miércoles, 15 de septiembre de 2021

Las dos Orillas

 

Nos encontramos al borde del abismo, donde hay dos bandos en guerra y el único perdedor es el pueblo porque siempre ganan los mismos, porque  o sabemos como gestionar de la mejor posible el problema que les separa

En una orilla el mar está en calma, muy pero que muy despacito las olas van llegando a su fin en tierra mojada. En la otra marejada, olas de hasta 10 metros, solo algunos surferos se atreven a viajar por ellas, pero la bandera en esa orilla, orientadora, está en rojo… prohibido bañarse.

Entre las dos, el agua, el mar, con sus misterios que nunca se desvelarán, lleno de peces dóciles y coloridos y auténticos tiburones y orcas peligrosas.

El tiempo ha demostrado que lo primero para lograr un propósito es quererlo y tomar la iniciativa. Las cosas hay que trabajarlas y creo que eso es lo que están haciendo los mediadores cuando afrontan un conflicto, marcado por las dos orillas del mismo

Ambas orillas están llenas de dudas ¿Cuáles son las nuevas amenazas y riesgos en un escenario global cuando tenemos un conflicto? ¿De qué manera se está solventando la tensión entre libertad y seguridad, paciencia e inmediatez, amor y desamor, a favor de quién se inclina la balanza? ¿Cómo se implica la ciudadanía en la solución de conflictos? ¿Se está imponiendo la reclamación a la justicia, como respuesta a las nuevas amenazas o se puede pensar en modelos reactivos como la mediación para gestionar tanto y tanto conflicto? ¿Cómo están reaccionando los actores tradicionales de la solución de conflictos: jueces, abogados, instituciones, policía? ¿Cómo afecta el nuevo paradigma de gestión a través de la mediación a las tradicionalmente conflictivas relaciones en la sociedad?

Para dar respuesta a todos estos interrogantes, desde la aparición de la pandemia, hemos utilizado las redes, las videoconferencias, los encuentros virtuales entre las dos orillas. He tenido la suerte de participar en congresos en Latinoamérica o en España sin desplazarme de mi estudio, de mi ordenador.

En todos se han confrontado cual es la visión que la región latinoamericana tiene de sí misma con la que desde Europa se tiene de cada una de las realidades analizadas. El resultado de los intensos debates ha modificado no pocas hipótesis y ha forjado relaciones entre mediadores en muchos casos impensables.

Hemos tenido la capacidad "estar fuera de casa, y sin embargo sentirse en todas partes como en casa", de pasear por las dos orillas del océano Atlántico, de tal forma que hemos compartido arena y sal de ambas orillas, sin olvidarnos que el océano no nos separa, sino que nos une irremediablemente en el trabajo por la gestión de conflictos. En una guía de viaje, de paseos por lo imaginario.

Os aseguro que es muy gratificante, pero duro y constante, el trabajo de hacer llegar la mediación a las gentes, porque como bien señalamos, la cultura del conflicto nos induce a la demanda, en cualquier país de las dos orillas, y en la gestión de conflictos no sirven las medias tintas, lo más importante no es que un tercero decida, sino que le devolvamos la facultad de su autogobierno en el problema.

España y América es una historia compartida, llena de encuentros y desencuentros, pero los mediadores de una u otra orilla sabemos que nos une el mar y no de dudas, sino de acuerdos, de calma, de trabajo en proyectos comunes.

Por eso amigo, entre las dos orillas del problema, coinciden un presente mudo y una historia prohibida, que quizás no nos quieran contar. El olvido recae sobre los dos. Y para cada uno, una salida. En su mente, la lucha interna para evitar la mentira, y por otro lado la imaginación de vivir un mundo mejor. En el centro, el mar de las memorias perdidas. La orilla del sur, la orilla del Norte y nosotros mediadores… entre las dos orillas.

Dedicado a todos mis amigos y amigas mediadores del otro lado de esta orilla.


martes, 14 de septiembre de 2021

El Flautista de Hamelin o la honestidad en mediación

 


Todos recordaremos uno de los cuentos clásicos que en nuestra infancia nos contaron y que en más de una vez nos hemos referido, cuando hablamos del poder de convocatoria de alguien… “es que acuden a él como si fuera el flautista de Hamelín”. ¿pero hemos pensado el gran aprendizaje que nos ofrece a los adultos?

Como siempre querido lector voy a hacer un paralelismo con nuestro difícil, pero apasionante, trabajo como mediador

Dice la historia desde mis ojos de mediador, que “Érase una vez a la orilla de un gran río en el Norte de Alemania una ciudad llamada Hamelin. Sus ciudadanos eran gente honesta que vivía felizmente en sus casas de piedra gris. Los años pasaron, y la ciudad se hizo rica y próspera.

