miércoles, 6 de junio de 2018

APELLIDOS DE LA MEDIACION…TANTOS COMO CONFLICTOS EXISTEN



En esta breve aportación, tan solo queremos dejar claro el porqué desde mi punto de vista, los mediadores debemos formarnos en “mediación y gestión de conflictos” sin apellidos, ya que el apellido lo pones tu, y con ello crecer cada día en “ser y sentirnos mediadores” para luego aplicar nuestro esfuerzo y nuestro trabajo allá donde nos requieran. Podemos hacer un pequeño decálogo de cuales son los apellidos de la mediación más demandados y sobre los que trabaja el Foro Internacional de Mediadores Profesionales. Veamos:

Mediación Empresarial o mercantil

La Mediación en la Empresa está  dirigida a la Resolución de conflictos con clientes y proveedores, en órganos sociales (Junta de accionistas y consejo de administración bloqueados), en grupos empresariales, empresas familiares...
Asi mismo los problemas pueden surgir en la empresa sobre ámbitos laborales como  despidos pactados con empleados, conflictos interdepartamentales, conflictos interpersonales verticales u horizontales en el organigrama, mobbing...

Mediación Sanitaria

La mediación sanitaria es un proceso de gestión de los conflictos que pueden aparecer ente profesionales sanitarios, usuario-profesional, usuario-usuario, institución-profesional y otros organismos relacionados.
Los profesionales de las distintas instituciones sanitarias: médicos, enfermeros, trabajadores sociales…detectan en muchas ocasiones situaciones que a largo plazo derivan o pueden llegar a derivar en conflictos graves.
Actuar de modo preventivo mediante la mediación es, mediar entre las partes identificadas, teniendo como objetivo el hecho de que las personas se mantengan en salud por una orientación activa, es ver a la “salud” no como un estado, sino “salud” como “proceso”

Mediación intercultural.

Se refiere a los conflictos que surgen y se inician  por el desconocimiento del idioma o por las diferencias culturales. Es un recurso que contribuye a la mejora de la comunicación, relación e integración entre personas de un territorio pertenecientes a culturas distintas. Se hace relevante la necesidad de fomentar la comunicación entre las personas de otras culturas. La comunicación se ve afectada por la segregación espacial, por el peso de los prejuicios que los grupos tienen uno del otro, por el escaso dominio de las lengua en las personas recién llegadas. 

Mediación Penal

Se refiere a aquella en la que se utiliza la mediación como resolución de conflictos entre víctima y agresor.
     La mediación penal es un método mediante el cual, víctima e infractor, voluntariamente, y dentro del proceso penal, se reconocen capacidad para participar en la resolución del conflicto delictivo, gracias a la ayuda de una tercera persona el objeto básicamente es la restauración personal y moral de lo ocurrido.
Legitima un proceso que facilita la RESPONSABILIDAD, LA PARTICIPACIÓN, EL DIALOGO Y LA REPARACIÓN
Como consecuencia del delito, además del daño físico, económico, social y psicológico, la víctima experimenta un impacto emocional que se puede agravar con el contacto en el sistema judicial penal
El objetivo es dar la oportunidad de encuentro infractor-víctima
Requiere el reconocimiento de la justicia penal y el concepto de Mediación Penal debe entenderse en un sentido amplio, de la denominada Justicia Restaurativa

Mediación Penitenciaria.

Se refiere a aquella en la que se utiliza la mediación como resolución de conflictos entre presos o entre funcionarios y presos, o entre funcionarios.
La vida dentro de una cárcel presenta unas características que influyen negativamente en la interrelación personal. El contexto social en el que se enmarcan las relaciones humanas dificulta la adopción de soluciones pacíficas a los conflictos violentos

 Mediación familiar 

En el caso especial de la Mediación Familiar, significa la mediación en asuntos de familia, incluyendo personas casadas y no casadas, antes y después de sentencias incluyendo el divorcio, la separación o la  disolución del matrimonio, división de la propiedad, responsabilidad paternal única o conjunta; o alimentos, custodia y régimen de visitas que incluyen consideraciones emocionales o financieras no presentes de modo usual en otros casos en los juzgados civiles.
Las negociaciones en temas de familia son conducidas usualmente por las partes. Puede haber asesor legal que atienda la sesión de mediación y se comunique privadamente con su cliente. Se trata generalmente de asuntos que requieren posteriormente la validación judicial del acuerdo

