lunes, 11 de mayo de 2026

Mediación y política

 

 


Vivimos hoy en día un absoluto deterioro de la clase política, un auténtico divorcio social con el pueblo, evidenciado por la desafección ciudadana, situaciones de corrupción y la polarización, refleja una crisis de representación donde los líderes pierden conexión con la ciudadanía que les votó. La incredulidad por parte de todos de las múltiples promesas, hace que la palabra del político no tenga ninguna credibilidad y suponga un auténtico problema para resolver los conflictos del día a día. No dudamos de la buena fe, pero muchas veces nos falta, ante la improvisación en decisiones, la sobreactuación en mítines, sin dejar de escuchar lo que en cada cafetería, barrio o lugar se habla de la falta de ética en sus propias relaciones.

Este, querido lector, es el panorama, donde podemos señalar claramente los factores de deterioro y también las consecuencias que acarrea el mismo.

Factores del Deterioro:

-        Una total desconexión y desafección con los ciudadanos: La ciudadanía siente que los políticos viven alejados de sus problemas, lo que provoca desinterés y sensación de no pertenencia o de no saber entender el día a día de las familias.

-        Una gran crisis económica y de gestión: Sería algo así como la incapacidad para garantizar un crecimiento estable o mejorar la vida cotidiana de los ciudadanos, algo que genera un absoluto desánimo en las personas y por ende desconfianza en las futuras actuaciones.  

-        Polarización e Incoherencia: La polarización extrema, la incapacidad de diálogo y el incumplimiento de promesas electorales dañan la reputación de la clase política y sobre todo la constante “pelea” agravios y desagravios entre partidos y representantes de los mismos.

-        La existencia de corrupción y falta de ética de muchos dirigentes: La pérdida de confianza en las instituciones se ve agravada por la corrupción y la percepción de falta de integridad en la gestión pública. Algo que hace pensar al ciudadano que existen privilegios solo por ser político u ostentar cargos de responsabilidad.

-        Falta de preparación de los cargos políticos: A menudo se percibe una falta de conocimientos técnicos y experiencia en la gestión de crisis por parte de los representantes, que hace que existan decisiones poco maduradas y equívocas.

-        Foco de insultos y amenazas: estamos viviendo una época en la que todo vale y es muy frecuente la amenaza con los tribunales o traspasar el límite de los profesional a lo personal.

Y las consecuencias del Deterioro:

-        Una importante pérdida de Legitimidad: el descrédito provoca que las instituciones pierdan prestigio y respeto por culpa de sus dirigentes.

-        Erosión Democrática: Se produce un retroceso en la calidad de la democracia, acercándose a formas de gobierno menos democráticas y el auge de los extremismos.

-        Desmovilización: Existe un sentimiento de desilusión que puede llevar a una menor participación ciudadana o a una visión pasiva de la democracia. Lo que antes era reivindicación, ahora es desmotivación.

El contexto de crisis, es campo de cultivo de la llamada “cultura del acuerdo”. Solo a través del diálogo y lo que supone la mediación se podría pactar y tomar decisiones que llevarías a un cambio de actitud del ciudadano con respecto al ámbito político.

Por eso entiendo que la mediación en la política puede ser una herramienta de gestión de conflictos muy útil, entre gobernantes y partidos, ya que su filosofía utiliza a un tercero imparcial para facilitar el diálogo y el consenso entre actores políticos, partidos o instituciones, buscando soluciones constructivas más allá de la confrontación tradicional.

Fomentar la cultura del diálogo, mejora la transparencia y la cooperación, siendo aplicable en conflictos internos de partidos, negociaciones institucionales, políticas públicas o mediación comunitaria entre ciudadanos y servicios públicos tan denostados.  

¿Cuáles sería para mi las claves de una posible mediación política?

Está claro que su objetivo y funciones supondría evitar el bloqueo institucional, de tal forma que mejoraría la toma de decisiones y fomentaría soluciones integradoras basadas en intereses y necesidades, no solo en posturas o posiciones cerradas que impidan acuerdos

Para ello se emplean herramientas como los diálogos apreciativos, técnicas de negociación, escucha activa, colaboración, tolerancia, empoderamiento, en definitiva palabras que aparecen muy alejadas de la vida política y que habría que retomar.

Y lo más importante, sin querer cansar al lector que ya conoce las bondades de la mediación, cual es que el ámbito de aplicación puede ser muy amplio, ya que podríamos atender desde conflictos internos dentro de los propios partidos, para mejorar su funcionamiento y las líneas sucesorias en la representatividad, como las negociaciones con representantes institucionales o de estos con los vecinos, ciudadanos y entidades locales.

Tampoco quiero dejar de mencionar para terminar, un ámbito necesario e imprescindible, como puede ser la intervención de la mediación en las relaciones internacionales. Algo crucial para la resolución de conflictos armados y la construcción de paz, enfrentando desafíos complejos en el contexto actual.

Ojalá la mediación política se vaya abriendo camino como una forma de hacer política más reflexiva, aunque a veces se enfrenta a retos derivados de los egos y las dificultades de los propios mediadores para aplicar estos principios cuando lo que no existe es ACTITUD.