Hasta que un día, sucedió algo insólito que perturbó su paz.

Hamelin siempre había tenido problemas, y bastantes, pero nunca habían sido un peligro, pues los solucionaban de la manera habitual: hablando. Pero de pronto, los conflictos comenzaron a multiplicarse”. Nuestra convivencia, pacífica, idílica, en una comunidad, o si me permitís, en una empresa en auge, próspera, donde las relaciones son cordiales, en uno u otro lugar… muchas veces surge un problema, dos, tres y estos llevan a nuevos problemas, solo quiero que tengáis en mente algún conflicto. Normalmente con la ayuda de alguien externo, ya sea una abogada, un terapeuta, incluso la propia justicia clásica del lugar, servían para volver a lo que ellos llamaban “la normalidad”

Con el tiempo, una gran marea de problemas y conflictos surgieron en la ciudad. Primero conflictos en empresas, laborales, que llevaron tras una pandemia que vivió el lugar, a problemas internos, de educación, de convivencia, incluso familiares, tras ciertos confinamientos para evitar los efectos de la pandemia. Parecía en esa ciudad que todo se solucionaría tras el teletrabajo, la convivencia continuada meses y meses en lo que los dirigentes llamaron “burbujas”.

Los aterrados ciudadanos se manifestaron una vez “liberados” ante el ayuntamiento para que los librara de la plaga de problemas, y entre todos intentaban pensar en un plan:   

- Necesitamos ayuda- dijo el alcalde abatido.

En ese preciso instante, mientras los ciudadanos se agolpaban afuera, llamaron fuertemente a la puerta. ¿Quién podría ser? se preguntaban preocupados los miembros del comité de expertos que asesoraba a las autoridades, temerosos de las iras de la gente. Abrieron la puerta con precaución y, ante su sorpresa, apareció ante ellos un hombre alto, sevillano, vestido con ropas de brillantes colores, con una larga pluma en su sombrero y una larga flauta dorada.

- He ayudado a familias, comunidades, empresas, ciudades, a que se libraran de grandes males y problemas, y si acaso los tuvieran, los miraran como una oportunidad- dijo el extraño- y por mil florines, también les libraré a ustedes de vuestros conflictos.


- ¡Mil florines!- exclamó el alcalde- ¡Le daríamos cincuenta mil si lo hiciera!

El extraño salió entonces diciendo:

- Ahora es tarde, pero mañana al amanecer no quedará ni un conflicto en Hamelin

Todavía no había salido es sol cuando el sonido de una flauta se escuchó a través de las calles de Hamelin. Nuestro Mediador y flautista fue pasando lentamente por entre las casas, empresas, cubrió todas las calles con su música, con una letra que no todos comprendían: empatía, asertividad, reconocimiento, buena fe, valores, honestidad, tolerancia… era música celestial, y escuchado por los vecinos… todos los conflictos le seguían. Salían de todas partes: de las puertas, de las ventanas, de las cañerías, todas detrás del flautista. Mientras tocaba, el extranjero bajó hacia el río y lo cruzó. Tras él, los problemas seguían sus pasos, y todas y cada una de ellas se ahogaron y fueron arrastradas por la corriente. Hasta el punto de llegar a desaparecer. ¿obra de su música?¿actitud de los vecinos? ¿conciencia de lo ocurrido?, no lo sabemos muy bien, pero gracias a su arte, lograron que poco a poco los vecinos se hicieran dueños y acreedores de las soluciones a esos problemas a los que había llamado a su música nuestro Mediador Flautista.

Al mediodía, no quedaba ni un solo problema en la ciudad. Todos en el consejo estaban encantados, hasta que el flautista acudió a reclamar su pago.

-¿Cincuenta mil florines?- exclamaron -¡Jamás!


- ¡Que sean mil al menos! - gritó furioso el flautista. Pero el alcalde respondió:
- Ahora todos los problemas están eliminados y no volverán. Así que confórmate con cincuenta florines, sin es que no quieres quedarte sin nada.
Triste y enfadado, porque no comprende que las personas no están pagando su trabajo por lo que hace muchas veces, sino por lo que le llevó a estar tan preparado, lo que realmente sabe, el flautista señaló con su dedo al alcalde:

- Te arrepentirás porque si no hay voluntad, el acuerdo al que llegáis no hará desaparecer el problema, porque será justo y equitativo, y con ello, aparentemente desaparecen de vuestra vida pero… no lo serán estables y duraderos en el tiempo.