Mediación en el ámbito de la vivienda  VECINAL Y PROPIEDAD HORIZONTAL 

Hablamos de asuntos que se caracterizan por las relaciones de convivencia en un espacio llamado comunidad de vecinos, urbanización o social. Los problemas vecinales (ruidos, limpieza, obras, tenencia de animales, problemas relacionados con el incumplimiento de la ley de propiedad horizontal, consenso para rreglos en  edificios, impagos) son continuos en relaciones que continúan en espacio y tiempo.  Hablamos también de problemas de índole  Comunitarios y/o Públicos (problemas relacionados con el territorio, medioambientales, espacio público,…) e incluso Contractuales ( conflictos derivados del incumplimiento de contratos)

Mediación Administrativa

Un terreno inhóspito pues si bien desde 1992 ya se preveía en la legislación común administrativa la posibilidad de terminar procesos y contenciosos por la vía del acuerdo, s etrata de que una de las partes en conflicto es la administración pública y por ende con distintas potestades a la discrecional que es al que de verdad por su naturaleza es motivo de mediación Una fórmula alternativa a las disciplinas jurídicas clásicas para evitar un pleito o fomentar las vías de un acuerdo beneficioso para las partes. Podemos llevar este tipo de mediaciones a la esfera del medio ambiente, los servicios públicos (alumbrado, transportes, seguridad…) y también espacios comunes de participación ciudadana donde el papel de las Asociaciones de Vecinos se hace fundamental

Mediación Intergeneracional

Se da principalmente entre padres e hijos (sobre todo adolescentes) en conflictos familiares
Las características principales de este tipo o apellido de mediación suponen que:
El adolescente se enfrenta a su independización
Se observa una disminución en la comunicación
Los padres tienen dificultades para entender los cambios
Se modifican las relaciones con los familiares

Mediación Vecinal

Quizas un matiz de las mediaciones en propiedad horizontal y las mediaciones administrativas. La justicia está saturada de conflictos de escasa importancia pero que tienen que ser atendidos
Tienen gran capacidad transformativa para fomentar el sentimiento de pertenencia (en positivo) a un barrio y para tejer redes sociales. El tipo de asunto determinará… ¿Quién media?, expertos, ayuntamientos (institucional), asociaciones de vecinos…
Hablamos de tipos de Conflictos tales como: Ruidos; Uso de espacios públicos (botellón, animales…); Comunidad de vecinos…

Mediación Social

Ultimamente se acuña este término para explicitar asuntos mediables que se exceden quizás más de las personas protagonistas del conflicto ya que obedece el origen del mismo a algo que les afecta en su esfera social. Asi hablamos de campos de acción tradicional de la intervención social como, Conflictos de usuarios de servicios; situación de convivencia en Barriadas marginales; Adicciones, etc. Los fines que persiguen este tipo de mediación  persiguen el ámbito didáctico, ideológico y participativo.

Mediación Comunitaria

Una variante más cercana a la social, vecinal…una de las maneras de desarrollar este protagonismo en la ciudadanía reside en la MEDIACIÓN COMUNITARIA, facilitando formas y espacios donde se puedan resolver democrática y participativamente las diferencias que, lógicamente, surgen en el contexto de la convivencia  en comunidad.  Por ello, la mediación y la resolución de conflictos en el ámbito comunitario pretende introducir enfoques alternativos y visiones positivas entre generaciones, culturas, colectivos y comunidades vecinales, así como entre la ciudadanía y la administración, procurando transformarse en una herramienta de prevención y cambio que favorezca la democracia participativa.
Un ejemplo de este tipo de conflictos es el llamado “sindrome de nimby” (not in my back yard, no en mi patio trasero): la tendencia de la gente a exigir servicios públicos, de infraestructura, transporte, basuras… pero impedir que las obras afecten a su entorno inmediato
La mediación puede ser un instrumento apto para elevar: “la participación ciudadana en el sistema democrático, el control de los poderes públicos, la cultura del pacto, el grado de responsabilidad ciudadana y el desarrollo de políticas específicas de promoción

Mediación Educativa

El objetivo esencial explícito de la mediación en la escuela apunta a todos los aspectos referidos a la reorganización de las relaciones en la comunidad escolar que conllevarán a un cambio en los estilos de convivencia, con especial hincapié en que por tratarse de un proceso social hay que ser pacientes por que los cambios son a mediano y largo plazo. Dentro de esta reorganización es sumamente trascendental la opinión y consideraciones de todos los actores de la comunidad escolar. Se pueden dar los siguientes tipos de intervención:
Mediación entre pares: Alumnos/a-alumno/a
Mediación entre dos partes (no pares) en conflicto: Padres-Hijos, Profesores –padres, Profesores-Alumnos
La mediación da toda la responsabilidad a las partes en el conflicto e intenta por medio del proceso de trabajo propio que dichas partes se responsabilicen de lo suyo: son ellos mismos los protagonistas de sus propios acuerdos (en el caso de alumnos dar una cota de poder, de responsabilidad y de confianza en ellos no es usual en los centros educativos españoles).
El principal temor por parte del profesorado fundamentalmente es la pérdida de poder y para el centro la responsabilidad de los menores.
Y asi como dirían en una exitosa película de Pixar, hasta el infinito y más alla; seguramente no habre reflejado nuevos apellidos que son y serán nuestro futuro.

