendo cada uno la responsabilidad de su decisión. Asimismo, otra de los aspectos que hacen posible la mediación, es la creatividad, el hecho de que el mediador no se limite a escuchar únicamente lo que dicen las partes, sino que sea capaz de ver más allá, y sea consciente de que detrás de esas palabras hay emociones. De este modo, el mediador tendrá una visión más amplia del conflicto y puede tener en mente más de una alternativa que lo solucione.

Además, en la misma línea de la creatividad y de saber ver las emociones de las personas, una de las perlas que no se menciona y que desde mi punto de vista es bastante importante, es la capacidad del mediador para ser empático con respecto a las partes enfrentadas. De esta manera, cuando una de las partes proponga una solución o dé una opinión, el mediador debe tratar de pensar cómo eso puede afectarle a la otra persona. En caso de que note que le ha provocado mucho malestar, sería conveniente interrumpir la sesión con alguna excusa, y continuarla en otro momento, cuando el mediador haya hablado con la parte afectada y le haya ayudado a encontrar la solución ante ese suceso.

Sara Aguilera Amo, 4º Psicología, Córdoba

Anónimo dijo...

LAURA CARRASCO LUCAS - PSICOLOGÍA - SEVILLA

La mediación es un proceso muy complejo por lo que la multidisciplinariedad durante el proceso es imprescindible. A lo largo del texto se habla de varias perlas que componen el tesoro que es la mediación, una de esas perlas consiste en conocernos bien a nosotros mismos, esto es importante porque debemos conocer nuestras fortalezas y nuestras limitaciones para nuestro ejercicio profesional. Es importante que las conozcamos para saber si podemos hacer frente a una mediación o no, porque lo primero es ayudar a las partes implicadas seamos nosotros mismos o derivando en algún compañero que pueda realizarla de manera más eficiente. Conociéndonos a fondo seremos capaces de definirnos como mediadores, perfilando, de esta manera, nuestro rol dentro de las mediaciones. Tienen que vernos como a expertos pero para ayudarles a alcanzar el mejor acuerdo posible.



La creatividad es también una perla imprescindible. Ser creativos nos ayudará a buscar alternativas al conflicto que nuestros clientes no sabrán ver y seremos nosotros los que les guiemos hasta llegar a esas soluciones. También es importante para abarcar las sesiones de mediación, ya que nos tendremos que adaptar a la/s persona/s que tengamos frente a nosotros y para ello necesitaremos ser creativos y flexibles. Entrando aquí, una nueva perla que en mi opinión es igual de necesaria. Esto también está ligado a otra perla que yo considero necesaria, que es la empatía. La empatía nos ayuda a comprender mejor a las partes y encontrar el punto en común entre ellas en el que empezaremos a trabajar para aunar a las partes.

También creo que es importante en mediación ser cercanos pero guardando una distancia que muestre nuestra profesionalidad. No podemos dejar vernos como expertos con la verdad absoluta que puedan juzgar, porque no conseguiremos que las partes nos cuenten la problemática en su totalidad. Si no tenemos conocimiento de toda la información puede ser que nos cueste más llegar a un acuerdo entre las partes.

Pilar Barroso Chaves dijo...

http://javieralessioli.blogspot.com/2008/01/tesoros-de-la-mediacion.html

Pilar Barroso Chaves dijo...

Pilar Barroso Chaves
4ºpsicología y criminología
Sevilla

Me ha parecido realmente interesante esta publicación sobre los “tesoros de la mediación” donde muestra cuales son las cuestiones básicas del perfil del mediador.

La perla que me gustaría comentar es la de “conócete a ti mismo como mediador o mediadora” puesto que considero que es un elemento esencial en todas las profesiones que tratan con personas, en este caso en la profesión de mediador. Es imposible conocer y tratar con alguien sin antes saber cómo somos nosotros mismos. A través del “autoconocimiento”, podemos desenvolvernos con eficacia dentro de la mediación. Este autoconocimiento consiste en saber como actuamos, como pensamos y nos sentimos ante determinadas situaciones y como reaccionamos ante estas. Debemos adecuar nuestros conocimientos a las situaciones del medio. Esto nos permitirá tener la gestión de nuestras emociones. A su vez, este elemento nos permite también saber cómo estamos actuando con los clientes y si estamos utilizando todas nuestras destrezas y habilidades para mediar, o si en caso contrario tenemos que adoptar otro método con el que podamos ayudar al paciente, o en el peor de los casos abandonar la mediación. La mediación tiene muchas cualidades necesarias para el ejercicio de su función “pero el tesoro principal es conocernos a nosotros mismos”

Anónimo dijo...

Considero que la “perla del tesoro” esencial para ser unos profesionales de la mediación se trata de conocernos a nosotros mismos como mediadores. Para resolver un conflicto debemos en primer lugar, conocernos a nosotros mismos y sobre todo a las habilidades que mejor manejamos para conseguir una exitosa mediación. Debemos tener constancia de las técnicas que mejor sabemos emplear y tener las cualidades necesarias para manejar el conflicto y saber de qué manera podemos sacar el mayor beneficio a la situación que se nos plantea ya que cada persona puede tener un perfil distinto como mediador y cada uno debe saber cómo “explotar” mejor su perfil.
Por otra parte, me gustaría destacar otra “perla del tesoro” que considero relevante y el hecho de respetar a ambas partes. Hay que tener claro que como mediadores únicamente ayudamos a las partes a llegar a una solución, proponiendo distintas alternativas, pero no podemos obligar a que tomen una decisión, son ellos mismo los que deben poder elegir libremente sus propias decisiones sin juzgarles.

Paula Torres Fernández. 4ª Psicología, Sevilla (Palmas Altas)

Cristina González dijo...

Tras leer estas líneas, me aventuro a decir que no existe una "perla del tesoro" única y más importante que las demás, ya que para cada mediador siempre habrá algún aspecto que contenga un significado que para otros quizás no esté presente.

Habilidades como la escucha activa, la empatía, la inmediatez, la neutralidad, etc., son aspectos cruciales e imprescindibles en la mediación. De modo que si, por ejemplo, un gestor de conflictos es muy eficaz a la hora de "traducir" lo que las partes quieren transmitir, pero, sin embargo, tiene un lenguaje no verbal que denota aburrimiento y poco interés en lo que las personas tienen que aportar, no deberíamos afirmar que la mediación esté siendo eficaz ni que el mediador esté llevando a cabo una buena praxis.

Desde mi punto de vista, la honestidad es uno de los valores que más aprecio en esta profesión, ya que, como comenté el otro día en clase, cuando las personas acuden pidiéndonos ayuda de cara a resolver un conflicto, no pueden saber si verdaderamente estamos capacitados para abordar situaciones que pueden llegar a ser muy delicadas, por lo que depositan su confianza en nosotros.
Obviamente, en un primer momento aceptaríamos el caso, ya que a priori, todo conflicto es resoluble. No obstante, si durante la radiografía del caso viésemos que no es mediable o que por algún motivo no estamos capacitados para tratarlo, lo esperable es que fuésemos sinceros y derivásemos a alguien que pueda ofrecerles la máxima calidad posible.

Mª Cristina González Monroy; 4º Psicología, Córdoba.

Marina Rodríguez Abreu dijo...

Esta publicación sobre ´´los tesoros de la mediación´´ me ha parecido bastante interesante, ya que a través de las diferentes ´´perlas del tesoro´´ podemos observar diversas cuestiones básicas del perfil del mediador.

En primer lugar, me gustaría destacar una de las ´´perlas´´ que se argumenta en este artículo como es la de ´´conócete a tu mismo como mediador o mediadora´´, ya que considero que es fundamental conocerse así mismo, así como las habilidades que se presentan antes de tratar con otras personas. Por lo que debemos conocer tanto nuestras habilidades como las técnicas que sepamos manejar con eficacia para solucionar el conflicto y manejar con éxito cualquier situación de tensión entre las partes.

En segundo lugar, considero que otras de las ´´perlas del tesoro´´ esenciales en cualquier mediación es la creatividad y la imaginación, ya que pienso que si el mediador posee estas habilidades será mucho más fácil buscar diversas alternativas que ambas partes no sabrán ver, y que seremos nosotros los que los guiaremos a través de dichas alternativas para que vean el conflicto de otra forma distinta a como lo veían antes y así poder buscar una solución a su problema.