Una sombra de miedo envolvió a los consejeros, pero el alcalde se encogió de hombros y dijo emocionado:

- ¡Qué diablos! Acabamos de ahorrarnos cincuenta mil florines.

Aquella noche, liberados de los conflictos que habían tenido durante tanto tiempo, los habitantes de Hamelin durmieron más profundamente que nunca. Y cuando el extraño sonido de una flauta flotó por las calles al amanecer, solo los niños lo escucharon. Como atraídos de un modo mágico, los niños salían de sus casas. Y de la misma forma que había ocurrido el día anterior, el flautista recorrió tranquilamente las calles, reuniendo a todos los niños, que le seguían dócilmente al son de la música.

Pronto la larga hilera dejó la ciudad y se encaminó a la escuela, que se encontraba a las afueras de la misma. Cuando el flautista alcanzó el colegio, habló con su Directora y tocó su instrumento con más fuerza, y gracias a ello, surgió casi de la nada, un aula, donde se comprometieron a realizar un proyecto piloto de mediación entre iguales, para que los niños aprendieran el valor del acuerdo y que en el futuro pudieran conseguir cambiar la “cultura del conflicto” de sus mayores, por la “cultura del acuerdo”, con una sola condición dijo el Mediador-Flautista.

No podrán salir de aquí hasta que se les eduque en la honradez, honestidad, y en la vía del acuerdo, porque mediar, para resolver conflictos, también es educar

Las familias aprendieron la lección, pagaron lo que se comprometieron y todos los niños volvieron a sus casas. El recuerdo de la aquella lección permaneció para siempre en los corazones de todos, y fue pasando de padres a hijos a través de los siglos.

Hoy a esa ciudad se le conoce como “La Ciudad Mediadora”

Dedicado a mis compañeros/as del taller de Magia y Mediación


jueves, 9 de septiembre de 2021

LAS ARISTAS DE UN CONFLICTO

 


EL CONFLICTO

Un problema o una oportunidad, esa es la clave para los mediadores, por eso no se queridos amigos, si somos conscientes que hemos escogido trabajar en algo que marca con diferencia, el esfuerzo, la creatividad, la dedicación que debemos tener según nuestra propia formación. Hayamos estudiado de origen cualquier disciplina, no debemos olvidar, que seremos EXPERTOS EN LA GESTIÓN DE CONFLICTOS.

Por ello creo que es oportuno, tener claro que nuestra materia prima es el conflicto, aquello que se define como, 

“LO MAS RECIO de un combate”;  

“Punto en el que APARECE INCIERTO EL RESULTADO de la pelea”;  

“ANTAGONISMO, PUGNA, OPOSICIÓN”;  

“situación de COMBATE Y ANGUSTIA DE ÁNIMO”; 

 “estado de APURO, SITUACIÓN DESGRACIADA Y DE DIFÍCIL SALIDA”

¿Difícil verdad? Pues todo ello nos lleva a toda una teoría del desencuentro, donde el mismo entre las partes que atenderemos, producirá situaciones de lucha, desacuerdo, incompatibilidad aparente entre las partes, confrontación de intereses. Se producirán, expresiones de insatisfacción o desacuerdo entre las partes que nos llevarán a lo más profundo, a percibir que esas discrepancias se perciben hasta tal punto que se piensan son incompatibles y esta percepción podría llevar al traste la búsqueda de cualquier acuerdo.

Tenemos que decir que el conflicto existe cuando dos o más personas buscan la obtención de objetivos que parecen ser contradictorios, incluso excluyentes entre ellos y por eso las consecuencias son imprevisibles, si bien las podemos resumir en:

}  a) Las relaciones entre las partes enfrentadas se deterioran

}  b) La comunicación entre ellos se interrumpe

}  c) Los sentimientos se resienten

}  d) Las actitudes se polarizan

}  e)  Y sobre todo, la sensación de que se pierde tiempo y dinero

 

Los expertos entendemos el CONFLICTO como el conjunto de propósitos, métodos o conductas divergentes, cuyo  grado de la divergencia determina la seriedad y duración del conflicto y afecta a la probabilidad de una resolución satisfactoria o como a nosotros nos gusta decir una gestión del mismo positiva..

Por eso, cuando trabajamos en situaciones conflictivas, debemos determinar claramente  la naturaleza del conflicto, consiguiendo la suficiente información para enmarcar el conflicto y conocer los verdaderos intereses en juego. Conocer la flexibilidad de las partes y su voluntad para solucionar el conflicto, nos llevará a la posibilidad de pensar en estrategias que nos lleven a una buena negociación.