martes, 5 de junio de 2018

EL COSTE DEL CONFLICTO Y LA MEDIACION

EL COSTE DEL CONFLICTO
Javier ales. Universidad loyola andalucia
Las empresas huyen de determinados lugares, se paralizan las inversiones, se frena la actividad económica, la insatisfacción de los clientes es notoria, la imagen ya no es la que era, el ambiente de trabajo se deteriora… en definitiva “los números no cuadran”
Muchas veces el coste del conflicto puede ser el determinante del cierre de empresas y sobre todo del tejido de empresas familiares (no olvidemos que en España hay 2,8 millones de empresas de este tipo y que su facturación equivale al 70 % del PIB español, dando trabajo a 10,13 millones de empleados). No obstante sería difícil cuantificar lo que puede suponer cualquier pleito o reclamación en el tiempo como detonante de algún conflicto en el ámbito empresarial, porque algunos pueden ser más o menos visibles, cuando hablamos de huelgas y despidos en el ámbito de recursos humanos, incluso el margen de ventas o las deudas de proveedores en la esfera mercantil, pero en cambio muchos otros como situaciones de ansiedades o depresiones de trabajadores, el coste emocional, perdida de la imagen corporativa de cara al cliente o la inaplicación hoy en día del actual “manual de buenas prácticas” que tienen las empresas, son difíciles de cuantificar
Difícil porque sería poner números a cuestiones como:

-Costes del tiempo que suelen invertir el empresario en resolver los conflictos internos y toma de decisiones

-Costes por pérdida en la calidad de las decisiones: se tiene menos tiempo para ocuparse de  asuntos que requieren mayor importancia.

-Costes surgidos por el descenso de la productividad, debido a que un personal desmotivado

-Costes relacionados con el personal formado y cualificado en la empresa que  a causa del conflicto se marcha

-Costes cada día más usuales  por el aumento de enfermedades  derivadas del conflicto, con ausencia, bajas laborales etc.

- Y asi una larga lista que quizás todavía se aumenta cuando hablamos de cara al exterior, clientes, imagen, publicidad, relaciones con bancos para créditos…

Por eso me atrevo a llamar la atención hacia la intervención desde la Mediación en la gestión de los conflictos en la empresa. ¿Cuánto nos podemos ahorrar?

Podemos decir que está demostrado que en aquellas empresas donde se establecido como método alternativo para gestionar sus conflictos la mediación, que han reducido en un 75% sus costes en gastos de abogados, costas, demoras de tiempo en tribunales y expedientes internos e incluso malas decisiones. Por eso mencionamos como principales ventajas:

-Restauración de relaciones comerciales sin romper la relación cliente-empresa

-disminución del tiempo de resolución de los conflictos lo que supone un ahorro económico para la empresa

-Fortalecimiento de la solvencia de las empresas.

- Una imagen comercial “limpia”

Asi la misión del mediador en la empresa supone planificar una estrategia para conseguir que las partes continuen su relación comercial y obtengan beneficios mutuos y así:

-       ENTIENDAN EL OBJETIVO DE LA MEDIACIÓN dentro de su organización al ser un proceso eficaz para alcanzar un acuerdo

-       SEPAN ABORDAR  LOS PROBLEMAS FUNDAMENTALES, con una actitud comprensiva hacia las necesidades e intereses legítimos del de cada parte

-       Y PRESENTEN NUEVAS IDEAS PARA DESBLOQUEAR SITUACIONES.
-        
Una empresa es una estructura esencialmente humana, pero me gustaría dar luz a nuestro lector, para la definitiva apuesta por la mediación como método extrajudicial de resolución de conflictos que a buen seguro nos llevará a solucionar al menos dos tipos muy importantes

- El Costo del Tiempo ya que un gran número de estudios nos hablan que los directores y gerentes de empresas dedican entre un 30% y un 50% de su tiempo a la atención de problemas                 .