Por último, me gustaría comentar otra de las ´´perlas del tesoro´´ que considero más necesaria para llevar a cabo una buena mediación como es la empatía, ya que de esta manera el mediador intentará de ver el mundo desde la perspectiva de ambas partes, ampliando la visión del problema para llegar a una solución justa y equitativa.

Marina Rodríguez Abreu. 4º Psicología (Sevilla).

Paula Maya Ortega dijo...

Y, nuevamente vuelve a sorprenderme positivamente el mundo de la mediación tratándose así, de una técnica capaz de hacerse un hueco en cualquier disciplina que, busca la resolución de conflictos de forma completamente voluntaria, en la que cada parte implicada en el problema tomará la decisión que desee, no habrá nadie que le imponga nada.

Me parece muy relevante la idea de que primero hay que conocerse a sí mismo como mediador y, explorar si verdaderamente contamos con las diferentes habilidades necesarias para poder desempeñar nuestro ejercicio como mediadores profesionales.

Una de las características que más importante me parece para poder ser mediador, es la de olvidarnos de ofrecer soluciones, ya que en el ejercicio de nuestra profesión como psicólogos es éste el principal objetivo de nuestra terapia. Sin embargo, la mediación y la psicología tienen numerosas cosas en común, como por ejemplo la necesidad de tener un deseo de exploración y formación constante, con el objetivo de ser creativo para el planteamiento de las diferentes alternativas o soluciones al problema. Otro aspecto que ambas profesiones comparten, es el de ser transparentes e informar a nuestro clientes de todo lo que ocurre y de las percepciones obtenidas, debemos ser objetivos y realistas; Que no es lo mismo que ofrecer nuestro punto de vista personal ya que entonces, estaríamos dejando a un lado la autodeterminación que la mediación ofrece a las partes implicadas.

Paula Maya Ortega; 4º Psicología, Sevilla.

Natalia Antelo dijo...

Este artículo me ha parecido muy interesante porque es una forma de resaltar aquello que es realmente importante en la mediación, ''sus perlas''.

Ha sido muy interesante el primer punto; conocerse a sí mismo, ver si realmente contamos con las habilidades y competencias necesarias para ejercer como mediadores profesionales, ya que considero que, como en otras muchas profesiones, no cualquier persona serviría para ello.
Hay varios aspectos dentro de la mediación que también me parecen muy importante y que igual no han sido tratados en el texto: la empatía, ya que de esta forma el mediador podrá comprender ambas partes del conflicto con mayor facilidad, o la escucha activa, la cual es esencial para poder realizar una adecuada mediación, y lo que es más importante, que los clientes se sientan escuchados y comprendidos, lo cual les generará confianza y comodidad con el mediador.

Por otro lado, también es muy interesante el aspecto de la creatividad, ya que facilitaría encontrar múltiples alternativas para solucionar el conflicto presente que quizás ellos, al encontrarse dentro del conflicto no sabrían ver, aunque sin olvidar que nosotros no podemos llevar a cabo las soluciones por nuestros clientes, sino que serían ellos los que deban decidir la solución más acorde para ambas partes con nuestra ayuda.

Natalia Antelo Carmona, 4 Psicología, Sevilla.

Bianca Núñez Flores dijo...

Respecto a la lectura sobre esos pequeños y a la vez, grandes tesoros de la mediación, me gustaría destacar las historietas así como las metáforas utilizadas en una enseñanza para que se queden mejor los datos.
Hago referencia a la historia de la herencia de los camellos. Es cierto que en clase hemos "machacado" mucho el papel del mediador en una mediación y es que, como bien se dice en este texto, ayudamos a las partes enfrentadas a encontrar una solución, pero no somos nosotros los que se las aportamos. Y es eso lo maravilloso, observar cómo poco a poco personas que, en un principio lo ven todo de color negro y están muy posicionadas, van dando de sí, abriendo camino para obtener un amplio abanico de posibilidades.
Por otro lado, también me gustaría rescatar la idea de que antes de ser mediadores debemos ser conscientes si realmente estamos capacitados para ello. Este hecho no lo aplicaría tan solo a la mediación si no a todas las profesiones habidas y por haber, para que así se obtuvieran mas profesionales y menos técnicos en la práctica. Cada persona debe conocer sus propios límites y virtudes o capacidades para profesiones que, sobre todo, se basan en la relación con otros.
Me ha parecido un texto muy interesante para situarnos y hacernos expertos una vez más, en el mundo de la mediación.
Bianca Núñez Flores
Universidad Loyola, Sevilla
Grado en Psicología.

Carmen Gálvez Mesa dijo...

A lo largo del artículo se presentan distintos componentes de la mediación, una serie perlas de gran importancia en esta disciplina, cada una de ellas tiene su función en el proceso, siendo todas igual de necesarias.
Una de las perlas nombradas es la creatividad, el mediador debe ser capaz de ver distintas alternativas al problema, encontrar distintas formas de abordarlo y guiar hacia la solución que vaya más acorde a la situación, en definitiva el mediador debe tener la capacidad de ver una oportunidad donde los demás ven un problema. Otro de los tesoros de la mediación es el saber respetar y apoyar el derecho a la autodeterminación, las partes deben saber que sus opiniones van a ser respetadas, que pueden confiar en la figura del mediador, que lejos de juzgarles les va a ayudar a llegar a una solución que represente sus intereses y deseos. Una de las perlas que más interesantes me ha resultado ha sido la formación de los mediadores, es importante abrirse a nuevas disciplinas pues como hemos observado a lo largo de la asignatura hay tantos tipos de mediación como conflictos existan, y por ello cada profesión tendrá un lugar en esta disciplina.
A modo de conclusión, me gustaría recalcar la importancia de llevar a cabo un proceso equitativo, justo, estable y duradero. Mediación es realizar un traje a medida, dependiendo de la situación en la que nos encontremos lo haremos de un modo u otro, pero siempre cumpliendo esos cuatro requisitos indispensables para el proceso.

Sandra Dobado dijo...

Desde mi punto de vista, está publicación me ha parecido bastante completa e interesante para abrir las puertas a una profesión como es la mediación. Lo sorprendente es la posibilidad que ofrece la mediación de combinarse con diversas carreras profesionales, como son el derecho o la psicología, una ventaja que creo que posibilita la adherencia a esta profesión de multitud de perfiles y da ocasión, en algunos casos, de conciliar una co-mediación.

Además de la importancia de la flexibilidad de la mediación en el ámbito profesional, creo que es fundamental destacar la creatividad, puesto que supone un esfuerzo mental que hace que la mediación sea distinta de cualquier otro tipo de herramienta de solución de conflictos. Esta habilidad puede desarrollarse por el profesional, y permite dar una visión mucho más diferente tanto al conflicto, como a la forma de resolverlo. La creatividad permite una devolución de la información más completa y sustituye el pensamiento de "sólo hay una forma de solucionar los conflictos", la cual muchas personas lo tienen establecido en su esquema cognitivo, por un amplio abanico de soluciones.

Como conclusión, me gustaría destacar la gran función de la mediación como instrumento de solución de conflictos, pero además, la eficacia de la misma para que esa solución sea estable en el tiempo. Esto demuestra que no sólo puede solucionarse por la tradicional vía judicial.

Sandra Dobado Molina
4º Psicología y Criminología, Córdoba.

Alba Galán Casado. 4º psicología (Córdoba) dijo...

En cuanto a las “perlas” que conforman el “tesoro” de la profesión de mediación propuestas en este artículo, he de decir que una de ellas muy importante es la formación del mediador, porque para ejercer cualquier profesión es fundamental estar formado y capacitado todo lo posible para ello. Sin embargo, yo me quedo con la “perla” de la creatividad, ya que fuera de la formación técnica, la creatividad es producto de la experiencia y de la personalidad de cada uno, no del estudio exhaustivo; y es una condición totalmente necesaria y básica para ejercer en este ámbito.
A la hora de llevar a cabo una mediación, en el momento en que dos partes acuden a nosotros es porque ya han “gastado” hasta la última de sus posibles opciones para solucionar su conflicto y necesitan nuevas ideas y alternativas por nuestra parte con las que llegar al acuerdo, y para ello el mediador necesita ir más allá y tener siempre un “as” bajo la manga con el que sorprender de alguna manera y satisfacer las necesidades de sus partes. Y esto sería imposible sin contar con la capacidad de ser creativo y la habilidad personal para usar técnicas directivas, desde mi ámbito profesional, la psicología, como son la confrontación, la interpretación de las narraciones de las partes y el encuadre (como bien se comenta en este texto). Es decir un mediador previamente formado en este caso en psicología, debería necesariamente haber desarrollado habilidades de comunicación y terapéuticas que permitan aportar alternativas, proporcionar puntos de vista diferentes del conflicto, asignar nuevos significados a sus problemas, etc.