¿Cual pudiera ser mi recomendación? Claramente, trabajar todo lo que nos lleve a conocer extremos tales como qué es lo que les separa e influye en el conflicto y profundizar en las emociones y percepciones de las partes sobre el mismo. Por eso me atrevo a decir que son muchas las profesiones de origen que animo a profundizar en este trabajo que es la mediación. Profesionales formados en el mundo del derecho, la psicología, la criminología, la gestión de recursos humanos, la educación, las relaciones internacionales, la gestión de empresas… están llamados a ser protagonistas en esa búsqueda de la solución de conflictos.

Podríamos intentar proceder a una Clasificación de los conflictos, pero hay que decir que, los conflictos son difíciles de clasificar y las distintas clasificaciones intentadas por los distintos autores a veces son demasiado complejas y otras demasiado simples sin que exista un acuerdo unánime porque tenemos que tener en cuenta que, al clasificar definimos y al definir tomamos conciencia respecto del problema y también permite clarificar los intereses frente a las posiciones. Identificar el conflicto nos permite conocer e identificar los intereses de las partes frente a sus posiciones iniciales, aislar los problemas, establecer las estrategias en las futuras sesiones.

Es por eso que os animo a hacer una aproximación al conflicto con rapidez, simplicidad, flexibilidad, aportando pautas generales para estudiar una estrategia posible, porque lo que de verdad nos interesa es conocer en el mismo, no tanto cual es su posición (como se encuentran o piden ante el) como la búsqueda de intereses y la necesidad de las partes en el mismo.

La BUSQUEDA DE LOS INTERESES, determina que tipo de conflicto existe y nos puede permitir averiguar cuales son los Intereses de las partes, esos aspectos “intangibles” de lo que las personas dicen que quieren, dado que estos intereses suelen ser implícitos, intangibles, y a veces inconsistentes. No olvidemos que las partes en un conflicto, no manifiestan sus intereses por miedo a que la otra lo use en su contra y por eso expresan sus demandas o sus posiciones, sin querer mostrar sus ansiedades y temores. Por ello os animo para finalizar a que probéis, y los llevéis a ese mundo que puede hacer ver el conflicto como una oportunidad para crecer y preguntarse a uno mismo:

}  Preguntarse por qué. Ponerse en el lugar de una de las partes e intentar averiguar el motivo por el cual una de las partes realiza una propuesta

}  Preguntarse Por qué, no. Analizar el motivo por el cual una de las partes no acepta la propuesta de la otra y cuales son los intereses que le impiden hacerlo

}  Utilizar preguntas abiertas (quién, donde, cuando)

}  Evitar utilizar la pregunta ¿por qué?, puede provocar que la otra parte se ponga a la defensiva, pues parece que se le pide justificación.

}  Utilizar preguntas cerradas (respuesta si o no) cuando se busque corroborar un compromiso hacia algo.

Algunos ejemplos de preguntas

}  ¿Que es lo que les preocupa?

}  ¿Cómo definirían el problema que vamos a tratar de abordar?

}  ¿Cuéntame que ha sido para ti lo fundamental en el problema?

}  Como creen que empezó?

}  Como se sintió en ese momento? ¿Cómo cree que se sintió X en ese momento?

}  Cual es vuestra opinión sobre los abuelos y el contacto con sus nietos?...

Solo asi queridos amigos, podemos ver que nuestro trabajo en el futuro aun cuando se basa en los conflictos, es apasionante y nos lleva a conectar con otra perspectiva totalmente distinta… donde lo recio, lo angustioso, lo antagónico o la situación desgraciada, sea motivo de trabajo y de crecimiento.


miércoles, 1 de septiembre de 2021

¿Quién da el primer paso?

 

Hace muchos años que comencé esta andadura por la mediación profesional y desde el primer momento, siempre se cuestiona como conseguir que quien no vino a consultarte la vía a seguir para solucionar el problema, acuda a ti. Es difícil que ambas partes demanden tus servicios, normalmente es una de ellas, por eso hoy quiero compartir con vosotros ¿Quién da el primer paso?

Es un hecho, que a nadie le gusta encontrarse en el foco de un conflicto, siendo parte de él. Todo lo más, si acaso, nos gustaría más que ser `parte de él, ser parte de la solución. Que el problema no fuera mío, sino de otro y que gracias a mi buena voluntad yo ayudara a que se solucionara para el bien del otro. Sin embargo, aunque los conflictos son inevitables, pueden resolverse con inteligencia emocional y devolviendo el sentido de responsabilidad a cada uno de los implicados en el mismo.