En este sentido si aplicamos un proceso de mediación casi podemos decir que se reduce este tiempo a la mitad y dado que hablamos de un proceso eminentemente educativo, con el paso del tiempo este será menor porque las partes en conflicto habrá aprendido a gestionarlos

-El Costo del Conflicto Social: No es fácil calcular los costos asociados al daño emocional, los que suponen detrimentos de la salud originados del conflicto, la imagen al exterior de una empresa, la calidad de un producto por malas decisiones… Pero nuevamente si aplicamos un proceso de mediación, conseguiremos hacer a las partes responsables de su solución y sobre todo la imagen que daremos al exterior es que en todo caso ante un problema, en esta empresa se dialoga y se tienen en cuenta los intereses y necesidades, más que las posiciones.

Y es ahí, cuando hablamos de las bondades de este método cuando la Universidad Loyola Andalucía apostó por la creación de toda una infraestructura formativa que dio lugar a la creación dentro de Loyola Masteres de un Diploma de Especialización, para la formación de expertos mediadores en el ámbito de la empresa y los recursos humanos, e incluso de un servicio a disposición de la sociedad para atender aquellos asuntos que fueren derivado para su atención profesional.

Solo podemos decir… empresario, tu problema tiene mediación.

lunes, 28 de mayo de 2018

QUE PREGUNTAR EN MEDIACION

¿Qué y por qué preguntar en mediación?