Cintia Pechamiel Jiménez dijo...

Creo que una de las ideas que mejor refleja una "perla" es la metáfora del sabio y el camello. Tal y como se explica, en ningún momento el sabio les da la solución a los hijos huérfanos, pero él ya sabe cómo se podría solucionar el problema. Es eso en lo que se basa la mediación, poder abrir las puertas que parecen cerradas a las personas que solicitan o necesitan nuestra ayuda pero sin dar la llave que las abras.

También creo que otra gran perla que puede ofrecer es el respeto. No es algo nuevo que cuando hay un conflicto una de las partes corte o no deje hablar a la otra, adquiera más fuerza o poder... Aquí, un mediador puede guiar la sesión haciendo posible que se respeten los turnos de palabra, de tal forma que se expongan todos los hechos de una forma clara y sin cortes

Cuando tenemos, no importa que problema o inconveniente con otra persona, siempre nos cuenta ver las cosas claras, siempre liamos más las cosas en la cabeza. Una persona externa puede ver perfectamente cómo solucionarlo, pero es importante que no diga qué hacer ya que puede parecer una imposición. Lo idóneo es conseguir sacar una conclusión propia y acorde a los ideales y creencias de todas las partes.


Cintia Pechamiel Jiménez, 4º Psicología y Criminología. Sevilla

Elisabeth Villalba dijo...

Una de las cosas por las que considero que la mediación es algo apasionante sería por la creatividad, considero que hay que ser muy ingenioso y tener en cuenta muchos aspectos para sobrellevar de manera acorde el problema presentado por ambas partes, sobre todo para no dañar a nadie. Además, hay situaciones que se dan que no son buenas para los afectados y que el mediador tiene que saber cómo “salir” para que las partes puedan llegar a acuerdos estables y duraderos.
Otro aspecto que considero relevante es la profesión de cada mediador, pues en definitiva cuando un mediador se pone en frente de las personas implicadas debe estar informado de todo tipo de problemáticas y no sólo centrarse en temas específicos, ya que dentro de un mismo conflicto se da problemas sentimentales, económicos, familiares… Y el hecho de centrarse en una profesión específica definitivamente va hacer que los temas que trate sean muy cerrados y exclusivos. Y para ser un buen mediador considero que debe ser capaz de afrontar cualquier problema, pues su profesión consiste en mediar, en llegar a acuerdos y, para ello, hay que saber de todo un poco.

Elisabeth Villalba Reyes. 4º Psicología-Criminología, Córdoba

Ángela Fonseca Priego dijo...

Creo que de las característica más importantes de la mediación es la capacidad de creatividad que debemos tener ante un conflicto, y ya nos lo dijo Javier, no solo debemos tener la habilidad de ser neutro, objetivo.. sino que además debemos ver el conflicto de otra manera para que seamos capaces de ver las distintas alternativas que tiene de solucionarse, eso es la creatividad.
Aunque también veo sumamente importante que durante una mediación lleguemos al punto en el que un cliente le diga al otro: "Yo lo entiendo, pero no lo comparto", eso es lo que debemos conseguir. El otro día un familiar mio me comentaba que había ido a una charla de un psicólogo especializado en persuasión, comunicación e influencia, y me contó que había dicho una frase clave para poder llegar a solucionar el problema, y esta dice así: "Veo que pensamos diferentes, creo que debo escucharte más", en ese momento me acorde de la mediación y de la frase anterior de "No lo comparto", y pienso que debemos conseguir tanto que la persona diga no lo comparto como que diga que tiene que escuchar mas al otro, por eso esta es otra de las características también fundamentales, porque además te ayuda a ti mismo, como mediador a conocerte a ti mismo como profesional.
Tengo que terminar este foro diciendo lo mucho que ha gustado, ha sido una lectura que te hace pensar acerca de esta profesión y de sus beneficios, porque aunque se dedique a ayudar a las personas igual que mi futura profesión, psicología, creo que es muy importante que todas las personas sepamos algo de mediación ya que siempre estamos inmersos en un contexto social y además te hace desarrollarte a ti mismo como persona y claro esta que como profesional.
Motivemos a las personas a conocer sobre la mediación y no solo acudir cuando un conflicto ya no puede sostenerse.

Psicología
Córdoba

Violeta Barbado dijo...

Después de haber leído esta entrada de blog sobre las “perlas” de la mediación. Me gustaría compartir lo que para mí son estos tesoros de la mediación, muchos de ellos ya aparecen en la lectura.
- Es importante que durante la mediación, el profesional realice una escucha activa, pues no solo consiste en oír lo que dicen ambas partes, es necesario ir más allá. Necesario tener grandes dotes de empatía.
- Ser creativos a la hora de buscar soluciones puesto que, como podemos leer en el texto, la mayoría de los conflictos resultan imposibles de resolver. Pero si es posible “transformarlos” y que afecten lo menos posible, el sentido de la mediación es que ambas partes se reconozcan recíprocamente. Búsqueda de una solución equitativa, justa, estable y duradera.
- Necesario tener agilidad mental para afrontar las respuestas de los individuos y poder transformarlas para un mejor entendimiento entre las partes del conflicto, es decir, tener un amplio abanico de respuestas para saber afrontar cada una de las preguntas o comentarios que realicen los interlocutores.
- Tener siempre en cuenta que somos profesionales y que por lo tanto no debemos dejarnos influenciar o llevar por las emociones. Importante ser imparciales y objetivos.
- Mejorar en nuestro trabajo, es decir, crecer y formarnos como mejores mediadores.
- Fomentar el respeto entre las personas con las cuales se quiere hacer la mediación.
- Asegurarnos de que el problema es planteado con sinceridad desde las perspectivas de cada parte. Dar el tiempo necesario para que cada parte exprese su punto de vista del problema.

Paula Valdés dijo...

En la publicación se pueden ver muchas “perlas” de la mediación, desde mi punto de vista como estudiante de psicología que cursa dicha asignatura me gustaría destacar otras perlas que yo creo importante e este proceso de mediación como son la escucha activa, la empatía, devolución que también considero necesarias para que las personas que acudan a nosotros se sientas cómodas, escuchadas, comprendidas, y se sientan en manos de buenos profesionales.

Paula Valdés Navarro
Psicología 4º
Campus Sevilla

Seyla Vazquez Merino dijo...

Bajo mi punto de vista, considero que la mediación tiene numerosas “perlas del tesoro”, una de ellas y la que considero de gran relevancia, es la capacidad de imaginación del profesional, puesto que es la ayuda a las partes a obtener diferentes puntos de vista y les aporta que todo problema tiene solución. Ayudar a las personas a encontrar diferentes soluciones factibles y darles las herramientas necesarias para hacerles frente, es otra de las grandes perlas de la mediación, puesto que el profesional no da una solución, sino que hace a las personas partícipes de la obtención de las mismas, lo que hace de la mediación de un método de interacción basado en lo personal. Por otra parte, una de las grandes perlas que todo mediador debería adquirir antes de iniciar este mecanismo es la de conocerse a sí mismo, es un punto de partida esencial para todo mediador puesto que es totalmente necesario para ayudar a otra persona a solucionar su conflicto. Conocerse a si mismo aporta al profesional una guía en la que basar su actividad ya que cada persona debe saber aquellas habilidades que mejor puede aplicar o aquellos temas que considera que no son aptos para él. Por último, una de las habilidades necesarias es la empatía, el ponerse en todo momento en el lugar del otro es necesario para hacer un proceso beneficioso para todas las partes implicadas puesto que dicha habilidad promueve una mayor comprensión.

Seyla Vázquez Merino
4º Psicología y Criminología.
Sevilla.

Ana Villagraz dijo...

Tras la lectura de estos “tesoros de la mediación” y todo el aprendizaje obtenido en clase durante este tiempo, considero que una de las “perlas” que posee esta profesión, es la autodeterminación. Según mi punto de vista, esta cualidad de la mediación es esencial en el proceso, ya que, es el punto básico sobre el que se asienta. El papel del mediador no consiste en ofrecer de manera directa una solución para que los implicados solucionen el conflicto, sino en darles el papel de decisión, ofreciéndoles ayuda y orientación para que elijan de forma libre y adecuada, la mejor opción para solucionar la disputa.