Muchas veces el conflicto que ponen en nuestras manos es una grave discusión y ello no tiene que significar el fin de la relación entre ellos. Discutir no es malo, si las partes permiten el espacio para que cada uno se exprese y respetes, aunque no compartas su visión del problema. UNA DISCUSIÓN NO SIGNIFICA EL FIN DE UNA RELACIÓN

Las discusiones pueden presentarse en cualquier momento y tenemos que saber experimentar las dificultades que se producen en el diálogo, cuando conducimos su disputa.

Tras una fuerte discusión, es normal que se sientan mal y por tanto, pensar que es irresoluble la situación, que hay una gran distancia para hablar de ello, incluso de la necesidad de conseguir ayuda para solucionar de una vez el problema.

Por eso nosotros, los mediadores, debemos ser consecuentes con lo que piensan, lo que dicen y lo que desean conseguir tras la disputa y por ende, el problema y saber gestionar EL CONTROL EN LAS DISCUSIONES.

Quizá la parte más compleja, tras un momento de discusión y disputa por algo, sea controlar todas esas preocupaciones que asoman, y que les hace ver lo complicado que será buscar una solución a su problema. Para ello una gran frase me viene a la mente: ¡saca la basura de tu mente! La basura es todo aquello que te impide ver más allá, y apreciar los aspectos positivos del conflicto, que también los tiene.

Pero hoy, tras estas reflexiones quería llevaros a quien daría el primer paso. Muchos dicen que quien peor lo está pasando en el conflicto surgido, otros que quien lo ve de forma externa, ya que piensa que el problema no va con él y otros que quien acude es un tercero que como observador neutral, piensa que la mediación puede ser la mejor vía de solución.

Por eso, en caso de conflicto, ¿quién da el primer paso para solucionarlo?

Ante esta pregunta, mis alumnos una vez respondieron:

- El que se siente culpable

- El que inició el conflicto

- El que se siente ofendido por el problema

¿Qué pensáis vosotros? Yo creo que cada uno de vosotros, lectores, si sois mediadores, habréis tenido distintas experiencia, sobre todo porque cuando hay un conflicto, por lo general, ambas partes creen tener razón y no están dispuestos a dar su brazo a torcer.

¿Cómo esperar que el culpable (el otro) dé el primer paso si él piensa que el culpable eres tú? Y sobre todo, si ya alguien dio el primer paso, como conseguir que el otro, acuda a este proceso.

Hay muchas fórmulas, es más, se dice que cada “maestrillo tiene su librillo” y es cierto. En mi caso, una vez que alguien dio el primer paso para acudir en búsqueda de ayuda para gestionar su problema, siempre intento que otras personas están involucradas directa o indirectamente en el problema. ¿Porqué? Principalmente porque esos personajes secundarios, pueden ayudarme a conseguir que la otra parte acuda a mediación sin que reciban una llamada o un e-mail de mi parte. Con ello conseguiremos que tanto A como B, acudieron libremente a la mediación, sin que nosotros hayamos tenido protagonismo en ello.

Si lo consigues, el siguiente paso es buscar soluciones que no culpables, ellos lo entenderán, ya que el pasado no lo podemos cambiar, pero si son protagonistas principales de su futuro.

Por eso, en esa espiral, el argumento de que acuda a mediación, el que causó el daño, no sirve para la gestión del conflicto.

La respuesta entonces sigue sin ser clara. ¿Quién da el primer paso? Y ante ella no hay otra contestación más que, aquel que es más maduro de los dos, mas consciente y si me permitís, más sabio, porque una persona madura sabe que dar el primer paso e incluso si el proceso te lleva a ello, pedir disculpas, no es una debilidad.

En un mundo imperfecto, con personas imperfectas, mediadores imperfectos y a la búsqueda de soluciones imperfectas, solo merecerá la pena la ecuación, si das el primer paso, ya que una actitud orgullosa, no tiene ninguna utilidad.

“Da tu primer paso ahora, no importa que no veas el camino completo ahora, da el primer paso y el resto irá apareciendo a medida que avances” Martin Luther King.



domingo, 22 de agosto de 2021

El Poder de Sacar la Mediación a la Calle

 


“Tengo pocas mediaciones”, “la mediación es desconocida” , “si la administración nos apoyara más”…que de frases he oído en todo este tiempo de compañeros y amigas que me decían que era difícil avanzar en esta profesión. Pero ¿no habéis pensado que parte de culpa tenemos nosotros mismos?

No es mi interés cambiar esa idea, pero si recuperar para “la causa” a quien quiera salir de ese “letargo” que nos tiene varados en otra realidad.

