martes, 6 de octubre de 2026

¿Afectan las estaciones del año a las negociaciones?

 


Esta es una pregunta que me repito cada vez que pasamos de una estación a otra, porque los medios informativos nos recuerdan que viene el frio, el calor o las depresiones por la vuelta al trabajo, alergias, etc. entre otras cosas

La respuesta como mediador es si. Sí, porque lo he podido comprobar en mis clientes durante todos estos años. las estaciones del año afectan de manera indirecta pero real a las negociaciones y al entorno de las relaciones personales ante conflictos y procesos de búsquedas de solución, debido a los cambios en las posiciones o intereses, la disponibilidad de las personas y los ciclos económicos incluso que pueden estar viviendo.

Pero ¿cuáles serían los distintos factores claves según la estación de que se trate?

La primavera es un periodo de planificación y renovación. Muchas empresas cierran presupuestos o inician nuevos proyectos tras el primer trimestre, lo que facilita negociaciones activas y la búsqueda de acuerdos a mediano plazo. En este sentido las personas se encuentran abiertas al diálogo, viendo la posibilidad de “florecer” cuando todo era gris y pensando que quizás se puedan arreglar las cosas. Hay por tanto un cambio de actitud positivo. El buen humor y energía y las horas de luz y las temperaturas influyen en el dinamismo de los procesos de negociación y en la paciencia o urgencia de la contraparte para cerrar un trato.

Por el contrario el verano, coincide con los periodos vacacionales en gran parte, de las personas y de todo el mundo corporativo. La toma de decisiones suele volverse más lenta porque los directivos clave están ausentes y el ritmo de trabajo decae, aunque es útil para negociaciones preparatorias o de bajo perfil. Se está cansado del año, se piensa en el descanso y lo que no se pudo arreglar ya, es mejor dejarlo para más adelante. Por el contrario, es un periodo de desintoxicación laboral, que permite pensar en los verdaderos intereses que deseas de futuro.

El otoño funciona como una etapa de adaptación, de retomar relaciones, expedientes, negociaciones suspendidas. Hay que engrasar la maquinaria y realizar una evaluación de metas anuales. Las negociaciones por ejemplo, se aceleran en el caso de las empresas que buscan cumplir sus objetivos financieros antes de que termine el año. Para los particulares, preparar el terreno para poder terminar el año con un “año nuevo, vida nueva”

Por último, el invierno, Incluye las festividades de fin de año y el cierre de actividades, expedientes, presupuestos etc.. Aunque diciembre suele frenar las negociaciones por las fiestas, enero y febrero marcan el puntapié inicial para nuevos contratos y grandes alianzas estratégicas y porque no: buenos acuerdos en mediación.

Pero... ¿y en el hemisferio sur?, pues aplique la misma regla según la termepartura y estación de que se trate y para ello, véase la imagen de este post.

Y por supuesto, no querría terminar sin indicar que dependerá también del tipo de conflicto y negociación, en el que por solo poner un ejemplo, si es un tema matrimonial o familiar, tras un periodo de convivencia continuada, como las vacaciones, se produce una mayor demanda de mediación familiar. En cambio, si se trata de temas empresariales coincide con los periodos previos a vacaciones donde se intenta cerrar asuntos antes del cierre por vacaciones


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