Por otro lado, otra de las “perlas” esenciales de esta profesión es la creatividad, un aspecto fundamental en el perfil del mediador, ya que es muy importante ser capaz de visualizar distintos caminos a la hora de la solución de un problema. Del mismo modo, la creatividad te permite observar más allá del problema y contemplar otros aspectos importantes que pueden ser definitivos en el acuerdo y que los implicados pueden no llegar.
Por último, he de destacar la importancia de conocerse como mediador, ya que puede llegar a ser una gran influencia en el proceso. Conocer nuestras debilidades y fortalezas es muy importante a la hora de mediar en un conflicto, ya que, tenemos que desenvolvernos de la mejor manera posible, actuando desde la mayor objetividad y respeto.

Ana Gracia Villagraz Luque, 4º Psicología, Córdoba.

Víctor Jiménez Arroyo dijo...

Después de casi 2 meses de clase y tras haber leído su artículo y su opinión sobre los "tesoros de la mediación", para mí habría que resaltar como una de estos tesoros y, en mi opinión, el más interesante, es el que no haya una pauta a seguir y un modo único de alcanzar esta mediación o este objetivo final. Es decir, el hecho de que no haya una carrera específica con la que erigirse como profesional mediador hace que cada uno pueda abordar este "problema" entre dos partes desde su propia visión, la cual viene influenciada por la carrera con la que haya accedido a este puesto de trabajo y ninguna vía de acceso es mejor o peor que otra ya que todas son válidas.
Sin embargo, no es sólo un "tesoro" el que me gustaría resaltar ya que, desde mi punto de vista, otro de los aspectos más atractivos que puede tener esta profesión es la satisfacción personal de ver a dos personas o dos partes que iniciaron esta mediación con dos opiniones totalmente contrarias la una a la otra y, probablemente, con mucho resentimiento de la una hacia la otra, romper esa barrera personal y llegar a un acuerdo en el que se produce un acercamiento de ambos y en cierto modo relajar ese resentimiento anteriormente mencionado.

Víctor M. Jiménez Arroyo, 4º Psicología, Córdoba

Teresa Hernández dijo...

La lectura de este artículo me ha parecido muy interesante, hasta ahora creo que es uno de los artículos que más me ha gustado, pues se habla sobre las cualidades que debe poseer un mediador y destaca la gran dificultad que conlleva ejercer com tal. Se han hablado de muchos aspectos que debemos tener en cuenta si en un futuro queremos dedicarnos a esto. Admiro mucho la capacidad que tienen los mediadores a la hora de ejercer su profesión, pues no creo que en un curso o grado te expliquen o te enseñen a controlar las emociones, a no decantarte por una de las partes, a ser neutral; todo esto lleva mucho tiempo, tiempo de experiencia y de práctica. Comparto todas las “perlas del tesoro” que se plasman en el artículo (conócete a ti mismo como mediador o mediadora, creatividad, legitimación, la formación de los mediadores, etc.), pues me parecen grandes tesoros que guardan los mediadores y que, por desgracia, no sabemos o reconocemos como tal. Pienso que los mediadores tienen un gran poder, el poder de convertir una montaña en un grano de arena. Así, creo que no todo el mundo nace para ser mediador, pues dentro de la persona debe existir “algo” que consiga llevarle al éxito, a ser un gran y buen mediador.
Además, sé que la mediación tiene muchas otras perlas del tesoro, aunque se hayan expuesto las más relevantes. Por ejemplo, para mí, una característica que tiene que haber a la hora de mediar es la sinceridad, no dar falsas expectativas, ya que podemos, en un futuro, dañar al que tenemos en frente, además de fracasar como mediadores. Otra perla del tesoro, en mi opinión, es la paciencia e implicación, pues puede llegar a ser un proceso largo y duro y debemos estar involucrado para que las partes lleguen a su propia solución con nuestra ayuda.
En conclusión, la mediación es una profesión muy difícil, una profesión para que le tienes que tener las cosas claras y lo errores que no debemos cometer, una profesión que debería ser admirable y, sin embargo, la mayoría de la población no conoce.

Teresa Hernández Bustos, 4º Psicología y Criminología, Córdoba

Sole Pozo dijo...

Para mí la mediación es como cocinar: tenemos los ingredientes crudos, congelados que correspondería con el conflicto que presentan las partes; nosotros, los cocineros, ayudamos con nuestras habilidades a que los alimentos se terminen de hacer, ayudando a conseguir un plato delicioso, lo que correspondería a la solución del conflicto. Por ello, los mediadores tenemos que poseer ciertas habilidades o “perlitas” que nos ayuden a conseguir el único objetivo que perseguimos. Una de las perlas de las que se beneficia tanto el mediador como la persona que acude, es la satisfacción por las consecuencias positivas que este trabajo aporta a la sociedad. Creo que las profesiones que están en continuo contacto humano y se trabaja desde la palabra, como es el caso de la mediación y la psicología, es un trabajo que aporta muchos beneficios a la sociedad. Muchas veces los humanos solo necesitamos salir de nuestra zona de confort y con solo entablar una conversación con una persona ajena a nosotros sentimos que obtenemos una pequeña gratificación y teniendo la sensación de que el problema se ha solucionado, sin embargo es necesario que la persona que escuche posea ciertas habilidades que se escapan de lo profesional. Por ejemplo, la principal habilidad que tenemos que transmitir a las personas que precisan de nuestra ayuda, es la escucha, concretamente activa. El hecho de sentirse escuchado es una de las perlas más importantes tanto a nivel profesional como personal. Además, una perla fundamental que acompaña a la escucha sería la empatía puesto que ayuda a integrarse por completo en el conflicto pero desde otra perspectiva, lo que permite enriquecer la solución del conflicto.

Soledad-Luna Pozo Criado, 4º Psicología y Criminología, Córdoba

Clara Pérez Sutil, 4º Derecho, Sevilla dijo...

Me ha parecido muy interesante este artículo desde el punto de vista que deberíamos saber que una sentencia resuelve el juicio, pero no el problema en sí. Como éste persistirá, o será mayor en la hora de su ejecución, es seguro que a una de las partes, y a veces a las dos, no les convence la sentencia, y posiblemente su resolución jurídica no encaja en su problemática. Esto no quiere decir que los juzgados no den lo que se pida en el caso que sea dicha petición justa, pero aun dando lo que se pide, no siempre aporta una solución al problema.

Por lo que creo que es bastante interesante que se eduque en mediación a toda la población, no sólo en másteres sino a lo largo de toda nuestra etapa educativa, debido a su gran adaptación para cada caso ("traje a medida"). Aún así, pienso que no la podemos imponer, ni estructurar como procedimiento judicial. Precisamente, por su carácter flexible y adaptable a las partes del problema, impide cualquier estructura que podría establecer una ley, por lo que debería enseñarse o integrarla como la vía alternativa a la judicial más adecuada para todos (estableciéndose por ejemplo una sesión informativa previa obligatoria acerca de cómo sería la mediación de su problema).

Jaime Pérez Ortiz dijo...

Jaime Pérez Ortiz, 4º Psicología, Sevilla.

La mediación tiene diversas perlas dignas de admirar, en mi opinión una de ellas que la hace una profesión muy valiosa, es el proceso en el que a partir de una serie de sesiones a lo largo de unas semanas/meses se puede conseguir un cambio en personas que al inicio estaban en conflicto, por una vía que utiliza el dialogo, la cesión y la comprensión, es decir la mediación es una herramienta que puede conseguir un cambio intrínseco y duradero en las personas, sin necesidad de que exista un vencedor y perdedor.

Por otro lado otra perla que considero importante en la mediación es la creatividad, muchos conflictos no tendrán fácil solución, o las partes estarán demasiado polarizadas, es tarea del mediador tener la suficiente habilidad e imaginación para sugerir un camino o vía por el que se pueda empezar a andar.

Conocerte a ti mismo es otra de las grandes perlas de la mediación, para mi esta asignatura es la primera gran oportunidad para empezar a saber de ti mismo en este ámbito profesional, dado los conflictos y tareas que se plantean en clase empiezas a reflexionar sobre si tienes las suficientes habilidades para manejar de forma adecuada tal disputa o de que forma sería óptima para ti gestionar tales sucesos.