Dicen que no hay terapia sin dolor. No hay transformación sin sensibilización,

Y por eso me preocupa la desconfianza e incertidumbre que pueda afectar la inversión, personal y laboral que hacen mis alumnos cuando apuestan por formarse en la increíble profesión de mediador. Por eso creo firmemente que no podemos ser indiferentes a que la mediación “está en la calle”, en cada negocio, en cada reunión de personas, en cada barrio, en cada asociación, en cada centro, en cada institución y en cada familia, escenario de enfrentamiento de poderes, sentimientos, desequilibrios, pero sobre todo, escenarios de crisis y enfrentamientos. Es ahí, en cada lugar, donde nos toca tomar posición y ser conscientes que no hay mejor promoción para nuestro trabajo, que la calle.

Si seguimos quedándonos en nuestro fantástico servicio, creado con mucho esfuerzo, con una mesa redonda, sillas giratorias, plantas vistosas y paredes color pastel, volveremos una y otra vez a las frases de inicio de este post. ¿Por qué no acuden a verme si mi método es flexible, voluntario, menos costoso y emocionalmente neutro?... te puedes hacer esta pregunta día a día.

Hay que buscar la opinión de la calle; ya se hizo en política y un mero movimiento social, sin entrar en valoraciones de uno u otro color, llega a gobiernos e instituciones. Con sus enormes críticas y porque no, alabanzas de unos u otros, pero… muchas veces el reclamo ciudadano tiene un poco de razón y mucho de emoción y saber enfrentarnos a situaciones complejas, a puertas que se nos cerrarán, quizás por la desinformación, ignorancia o desconocimiento de las bondades de “nuestro producto”. Pero somos nosotros y solo nosotros, los que debemos escuchar a ciudadanos “indiferentes”, “desconocedores”, es la mejor fuente de aprendizaje y por cierto, la mejor manera de avanzar en esta profesión.

Y así hicimos hace años, en nuestro servicio de Mediación Municipal en la ciudad de Sevilla; salimos a la calle. Alguna vez me habéis oído contar que una tarde, en mi lujoso despacho en el barrio de Triana, esperando algún cliente o alguna llamada, observaba por la ventana del mismo, como la calle peatonal, donde está ubicado, estaba llena de personas, vecinos que deambulaban de un lado hacia otro, conversaciones, enfados gestuales, prisas por ir de uno a otro lugar… Y fue en ese momento cuando le propuse a mi equipo: “vayámonos a la calle” y sin decir porqué ni para qué, solo unos minutos después pusimos una mesa y dos sillas, en plena calle y un eslogan que decía: “Si te sientas te lo cuento”.

Algo que parecía ser una locura e imposible se convirtió en nuestra principal bandera y de aquella mañana surgieron 130 expedientes nuevos de mediación en el vecindario.

Hay que llegar a esos ciudadanos invisibles por parte de los mediadores, ya que están en sus propios laberintos e intereses, y nos necesitan, entonces ¿por qué no vienen? No busques más excusas, el principal responsable eres tú y CONECTAR mejor con el futuro mediado.  Cumple tu parte del “pacto” cuando te hiciste mediador o mediadora, que es defender nuestra profesión y difundir las bondades, hay muchas personas que te necesitan.

Así intenté hacerlo yo, ¿y tú que harás?


martes, 17 de agosto de 2021

El Seguro de Responsabilidad Civil para Mediadores

 

¿Por qué un seguro de Responsabilidad Civil?. Es una de las preguntas que siempre recibimos de nuestros alumnos cuando se van a lanzar de lleno a la profesión de mediador o gestor de conflictos. Por ello me atrevo en este post simplemente aclarar la necesidad del seguro, así como su cobertura y algunas cuestiones que ayuden a responder a las dudas que puedan existir.

Sin un seguro de responsabilidad civil profesional, los mediadores NO PODEMOS EJERCER, ya que en el caso de que surja alguna denuncia, deberíamos responder de las posibles reclamaciones con nuestro propio patrimonio personal. Por ello, necesitamos un seguro que cubra nuestra actividad profesional. Ahora bien, este seguro podemos tenerlo como autónomos, o en su caso tenerlo por estar inscritos en algún colegio profesional y cuyo seguro cubra también nuestra labor como mediador. garantía podrá ser contratado a título individual por el mediador o dentro de una póliza colectiva que incluya la cobertura de la responsabilidad correspondiente a la actividad de mediación

Todo aquel profesional de la mediación que tenga la formación adecuada para ejercer como mediador, necesita según ley de un seguro de responsabilidad civil, y con su cobertura, garantizar la indemnización de cualquier daño que pudiera derivarse de nuestra actividad profesional.

