lunes, 8 de abril de 2019

Mi homenaje al Gitano: Yo quiero ser Gitano- Mediador


Mi homenaje al Gitano: Yo quiero ser Gitano- Mediador

Hablar de los gitanos siempre causa respeto, quizás por sus antecedentes sociales, culturales y migratorios; otras veces por el desconocimiento de la etnia (que no raza como muchos confunden) que en más de una ocasión es más nativo de un lugar por las generaciones que ya están establecidas que muchos de nosotros. Ser gitano hace referencia a una “etnia” que tiene su origen en la India y que emigró a ciertas partes del mundo hace varios siglos. Hoy en día los gitanos son la mayor minoría étnica que existe en Europa y otros muchos países fuera de nuestras fronteras de la Unión.
Yo he tenido la gran suerte de rodearme de GITANOS y lo digo con mayúsculas en homenaje a todo lo que he aprendido de ellos y he compartido en númerosos cursos de “mediación intercultural” a través de Unión Romaní y su Presidente Juan de Dios Ramirez Heredia. Sin querer ser un artículo histórico, bien merece la pena para entender muchas de las cuestiones que “nos separan de conocerlos”, haciendo una pequeña referencia histórica. Se cree que en España viven alrededor de 750.000 gitanos y más de la mitad viven en Andalucía. Conozcámoslo un poco más.
Se dice que “la palabra GITANO deriva del término egiptano” desde el siglo XV, cuando se creía que el pueblo gitano descendía de los egipcios, incluso en esta época se presentaban como “nobles egipcianos” cuando llegaron a Europa; y fue sobre 1415 cuando llegaron a España donde poco a poco fueron dispersándose por todo el territorio.
En un primero momento, el entendimiento del grupo gitano con la sociedad, fue muy bueno si bien con la llegada de los Reyes Católicos se torció ya que estos intentaron lo que venían a llamar “la homogeneidad cultural” en España, algo que suponía quizás la perdida de la entidad cultural de muchas étnias, lo que los gitanos no estaban dispuestos a perder. Se conminó al gitano de la época a buscarse un domicilio fijo, abandonar su forma de vestir e incluso encontrar un trabajo u oficio fijo.
Siglos después, en el XVIII, XIX y XX los gitanos continúan viviendo una grave situación, más que de persecución como ocurrió en los siglos anteriores, más que nada por sus diferentes RASGOS DE IDENTIDAD. Por eso la verdadera lucha por su identidad, teniendo en cuenta la diversidad de asentamientos, su carácter nómada, ha sido la verdadera batalla para el conocimiento de su cultura y el respeto común de ella.
Hablando de “Cultura y Costumbres”, quizás lo más debatido en el tiempo ha sido la llamada “ley Gitana”, impuesta de forma no escrita por lo que llamaríamos un Consejo de Ancianos. ¿En qué consiste el Consejo?... Es una "institución" variable puesto que no son siempre los mismos, depende de la zona, barrio, etc.; generalmente deben ser un número impar, la intención de todos ellos es tomar una decisión que debe de ser beneficiosa para ambas partes que se encuentren en conflicto. La/s decisión/es tomadas por ellos son respetadas y tienen que ser aceptadas y ejecutadas por las dos partes.
Las leyes gitanas son orales y están presididas por los mayores; la falta de un código de Derecho escrito no implica su inexistencia. Muchas veces, en los medios de comunicación sale a colación el término "ley gitana" y podemos decir que tal ley “no existe”, por eso al insistir se está dando argumentos a personas con cierto “racismo” que dicen que los gitanos son los que se automarginan ante la existencia de estas “leyes”.
Hemos de decir que las leyes tienen en cuenta los territorios no las etnias y por tanto si gozan de unas costumbres que luchan porque nunca desaparezcan ya que se basan en la solidaridad, la no violencia y el respeto a los niños y a los ancianos. Sí es verdad que tienen un sistema alternativo al judicial para resolver controversias entre gitanos parecido al arbitraje donde los árbitros son gitanos mayores de una categoría humana y trayectoria social impecable.
Por otro lado la inmensa religiosidad que procesan, lo que hace agarrase de forma férrea a los valores y principios que derivan de sus preceptos, ya sean católicos, evangélicos, protestante, ortodoxo o cualquier otra fe, incluso musulmán. En este mundo espiritual ocupan un lugar primordial los muertos, con quienes se mantiene un gran respeto (se demuestra con los lutos rigurosos que llevan las familias).
El idioma romaní no es una lengua en si, común a todos los grupos de gitanos del mundo, sino más bien un conjunto de variedades lingüísticas propias de la etnia rom. El romaní o romanó pertenece a la familia de las lenguas indoeuropeas y su origen se remonta a varias zonas del noroeste de la antigua India y el centro de Pakistán. Está especialmente protegida, aunque no reconocida expresamente por el Consejo de Europa. Cada grupo tiene muchas veces su propia idiosincrasia lingüística según su zona.
La familia, es sin duda la base de todo en el mundo gitano y dentro de ella, el respeto al mayor, el cuidado en la ancianidad y las celebraciones de cada acto que supone la vida en familia: bodas, noviazgos, fallecimientos, hermandad…bajo el absoluto respeto a la alegría y el dolor. La solidaridad, la hospitalidad y la fidelidad es la fuente de “riqueza” de la que vive el grupo familiar y el apoyo constante entre ellos. Ceremonias sociales como el “pedimento” o la “boda” se hacen eco de estos valores en sus diversos ritos.
Y que decir del Flamenco ya que todo lo inunda. Marca desde el primer momento en el Arte, la música y sobre todo el baile. El flamenco está popularizado en cualquier parte del mundo, teniendo su principal arraigo en nuestra tierra, Andalucía.
Recuerdo una maravillosa película de Disney como era “El Jorobado de Notre Dam”. Película de 1993 que habla de lucha de clases, de persecución de gitanos en la floreciente París, Con gárgolas animadas y con un solitario hombre jorobado en la Catedral de Notre Dam. Tras una importante aventura de poderes y ciudadanos, nuestro protagonista Quasimodo comienza a sentirse rechazado por el pueblo. Sin embargo, para su sorpresa, una niña se acerca a Quasimodo y lo abraza, permitiendo que el resto de las personas finalmente le den la bienvenida a su sociedad, recibiéndolo como a un héroe, tras salvar la vida de la Gitana. Extraemos de esta película la siguiente frase:
“La vida no es un deporte de mirones. Si pasas el tiempo observando, verás tu vida pasar y tú te quedas atrás”.
Me encanta poder decir a los Futuros Mediadores, que tengo la suerte de formar en mis cursos, que la vida hay que vivirla, con sus alegrías y tristezas. Los conflictos son inevitables de tal manera que trabajar por su eliminación sería absurdo; lo que si es evitable es dejarlos pasar sin hacer nada porque volverían a reverdecer, no debemos dejar que los demás decidan por nosotros mismos. Siempre dije que un Juez, un árbitro, al dictar un “fallo” o un laudo, intenta solucionar un problema, pero porque las partes han querido que sea quien se lo solucione, sin querer hacer el esfuerzo de ir a por ello, dejando la vida pasar y todos sabemos además que tan malo es que no nos den la razón tras un pleito, como que nos la den, pero dilatado en el tiempo. Los Gitanos me enseñaron a amar la vida y sobre todo a vivirla, saliendo continuamente de “mi zona de confort”… y “vivir cada día”.