Para terminar me gustaría comentar la historia clásica entre mediadores la cual nos muestra un poco de la esencia de lo que es esta profesión, en esta historia tan ilustrativa el sabio no le da la solución final a los tres hijos huérfanos sino que a partir de la creatividad les da una idea sobre como se podría resolver el conflicto.

Lucia Jimenez Ybarra dijo...

Considero que uno de los aspectos más importantes que tiene la mediación como profesión es la oportunidad que ofrece de ayudar a resolver conflictos de cualquier tipo sin tener que recurrir a la justicia lo que requiere un gran empleo de tiempo ya se los procesos suelen ser bastantes mas largos que la mediación y la oportunidad de no tener que acatar una sentencia y formar parte de la resolución.
Es fundamental entender que la mediación implica una colaboración por parte de ambas posiciones ya que son ellos con nuestra ayuda los que van a encontrar la solución más adecuada al problema que presentan.

Beatriz Giménez de Aragón Moreno dijo...

De acuerdo con lo que se dice en la publicación al principio, una de las cualidades necesarias para ser un buen mediador es conocernos a nosotros mismos. Esto incluye no solo saber cuáles son nuestros puntos fuertes, sino también conocer nuestros límites. Y es que hay casos y casos con los que mediar, con unos empatizaremos más que con otros, por lo que también debemos saber, para ser lo más profesionales en nuestro trabajo posible, hasta dónde llegan nuestros límites, es decir, hasta dónde podemos llegar con un caso determinado. Esto es, si se empatiza demasiado con alguna de las partes del conflicto, debemos saber hasta qué punto debemos marcar la línea con el cliente para proporcionar una mayor objetividad, por lo que conocer estos límites nos ayudarán a realizar la mediación de la manera más competente.
Por otro lado, me parece muy buena aportación la siguiente: "informando de otros posibles recursos para solucionar su problema. Con ello quiero decir que hay que mantener la importancia de no asesorar o hacer terapia con nuestros clientes, porque se trata de un rol distinto". Esta parte del texto me gusta porque marca los límites entre unos y otros recursos, evitando así el intrusismo profesional.
Finalmente, lo más bonito de la mediación no es ir de salvadores de los demás, sino ayudarles a buscar soluciones juntos, no eliminando el conflicto, sino transformándolo y haciéndoles ver el otro punto de vista para fomentar una mayor comprensión. No se trabaja por lo legal, sino por lo que es justo sin salirnos de lo legal.

Patricia Serrano Jurado dijo...

Como menciona este texto, un aspecto esencial para la mediación es conocerse a sí mismo como mediador, es decir, conocer las propias fortalezas y debilidades del profesional y reflexionar si son suficientes para ejercer este trabajo con calidad. Considero que una de las habilidades básicas que tiene que tener un buen mediador, es saber gestionar sus propias emociones, ya que las sesiones de mediación suelen tener una gran carga emocional y suponer situaciones de gran tensión. Por otro lado, es muy importante que sea una persona creativa, ya que su misión es ayudar a los clientes a tener una visión más amplia que permita ver nuevas soluciones efectivas que anteriormente no se habían tenido en cuenta. Por último, entre otras muchas características que debe tener un buen mediador, destacaría la capacidad de ser imparcial con ambas partes, ya que, si el profesional se posiciona con unas de las partes, la solución tomada no sería equitativa ni justa. Aquí vuelve a entrar en juego el conocer las propias emociones para que el posicionamiento no tenga lugar, aunque también es muy necesaria la empatía, ya que el mostrarse empático también dará ejemplo a que los clientes empaticen entre ellos.

Por otro lado, unas de las “perlas” de la mediación es su fin, es decir, el mediador ayuda a los clientes a reflexionar y pensar sobre todos los posibles problemas que puede tener el conflicto y conjunto a los clientes ayuda a crear nuevas soluciones alternativas, pero nunca es el que toma la decisión. Este aspecto me parece muy importante porque son las partes las que llegan a un acuerdo, por lo tanto, pueden sentirse más implicadas a la hora de llevarlo a cabo, ya que no hay una persona externa que se lo haya impuesto, es decir, es la propia voluntad la que lleva a realizar la acción. Aquí también me parece importante destacar que en una mediación no siempre se va a llegar a un acuerdo, pero el simple hecho de conseguir que dos partes enfrentadas se sienten y mantengan un dialogo civilizado y consigan empatizar, ya sería un resultado gratificante tanto para los clientes como para el mediador.

Otra “perla” de la mediación es que es una profesión que se puede ejercer desde cualquier ámbito profesional, además considero que es muy importante que en cada profesión haya mediadores por la cantidad de conflictos que aparecen hoy en día. Por otro lado, es necesaria la cooperación entre distintos profesionales, ya que cada uno puede valorar distintos aspectos de la mediación. Por ejemplo, un mediador que esté formado en psicología puede detectar si algunas de las partes presentan algún problema que le dificulte la mediación, por lo que sería necesario llevarla de otra manera. Por lo tanto, es muy importante que sea una profesión multidisciplinar para realizar un trabajo más completo.

Por último, otro aspecto esencial de la mediación es su flexibilidad, no es un trabajo que requiera seguir siempre unas mismas pautas, si no que se va adaptando a la situación de cada persona y al estilo de cada profesional. Es aquí donde cabe preguntar si cualquier persona podría ser mediadora, en mi opinión, la respuesta es no. Como he mencionado al principio de mi reflexión, cada persona debe conocerse a sí misma y pensar si tiene las habilidades necesarias para llevar a cabo esta profesión, ya que a pesar de parecer un trabajo en el que solo hay que conseguir que dos personas estén de acuerdo, requiere un gran esfuerzo y numerosas competencias. Por lo tanto, me planteo la necesidad de establecer una carrera de mediación para adquirir todas las habilidades y competencias necesarias.

Patricia Serrano Jurado, 4º Psicología Córdoba

Tania María Priego Ruz dijo...

El trabajo del mediador puede verse fácil o básico pero se encuentra mucho más detrás de esa persona que “escucha dos partes en conflicto”.

Me parece bastante complicado hacerle ver a una persona que su “contrincante” también tiene parte de razón y tiene que ser escuchado. Los seres humanos cuando entramos en conflicto con otro solo vemos una solución y en su mayoría no es la adecuada, además de perjudicar en gran medida a la otra parte. Por ello el mediador debe ser creativo y encontrar propuesta a las soluciones que dan ambas personas. También se puede llegar a un punto medio entre las soluciones propuestas como por ejemplo el conflicto que vimos en clase que existía en un club. La propuesta que fue aceptada pues aquella que mezclaba las soluciones que cada parte tenían por lo que ambos consiguieron lo que querían.

Por otro lado aunque en la mayoría de los casos son mediables, no quiere decir que sea la mejor opción. Es decir, cuando hay un problema legal, la mediación no puede dar una solución legal, de eso se encarga la justicia. Por lo tanto, aunque se puede hacer mediación y llegar a una solución coherente se debe derivar a la justicia.

Por último, me parece muy importante que en la labor que desempeña el mediador sepa respetar la elección de las partes. Aunque no se compartan los mismos ideales se debe respetar al cliente y lo que elija como mejor solución. No obstante si la solución planteada es desproporcionada se puede hacer ver que no es una solución coherente pero sin desvalorar su propuesta.

Tania María Priego Ruz, 4º Psicología Córdoba.

Carolina Morales Valdivia, 4ºDerecho, Sevilla dijo...

En mi opinión, pienso que la mediación posee “muchas perlas” que deberían llevarse a cabo para resolver los conflictos, ya que la mediación ofrece la ayuda de resolver cualquier tipo de problema entre partes, sin necesidad de tener que llegar a la justicia.

Dando una solución normalmente más beneficiosa para ambos, ya que ambas partes llegan a un acuerdo con la ayuda de los mediadores. Cuando en la justicia normalmente, una parte siempre sale más beneficiado, que la otra parte.

Anónimo dijo...

Me parece realmente interesante el clasificar el conocernos a nosotros mismos como una "perla" fundamental para desarrollar nuestra labor profesional. ¿Cómo podemos pretender ayudar a alguien si no si quiera sabemos como ayudarnos a nosotros mismos?.

Conocernos a nosotros mismos nos permite saber hasta que punto podemos llegar, y con ello cuanto podemos imaginar y crear. La creatividad la clasificas como otra "perla" de nuestro tesoro, y comparto plenamente esta opinión. La creatividad puede ser considerada el segundo paso en una prirámide donde la base sea conocernos a nosotros mismos.