Así entendemos el seguro como una garantía para los Mediadores, y también para los mediados, que acuden al proceso de mediación bajo unos principios y unas reglas que debemos respetar.

Así, en España, La ley de mediación de 7 de julio de 2012 en su articulo 11 establece que una de las condiciones para ejercer de mediador es que disponga de un seguro que cubra la responsabilidad civil derivada de su actuación en los conflictos en que intervenga. Y en su articulo 14 establece la responsabilidad de los mediadores por los daños y perjuicios que causasen. Así, el perjudicado tendrá acción directa contra el mediador y, en su caso la institución de mediación que represente.

Pero ¿Qué ventajas tiene que exista este seguro obligatorio?. Principalmente la tranquilidad en nuestro trabajo, porque normalmente comprende aspectos tales como:

⇒ Responsabilidad Civil profesional

⇒ Defensa Jurídica y Fianzas que debieran producirse

⇒ Prestación de fianzas judiciales de ser denunciados

⇒ Daños a documentos de terceros

En definitiva, daños y perjuicios causados involuntariamente a clientes por hechos que deriven de su actividad como Mediador Civil, Mercantil o Familiar. Si bien es más que posible que exista un límite de cobertura (en la mayoría de los casos el límite asegurado es de 150.000 € por siniestro, asegurado y año) o incluso un límite geográfico (las coberturas cubren hoy en día la actividad realizada en la Unión Europea desde España).

Y también podemos hablar de la Franquicia. Una cantidad que generalmente para todas las coberturas el mediador asegurado asume en cualquier caso, y que la Compañía Aseguradora no se hace cargo, salvo el resto que supere esa cuantía (como ejemplo puede ser la cuantía de 150 euros) 

Merece también la pena mencionar, lo que llamaríamos “Mediaciones de carácter informal” que serían aquellas que se incardinen en el ámbito de esta Ley, mediaciones que son más que frecuentes, ya que tenemos que recordar al lector, que la inscripción en el registro de mediadores de las instituciones públicas es “voluntario”. De ahí la dificultad de la exigencia de una obligación de cobertura y más aún si hablamos de mediaciones educativas, interculturales, medioambientales, etc. sin perjuicio de que pueda exigirse responsabilidad, si procede, por otras vías, la responsabilidad del mediador.

Por tanto, el aseguramiento se impone con carácter general como obligación de carácter legal para todo mediador personal incluido en el ámbito de la ley pero resulta insuficiente todo lo que se refiere a la cobertura de nuestro ejercicio, así como cobertura, deberes u obligaciones, responsabilidades, ya que de lo mencionado, podemos decir que no hay duda de que para inscribirse es necesaria la póliza de seguros, pero la pregunta es… ¿si es voluntaria la inscripción en el registro de mediadores, ¿que ocurre con quien no lo haga? Y más aún que cuantía debe cubrirse y ¿con que características? Podemos decir que esta indefinición nos lleva a la conclusión de que basta cualquier seguro abstracto y corriente.

Si de mediador individual se trata (con la excepción del concurso de acreedores o mediador concursal) referirnos siempre al artículo de la Ley de Mediación:

“Artículo 11. Voluntariedad de la inscripción.

1. La inscripción de los mediadores que desarrollen la actividad de mediación de conformidad con las previsiones de la Ley de mediación en asuntos civiles y mercantiles y de las instituciones de mediación en el Registro será voluntaria.

Por eso dejaremos en la duda al lector, si el seguro para ejercer la mediación es obligatorio o no. Y por ello podemos decir que nos encontramos ante un seguro que puede contratarse de forma individual o colectiva, y la póliza no necesariamente ha de ser exclusiva para cubrir solo mediación, sino que podemos hablar de otra actividad similar.

Lo cierto es que abstracto o no, debemos concluir que para cualquier actividad es necesario y útil un seguro, si bien al poderse plantear “otro tipo de garantías” como es el caso para mediaciones de todo tipo, bien valdrán avales bancarios y otra figuras afines y en mi caso recomendaría a los mediadores lectores de este post, que reflejaran en el acta inicial, donde se reflejan las reglas de la mediación y el pacto de iniciar el proceso, la existencia de la cobertura legal de las responsabilidades derivadas del incumplimiento de nuestra misión. En definitiva, informar de esa cobertura a nuestros mediados.