La empatía asimismo me resulta de gran relevancia a la hora de la mediación y de cualquier profesión. Debemos ser empáticos, esto es, hemos de ser capaces de situarnos en el lado del otro, de asomarnos por su ventana y ser capaces de darle una visión distinta a la nuestra.

María del Carmen García Antón, 4º Psicología, Sevilla.

Ángela Larrea Arévalo, 4º de Psicología, Córdoba dijo...

Como estamos viendo a lo largo de estas entradas en el blog, la mediación es un proceso por el cual se ayuda a personas a resolver sus conflictos. Como bien vemos en las "perlas de la mediación" hay unas cuestiones que deben ser claras para que se produzca una buena mediación. A mi lo que más me llama la atención es la capacidad que tiene el mediador para que dos personas que están fuertemente enfrentadas o que tienen posturas totalmente opuestas acaben llegando a un acuerdo. Por lo que me parece que tiene un gran valor y es de admirar la postura del mediador.
Otra de las perlas que me parece muy interesante es la capacidad de hacer ver soluciones, de hacer reflexionar a las personas que acuden a mediación de que hay otras opciones, que solo tienen que pensarlas.

Ana Blanco Barriga dijo...

Considero que la mediación es una profesión muy útil y emocionante que muchas personas no conocen. Se está abriendo hueco en nuestra sociedad.
Pienso que a la hora de la mediación hay que ser imparcial para que nuestra opinión no influya en el proceso. Para eso hay que conocerse mucho y saber cuáles son nuestras habilidades y en qué solemos fallar.
Hay que adaptarse a cada persona y tener capacidad de buscar salidas creativas ante los problemas que se nos plantean.
Ana Blanco Barriga

Miriam Moral Josende dijo...

Tras leer el artículo de esta semana pienso que una de las mayores virtudes que tenemos como personas es poder llegar a conocernos a nosotros mismos, hecho que luego nos puede servir en todos los ámbitos de la vida, con respecto a la mediación, conocernos a nosotros mismos nos sirve para saber dónde están nuestros límites y hasta dónde podemos abarcar en relación a un conflicto, saber cuando nos podemos implicar más, cuando parar, etc.

Tenemos que tener en cuenta que el mediador, no debe dar la solución al conflicto si no que tiene que ser un facilitador para que las partes lleguen a un acuerdo por sí mismas, pero con nuestra ayuda.

Para ello necesitamos ser creativos para poder encontrar alternativas o poder mirar de distinta manera a lo que ellos ven, es decir, los mediados, muchas veces pueden encontrarse encuadrados en un objetivo y no ven más allá, nuestra misión se centraría en hacerles ver que hay más perspectivas y soluciones además de la suya, por eso necesitamos la creatividad, para pensar más allá de los esquemas preestablecidos.

Como último punto, decir que uno de los tesoros es poder llegar a hacer una mediación neutral, objetiva, orientada a la solución de un conflicto y que las partes implicadas colaboren en el proceso.

Miriam Moral Josende. 4ºPsicología. Córdoba

Antonio Entrena Revuelto dijo...

Bien es cierto que la mediación resulta ser un tesoro y que tiene numerosos beneficios y utilidades, aunque yo más que como un tesoro lo veo como un lienzo al que cada profesional puede aportar una nueva pincelada. Desde la aparición de esta profesión las facetas para su aplicación no han hecho más que ampliarse, y con ellas los profesionales que la pueden poner en práctica. Todo ello solo hace que los enfoques y los puntos de vista se incrementen, enriqueciendo aun más esta profesión.

Victoria Eugenia Mir García, 4º Derecho, Sevilla. dijo...

Bajo mi punto de vista, creo que son de gran calidad y cantidad las “perlas del tesoro” que posee la mediación. Tal y como expresa en este artículo y lo que hablábamos en clase, a un abogado se le enseña a leer, interpretar y aplicar leyes, no a saber escuchar, empatizar, tranquilizar…en definitiva, a ser humano y a saber y tener claro y presente que tratamos con humanos. Creo que son muchas más las aptitudes requeridas para ser mediador que para cualquier otra profesión. El médico sabrá de salud, el arquitecto de diseño y edificaciones…pero un mediador, además de una buena formación en cualquiera de las disciplinas debe tener habilidades para interaccionar. Como cita en el presente artículo “todos debemos aprender a leer y escribir, pero muy pocos pueden ser escritores”, pues, a esto me refiero. Todos podemos estudiar, formarnos y saber de lo nuestro, pero hay aptitudes innatas que no todo el mundo tiene, aunque haya otras muchas que con el paso del tiempo se puedan aprender o potenciar. Una de las cosas que más me gustan de la mediación es esa “práctica artesanal” y “receta propia” que utilizáis y la primacía de los justo a lo legal, estando en un momento de la actualidad donde todo parece girar en torno al conflicto y demandas y donde lo legal no siempre es lo justo.

Ignacio Guajardo-Fajardo Paez dijo...

Al leer este articulo nos podemos dar cuenta que no todo el mundo es apto para ser mediador ya que es imprescindible cumplir unos requisitos para ello, habitualmente confundimos la profesión de abogado con la de mediador, sin embargo no tiene nada que ver ya que la mediación se realiza de manera objetiva sin apoyar a una de las 2 partes, todo lo contrario que el abogado el cual apoya a una parte.
Dicho esto es muy importante en la mediación actuar de manera arbitraria, sin decir nunca que es lo que debe o lo que aconseja hacer a una parte, el objetivo del mediador debe ser siempre hacer pensar a las partes sobre el problema que tienen, siempre pensando en llegar a solucionar un problema, por todo ello se puede decir que la profesión de mediación es muy complicada y por ello no todo el mundo es valido para esta, es vital cuidar las palabras con ambas partes ya que un mínimo fallo puede hacer o parecer estar aconsejando a una de las partes y por tanto no estar cumpliendo el objetivo que tiene la mediación.

Carmen garcía de veas dijo...

En este artículo podemos conocer un poco más sobre en que consiste la mediación, para que sirve, como la podemos llevar a la práctica, y que profesionales necesitamos para ejecutarlo.

Me parece interesante como muchas profesiones pueden llegar a ser mediadores, ya que cada profesional le da el punto de vista diferente, según la carrera ejercida puedes dar diferentes perspectivas.

Todos deben ser profesionales y amar sus carreras para llegar a ser buenos profesionales.

Carmen García de Veas de Isla. 4º Psicología. Universidad Loyola Andalucía, Campus Palmas Altas, Sevilla.

Anónimo dijo...

Pedro Velamazán Guerrero, alumno 4º de Derecho:
Me ha gustado bastante la historieta del sabio porque me ha mostrado la verdadera imagen que debe tener el mediador, debe ser una persona neutra, inteligente, ingeniosa, responsable y sobre todo "altruista" en cuanto a que es una persona ajena a un problema y desea o trata de solucionarlo al igual que cualquiera de las partes involucradas, y de no ser así estaría descartada la mediación.
Por otra parte, me ha mostrado que no cualquier persona puede ser mediador, hay que nacer con esa don o tener una serie de cualidades innatas en su persona que le permiten ser un buen mediador, ya que necesita un nivel de análisis del problemas, la persona y el modo en que lo expresan que no todo el mundo posee, además han de ser personas de un perfil muy empático.
En mi experiencia particular como alumno de derecho veo estas cualidades bastante complicadas de adquirir y más aun cuando mi forma de actuar o interpretar los problemas está "viciada" por mi formación, dotando a casi todos los problemas una solución jurídica, cuando muchas veces no es ni la solución correcta, ya que las partes pueden preferir otra solución a la sentenciada habitualmente por los jueces, o que la vía sea demasiado hiriente, dura o abrasivo como para que ciertas personas o situaciones sean solucionadas por esa vía.

Anónimo dijo...

Francisco Zamora Borrueco. Alumno 4º Psicología de Córdoba.

Hoy en día existen cada vez mas problemas en un amplio abanico de temas de cualquier índole, es por ese motivo que el tema de la mediación se está extendiendo por la mayoría de profesiones, a pesar de ello aun no existe conocimiento en nuestra sociedad sobre el tema de la mediación aunque cada vez esta mas presente y se da a conocer.
A pesar de que en la mayoría de formaciones podría intervenir un mediador para la solución de conflictos aun no existe una formación especializada (master) para formarte en ello, una de las opciones futuras será la implementación de esta formación en las universidades.

Por otro lado como comentas a lo largo del texto existen diferentes "perlas" que hay que tener como mediador, no significa que tengamos que tenerlas todas para poder ser mediador ya que podemos contar con un equipo el cual en conjunto tenga todas las "perlas" necesarias para llvar a cabo una correcta mediación.

Marina Moreno Hernández dijo...

La mediación, como ya sabemos, es un método de resolución de conflictos relativamente nuevo, es decir, se encuentra en proceso de formación. Pero, este hecho no es sinónimo de que no sea efectivo. Con la lectura de este fragmento, podemos observar las numerosas claves o “perlas” que hacen que la mediación sea un método eficaz.

En primer lugar, me gustaría destacar la importancia que posee tener claro que el mediador no posee el rol de juez o árbitro, su papel se centra en ayudar a las partes a que busquen por ellos mismos la solución de su conflicto, donde cada parte tiene el derecho de tomar sus propias decisiones. Por ello, no debemos cometer el error como profesionales de dotar a los implicados la solución del conflicto, nuestro papel debe ser el de mero guía para facilitar esa búsqueda de soluciones.

Por otro lado, me gustaría destacar otra característica fundamental que debemos poseer como futuros mediadores: la creatividad. Esta característica nos permitirá, tal y como se refleja en este post, explorar y experimentar el conflicto desde una nueva perspectiva. Gracias a esta característica, seremos capaces de hacer más participativo y sencillo el proceso de mediación.

Marina Moreno Hernández, 4º Psicología, Sevilla

Maria Dolores Requena Guerrero dijo...

Una vez leído las "perlas" de la mediación, creo que es de gran importancia destacar el concepto de mediación fuera de las personas que lo entienden como tal, es decir, sería necesaria para esta profesión la difusión del trabajo del mediador para conocerlo como realmente es y erradicar aquellas ideas sobre este campo que no son ciertas. En muchos casos, la mediación se comprende como una herramienta para que la persona que media le de la razón a la parte que lo solicita, les de a ambas partes una solución directa, que negocie en lugar de las partes, etc. Sin embargo, estas perlas de las que habla el blog, comprenden las habilidades y características del mediador como la neutralidad, el devolver la realidad de otra forma, el abanico de alternativas que se les abre a las partes, la creatividad tanto del que media como de los mediados, la autodeterminación y el control que se les debe dar integro a las partes, entre muchas otras. Todas estas capacidades que parecen muy obvias no son del todo fáciles de llevar a cabo, sobre todo, al pertenecer a campos muy diferentes como mediadores. En este punto, bajo mi punto de vista, creo de gran importancia lo que se dice en el artículo de reconocernos como mediadores, es decir, cada mediador puede pertenecer a otro ámbito laboral como psicólogo, abogado, profesor... es por esto, que cada uno dentro de su ámbito debe sentirse cómodo al igual que debe saber separar los diferentes campos laborales de cada uno para no incluirlos en nuestro trabajo como mediadores. También se pueden destacar los problemas personales o las similitudes con los casos que abordemos cuando hablamos de nuestra influencia en la mediación, es por esto, que las perlas mencionadas son de gran importancia para prevenir este tipo de influencia o que en momentos/situaciones determinadas sea nuestro el control en vez de que pertenezca a las partes.

María Dolores Requena Guerrero
4º Psicología, Campus Córdoba

Victoria Catalá 4º Psicología dijo...

De todos los puntos diferentes que se deben tener en cuenta en la mediación, el que creo que mejor los engloba es la importancia de contar con las habilidades necesarias para ejercer la mediación. Es importante no confundir esta disciplina con la terapia psicológica, debido a que en la mediación el papel del mediador no es solucionar el conflicto, sino facilitar el entendimiento entre las partes y ayudarles a que por sí mismos lleguen a una solución. Este punto tiene una gran importancia ya que hay más compromiso entre las partes para cumplir la solución acordada debido a que no ha sido impuesta por el mediador, lo que lleva también a que no le puedan culpabilizar si al final la solución no es tan efectiva como se creía en un principio.

Por último quiero destacar la importancia de que el mediador sea creativo durante el proceso, ya que de este modo podrá proponer soluciones que quizá se salgan de lo común, pero no por ello dejan de ser menos efectivas.

Mercedes Cala Burgos. 4º Derecho, Sevilla dijo...

Tras leer el texto, considero que una de las perlas mas interesantes en la mediación es la creatividad, para así descubrir la fórmula para que las partes afectadas resuelvan el problema y lleguen a un acuerdo, como dice el escrito el mediador debe tener un deseo de explorar, descubrir, probar y experimentar las diferentes formas de mirar las cosas para poder llevar a las partes interesadas a la consecución de una solución.

Por otra parte destacar que, me parece muy complicado la capacidad que posee el mediador de poner todo de su parte para que las partes puedan conseguir llegar a un acuerdo que a ambos les beneficie.

Y por ultimo, matizar que el mediador no posee el papel de juez, es decir, su trabajo consiste en ayudar a las partes a que logren por ellos mismos solucionar su conflicto.

Carmen Jiménez 4º Psicología dijo...

La mediación se trata de un proceso muy complejo, en el que se ponen en juego muchos factores de otras personas, por lo que en primer lugar es importante que antes de lanzarnos a ejercer en esta profesión, identifiquemos nuestros virtudes y nuestras carencias que pueden interferir de forma negativa en el desarrollo de esta misma. Es decir, debemos auto-observarnos, conocernos y trabajarnos para potenciar lo bueno que tenemos para aportar y generar nuevas habilidades que hasta el momentos podrían ser limitaciones para poder conducir una mediación de forma efectiva. Y sobre todo, debemos conocer y comprender en profundidad nuestra profesión, cuál es nuestro papel en este juego de la mediación, cual es nuestra función y rol, y darnos cuentas que no somos aquellos a quienes les corresponde solventar los problemas de los demás, sino que estamos para aportar a los otros las herramientas necesarias para que resuelvan por sí mismos los conflictos.

Otra de las cualidades de esta profesión y no menos importante para ejercerla efectivamente, es tener la capacidad creativa.
Los mediadores es muy importante que tengan la cabeza llena de ideas, por supuesto, todas ellas bien organizadas y encaminadas en alcanzar un fin.
Estamos constantemente en una apostura que nos exige generar alternativas, crear nuevos puntos de vista, plantear estrategias, indagar y explorar en las percepciones de los demás, experimentar con nuevas técnicas de concienciación que debemos adaptar creativamente a cada individuo que se nos presente, etc. Y cómo pretenderemos que nuestros clientes vean nuevas perspectivas y crean en la existencia de nuevas alternativas, si ni tan sólo nosotros como profesionales somos capaces de verlas. Ya que en cierto modo nos convertiremos en el espejo de nuestros clientes e induciremos en ellos nuestras ideas, sin planteárselas directamente. Conjunto de hechos que requerirán de nuestras dotes creativas.

Ambos factores serán de especial relevancia para llevar a cabo un buen ejercicio profesional como mediadores.

Anónimo dijo...

Como hemos visto varias veces en clase la mediación es un proceso que conlleva muchas variables, las cuales determinaran el éxito de nuestra labor. En primer lugar me gustaría hablar sobre los propios profesionales. Al igual que muchas profesiones, los profesionales debemos conocernos a nosotros mismos para detectar nuestras aptitudes y sobretodo nuestros puntos débiles, ya que estos últimos podrían deteriorar el proceso de mediación.

Tal como se expresa en el foro, nuestro ejercicio no se basa en juzgar, asesorar, negociar… Si no que debemos tener la creatividad y capacidad de encontrar soluciones apropiadas para ambas partes y respetar su autonomía en la toma de decisión sobre la solución más adecuada, lo que dará lugar a una mayor probabilidad de compromiso de cumplimiento ya que la solución no está impuesta.

Alicia Domínguez Cómez

4º Psicología, Campus Sevilla

Anónimo dijo...