 ¿Y si mediamos sin seguro? Las consecuencias de la falta de aseguramiento o de información sobre el aseguramiento, parecen no existir, pues ni la Ley ni el Decreto posterior lo indican

No olvidemos que “La responsabilidad del mediador no es objetiva y conforme a lo habitual en la responsabilidad profesional, la carga de la prueba de la existencia y cuantificación del daño, y demás elementos, corresponde al reclamante”. Porque debemos tener claro que la obligación del mediador, por el que le pueden exigir responsabilidades, es del proceso, de las etapas, de los principios éticos, no del resultado, porque no somos garantes del mismo, pero si de si intento de llegar a un acuerdo.

La verdadera responsabilidad del mediador tras la aceptación de la mediación es cumplir fielmente el encargo, incurriendo, si no lo hicieren, en responsabilidad por los daños y perjuicios que causaren por mala fe, temeridad o dolo, de ahí la indefinición de la cobertura de un seguro.  


lunes, 9 de agosto de 2021

Claves para mantener el equilibrio durante un conflicto

 

Me encantaría hoy acercaros al concepto del equilibrio, muchas veces no tratados, ni desde el punto de vista del mediador, ni de los mediados, cuando nos confían la gestión de un conflicto. En el caso de los mediadores para poder mantener la neutralidad e imparcialidad u objetividad que se nos presume; y en el caso de los mediados, para poder escuchar que no solo oír las versiones contrarias a lo que piensan y exponen en un proceso, para explicar lo que ocurrió.

Así es, todos atravesamos crisis, son ciclos vitales que, si los resistimos, no los afrontamos o no los tratamos correctamente, en mediación, cuando vienen derivados de un conflicto, pueden llevar a una vía “muerta” una negociación. Mantener el equilibrio es básico. Por eso, para lograr que lleguemos a un acuerdo, es necesario entrenarse en mantener el equilibrio tanto emocional, como dicen los expertos, como fáctico, con las pretensiones de lo que buscamos con la mediación.

El despido del trabajo, la situación económica, un divorcio, una estafa, son crisis en sí mismas, que tienen distinto tipo de impacto en quien lo vive y en quien lo trata, en definitiva, en cada persona.

Por eso se antoja difícil, mantener el equilibrio, pero no hay otra formula, que como dicen cuando aprendemos a montar en bicicleta, seguir pedaleando, para mantenerlo. Es vedad que las personas que sufren un conflicto o que están en él inmersos, sienten estar entre “la espada y la pared”, pero debemos conseguir que sientan que están entre la “espada y la puerta”, que “pedaleen” hacia ella, así mantener el equilibrio y ver luz al final de este túnel oscuro.

Para conseguir ese equilibrio, como so dije al principio, pienso en dos factores: si hablamos de los profesionales, no te dejes cautivar ni colonizar por sus versiones, por sus “interpretaciones de lo que vivieron”, míralos de otra forma; mientras si hablamos de los mediados, anda con ellos, pedalea, y hazle considerar que la verdadera fortaleza está en “respetar aunque no compartas” las versiones del otro. Están en su derecho. Si lo consigues, se “elevaran” mutuamente, a la hora de buscar puntos de acuerdo, con una visión más realista y optimista de lo pasado. Es lo que muchos llaman “la crisis de la oportunidad” y transitar de la mejor forma posible, equilibrada, la gestión de un conflicto. 

El nuevo liderazgo que debe cubrir un mediador, es más consciente, más contributivo y centrado en las personas, no tanto en el conflicto ni en el acuerdo, éste será una consecuencia de haber mantenido el equilibrio en la negociación.  

Por eso, para terminar, basta unos pequeños consejos de quien sigue cayéndose día a día, pero que se levanta, para seguir manteniendo el equilibrio y pedaleando para seguir aprendiendo:

-      Canaliza las actitudes de cada parte, ya que pueden ser tres simplemente: positiva (la ideal para trabajar en el proceso), negativa (donde  te dejas arrastrar por la preocupación, el miedo y la desilusión y piensas que no podrás mediar) y la neutral (que te permitirá observar el problema desde distintas perspectivas, tomar distancia, evitar juicios y búsqueda de respuestas automáticas)

-     Cambiar la óptica de los asuntos. Verlo desde otra perspectiva,  depende, exclusivamente de ti, para ellos y para ti

-    Poder expresar las emociones. No es bueno acumularlas o reprimirlas, eso hace que el equilibrio se resquebraje y por tanto, se anule el poder de decisión

Y por último se catalizador, pregunta aquello que crees es oportuno, profundiza, analiza, valora, mueve fichas. Piensa y activa vía de solución que aunque acuerden ellos, tu eres también promotor.