Bajo mi punto de vista, lo más importante para los mediadores a la hora de ejercer de manera correcta su profesión radica en conocer todos estos tesoros de los que se habla en el texto y saber aplicarlos conjuntamente.
De todas formas, las dos perlas ocultas en el proceso de mediación que en mi opinión se tratan de las más relevantes, son la necesidad de ser imparcial durante el proceso y la confianza en la fuerza del acuerdo.
En primer lugar, resulta de vital importancia que ninguna de las partes sienta que nos posicionamos del lado de alguien ya que en ese momento automáticamente perderemos toda veracidad y confianza para esa parte. Debemos guiar a ambas partes por igual y de manera totalmente imparcial a encontrar la solución a su problema.
Por otro lado, tenemos que asegurarnos de que ambas partes se comprometen a cumplir el acuerdo al que lleguen durante nuestras sesiones ya que, más allá de las consecuencias legales que el incumplimiento de este tendría, nuestro trabajo no hubiese valido para nada. En el caso de que esto ocurriese, nosotros mismos deberíamos de considerarnos los primeros culpables y asumir que algo habríamos hecho mal durante las sesiones para que alguna de las partes no haya creído fielmente en el acuerdo que en su momento llegaron.

Fernando García Pérez

4º Psicología - Criminología, Sevilla

Lorenzo Aliaga Cruz dijo...

Entre todas las cosas importantes que has expresado en este blog, lo que mas me ha impactado es las palabras utilizadas para hacer nombre a las cosas importantes de la mediación.

"Perla" o "Baúl" son unas palabras mágicas que parecen que vienen de películas de disney. Y la verdad es que la mediación es magia, es capaz de transformar un conflicto, que a veces son tan importantes que podrían haber ido a juicio, en una reconciliación.

Se podría decir que otra metáfora con la que se compara es la cocina, si se tienen los ingredientes adecuados va a salir un gran plato, sin embargo deben estar todos los ingredientes.

Y es que uno de los ingredientes es la intención de ayudar a los demás, no somos simples juristas que hacen su trabajo, sino que ayudamos a que sus problemas se soluciones de mejor forma.

Lorenzo Aliaga Cruz 4º Psicología

Salud Cruzado dijo...

Tras la lectura del artículo, es importante recalcar la importancia de ejercer de forma correcta la mediación ya que de nosotros dependerá su éxito. Para este éxito, en mi opinión, se alcanzara con el buen uso de esos “tesoros “ de los que habla el blog y saber cómo usarlos de forma conjunta.

Son muchas las “perlas” que podemos encontrar en nuestro “cofre de tesoro” como es la imaginación, ya que sin ella no encontraríamos posibles alternativas para solucionar un conflicto. Y por otro lado, la veracidad y confianza, ya que si no transmitimos ambas a nuestros clientes no servirá de nada nuestra mediación porque es imposible trabajar sobre una mentira o una falta de confianza.

Salud Cruzado.
Alumna 4ºpsicología, Loyola Sevilla.

Paula Lacárcel dijo...

Para ejercer de mediador una de las características fundamentales es la creación, es decir, saber ver el conflicto desde muchas perspectivas. Utilizarlo y verlo como una oportunidad. Cualquier conflicto que pueda existir puede ser mediado.
Es importante crear un clima de confianza, respeto, y que ambas partes se sientan entendidas, escuchadas y respetadas y nunca posicionarnos en ningún lado, es decir que exista total neutralidad. Y que ellos sean participes de las decisiones que se tomen en las sesiones, además de un compromiso con respecto a las sesiones y a los acuerdos que concretemos en las mismas.

Belén Teba dijo...

En primer lugar, una de las perlas que me parecen fundamentales para todos proceso de mediación es, como bien se ha explicado en la fabula de los camellos, es explicarles y hacerles ver a los clientes que nuestra figura como mediadores es como la de facilitador de soluciones, y no como la persona que te la da directamente. Esto me recuerda al ejemplo de clase, donde se comparaba el ejercicio de la mediación con un gimnasio, donde el mediador sería el dueño del gimnasio que proporciona las máquinas para que los clientes las puedan usar y ellos mismos alcanzar la solución que consideren correcta. Para hacerles ver esto a las personas que vienen buscando ayuda, en primer lugar, una de las perlas que hay que tener e cuenta es saber decir las cosas de forma clara.
Otra perla que me parece muy importante en esta profesión es la imaginación o creatividad. Ya que no se trata de un camino judicial, donde las soluciones están muy claras y establecidas, la creatividad hace a esta profesión, particular, y es por ello que la gente acude a este servicio, ya que te ayudan a solucionar los problemas a medida.

Belén Teba Ruiz de Castroviejo, 4º Psicología, Sevilla

Javier Hernanz de Lara dijo...

B4. TESOROS DE LA MEDIACION.

El mediador no es un juez ni un árbitro, es un mediador, una persona que facilita a los interesados poder llegar a un acuerdo en pos de la resolución de un conflicto.
El mediador debe ser una persona creativa que, tomando en consideración lo manifestado por los interesados y siempre desde la confianza y el buen hacer, intentar que los mismo lleguen a un punto en común, que siempre existe, y de ello se resuelve en la evitación de un conflicto o un pleito.
De entrada, el ámbito de actuación del mediador debe estar enfocado a resolver conflictos entre personas que, por sus relaciones personales, familiares, profesionales, etc. van a tener unas relaciones continuadas en el tiempo. El gran límite de la mediación, y ello viene establecido en la Ley es los casos en los que haya violencia entre las partes y, desde luego, cuando existe la llamada violencia de género.
El mediador debe tener una sólida formación académica ya sea jurídica, psicológica o social, y su trabajo debe ser ante todo profesional, pero no una profesionalidad fría, aséptica, sino una profesionalidad dotada de una multiparcialidad, es decir, el mediador debe guardar una empatía con las partes en conflicto, comprender a los mismo, un ponerse en su lugar, pues tan solo entendiendo las diferentes posturas encontradas se puede llegar a un punto intermedio de acuerdo que en definitiva permite alcanzar la paz social y, desde luego, la paz interna de las personas que acuden al mediador, pues las mismas están unidas por unos lazos que con mayor o menor intensidad los unen.

Javier Hernanz de Lara, 4º Derecho, SEVILLA

Esther Garcia Romero dijo...

La mediación tiene por objetivo que las relaciones interpersonales persistan en el tiempo. Para poder solucionar un conflicto la parte emocional es esencial para que unos puedan ponerse en el lugar del otro y verlo todo desde una perspectiva diferente.
Además la mediación es voluntaria, desde mi punto de vista es de lo mas esencial. El poder llegar a un acuerdo sin tener que pasar el “Mal trago” de pasar por un Tribunal. Ya que esto deteriora y menoscaba mentalmente a la propia persona.
La mediación es una competición de ver quien llega antes, quien gana, quien no. Por en la mediación ganan todos pero hay que dar un brazo a torcer para poder solucionar el conflicto.
Para mí las perlas del tesoro serían la creatividad, la libertad la profesión, el ponerse en el lugar de otros, la honestidad.
La mediación es una de las mejores formas de solucionar conflictos. Ayuda no solo al que se dedica a la profesión sino en cualquier tipo de trabajo la mediación es muy importante. Un gran directivo ha también de mediar porque nadie tiene la verdad absoluta.

Esther García Romero, DERECHO 4º

Unknown dijo...

Como bien sabemos, la mediación es una vía de resolución de conflictos muy recomendable, pero como todo, debe tener en cuenta ciertos aspectos para que pueda ser eficaz en el desempeño de misma.
Me gustaría puntualizar algunos aspectos tratados en esta publicación. Sobre todo relacionarlo con el punto de responsabilidad que tiene el mediador en ese proceso. La creatividad a la hora de afrontar el conflicto es vital para poder abordarlo de mejor manera y poder llegar a acuerdos satisfactorios, sin embargo, esta creatividad debe limitarse al proceso, nunca a darles una respuesta para que la sigan y se llegue a una solución; es por esto que se debe tener siempre en cuenta esto. Los mediadores son el medio facilitador para la resolución de los conflictos, nunca los proveedores de las respuestas. Deben ser las partes que estén mediando las que lleguen a un acuerdo y es el mediador el que debe observar que dicho acuerdo sea algo justo para las partes, haciendo ver en primer lugar la importancia de ver, escuchar y tener en cuenta la opinión de la otra parte.
El mediador también debe saber dónde mediar y dónde no. Si bien sabemos que en principio todo es mediable, hay aspectos en los que por algún motivo u otro no se debe mediar. Un mediador debe entrenarse en observar y entender estas circunstancias para poder evitarlas, pues una situación abusiva de poder nunca será favorable la mediación y puede ser recomendable emplear otros métodos que si puedan ser efectivos. Es responsabilidad del mediador detener o rechazar la mediación cuando se den estos casos.

Diego Andrés Barascout Rodas. 4º Psi-Crim. Córdoba.