Cuando nos comunicamos, principalmente hablamos…. Y cuando hablamos para nuestro día a día es básico preguntar, para asi conocer, valorar y decidir. Pues la pregunta y el estilo de pregunta es importante en nuestro trabajo como mediador.
Acertar con una pregunta en función al momento en el que nos encontramos en el proceso, se antoja difícil y a la vez fundamental para conseguir que la confianza no se deteriore con nuestro interlocutor, pero a la vez que nos permita avanzar en la búsqueda de un acuerdo.
Confiar, en el proceso, en la mediación y en el mediador no es tarea fácil pero las preguntas ayudan al desarrollo de esta ceremonia de búsqueda de intereses comunes.
TIPOS DE PREGUNTAS
Aquí tenéis unas reflexiones personales sobre las preguntas, el tipo de preguntas y el momento de realizarlas que te ayudaran a crecer como mediador.
Si nos encontramos en el primer momento, tras la presentación, en esa posible primera entrevista tras que nos presentamos y conocen nuestra misión en el conflicto, nos podemos encontrar en el momento de validar las siguientes preguntas:
Preguntas de acercamiento
Tras presentarnos a las partes podemos preguntar en mediación cuestiones tales como:
  • ¿Han tenido problemas para encontrar el servicio?
  • ¿Han encontrado mucho tráfico? O ¿les ha costado aparcar?
Evidentemente nuestra intención es relajar el ambiente y que se encuentren de la forma más confortable para iniciar, en definitiva crear un ambiente distendido.
Seguidamente comenzaríamos con las preguntas para información, estas son de carácter abierto, tales como:
  • ¿Qué esperan conseguir en este proceso de mediación? ¿Por qué piensan que la mediación les puede ayudar?
  • ¿Qué les ha traído aquí?
  • ¿En que creen les puedo ayudar? ¿Saben algo de mediación o prefieren que les comenten en que consiste?
  • ¿Qué datos creen ustedes que me pueden ayudar en el proceso?
No debemos olvidar evidentemente de preguntarles sus datos personales, etc. Todas las preguntas que pensemos en este momento de inicio se plantean con la intención de dar a conocer la mediación y establecer las reglas del juego.
Si se trata de sesiones individuales o “caucus”, debemos conseguir en esta primera fase, que nos hablen de ellos y no tanto de la otra parte, así le preguntaríamos:
  •  ¿Cómo te sientes?
  • ¿Cuéntame aquello con lo que te sientas cómodo?
IDENTIFICAR EL PROBLEMA
Seguidamente intentaremos identificar el problema que traen a mediación, en este sentido las cuestiones o preguntas serian también de carácter informativo:
  • ¿Cuál es el problema que ha desencadenado que ustedes estén aqui?
  • ¿Qué es lo que les preocupa?
  • ¿Piensan que la mediación les puede ayudar entonces?
Buscamos, por tanto, la confianza en el proceso de mediación una vez que determinamos que es un tema mediable.
¿CÓMO DEFINIRÍAN EL PROBLEMA QUE LES HA TRAÍDO A ESTE SERVICIO?
Dado que en esta primera sesión o sesiones es importante definir el problema, sobre todo para que determinemos si les podemos ayudar y sobre todo si es mediable, terminaremos con el parafraseo y resumen de forma positiva de lo tratado:
  • ¿Si les he entendido bien, para usted es importante…..Y para usted es fundamental que….. ¿Es correcto?
  • ¿Creen que hay algo más que añadir?
Redefinimos de alguna forma el conflicto a tratar y usamos la repetición o reiteración de lo contado, para conseguir dejar claro información y objetivos a lograr.
BÚSQUEDA DE NUEVAS OPCIONES
Seguidamente en sesiones posteriores, ya una vez que hicimos esa presentación, información, recopilación y redefinición, entraríamos en lo que llamaríamos búsqueda de nuevas opciones, un nuevo escenario que nos permita trabajar en mediación. En este punto se antojan multitud de preguntas que a continuación relaciono, el objetivo que persiguen y el tipo de preguntas:
Preguntas que mejoran el proceso:
  • ¿Piensa que hay alguna otra vía para resolver el problema?
  • ¿Han intentado ustedes otras soluciones posibles antes?
  • ¿Podríamos estar en el camino ideal para que reconozcan la parte de razón que tiene cada uno en el conflicto que nos atañe?
Preguntas hipotéticas:
  • Si optaramos por seguir esta vía de diálogo, ¿Qué cree que pasaría?
  • ¿Qué ocurriría si le hubiera pasado a usted esta situación?
  • ¿Dónde creen ustedes que podemos llegar con el proceso?
Preguntas que focalizan el conflicto:
  • Realmente las opciones que plantean cada uno son bastante interesantes, ¿Qué opinan ustedes?
Preguntas que plantean alternativas:
Entre todas las opciones que hemos trabajado, ¿Cuál le parece mejor o más viable?
Preguntas que justifican el avance:
  • ¿Por qué cree usted que esta opción es mejor que la otra? ¿Entonces cuál cree que es la mejor opción a tomar en este caso?
  • ¿Recuerdan ustedes como vinieron el primer día?
Preguntas focalizadoras:
  • ¿Cómo piensa que puede mejorar la relación entre ustedes?
  • ¿Cómo creen que podemos avanzar en vuestra relación a partir de ahora?
  • ¿Qué esperan obtener de un posible acuerdo si llegamos?
Sea cual fuere el momento de la mediación y tras estas cuestiones que hemos planteado, merece una especial atención, mencionar aquellas preguntas que nos van a llevar a la negociación que al fin y al cabo es nuestra misión.
Preguntas circulares que buscan animar a las partes al diálogo constructivo, tales como:
  • ¿Cómo empezó el problema?
  • ¿Qué ocurrió entonces y cómo reaccionaron?
  • ¿Cuál fue la respuesta entre ustedes?
  • ¿Cómo crees que debe sentirse el otro?
  • Para avanzar, ruego piensen en 10 opciones factibles que puedan plantear una solución al problema.
  • ¿Qué les parece que para la próxima sesión pensemos…?
Cerramos sesiones con agendas y citas próximas:
  • ¿Les parece que quedemos tal día a tal hora?
  • ¿Quieren ustedes que nos volvamos a sentar en esta mesa para seguir hablando?
Si hicieran falta nuevas reuniones individuales, toda vez que en las sesiones conjuntas no se avance por situaciones de desequilibrio, etc, que nos hagan pensar incluso en la dificultad de continuar con el proceso, siempre podríamos tenerlas con las siguientes cuestiones a plantear:
  • ¿Cuál es la clave del problema para usted?
  • ¿Qué es lo que no tiene claro de lo que hemos visto hasta ahora?
  • ¿Qué es lo que no le hace sentirse seguro de un posible acuerdo?
  • ¿Cómo cree usted que será su relación con la otra parte a partir de ahora y sobre todo que espera de la nueva situación si llegáramos a un acuerdo?
Por último me permitiría recomendar también una serie de preguntas para los momentos finales, aquellos ya sean de sesiones o incluso, porque no, si hemos trabajado correctamente y les hemos hecho participes de su solución, cuidando que hayan sido ellos los artífices de la misma, serian aquellas que llamamos preguntas de cierre o terminación del proceso:
  • ¿Parece que han llegado a un punto de acuerdo? ¿Desean que revisemos alguna cuestión o lo damos por cerrado el acuerdo que alcanzamos?
  • ¿Les parece que quedemos para firmar el acuerdo una vez lo lean?
  • Aquí tienen el acuerdo ¿Es correcto? ¿Comprende todo lo que habíamos comentado?
  • ¿Que les parece si al menos nos damos la mano?
Bueno, por no cansar al lector, quisiera termina diciendo que estas son un tipo de preguntas según las situaciones que se produzcan, ¿son mejores o peores que otras? ¿son las únicas?
Sin duda cada mediador tiene su visión, pero al menos he querido tratar de abrir la mente para indicaros que es muy importante preparar las sesiones, no se deben dejar las situaciones al azar, porque si bien, la mediación es flexible, también es cierto que esta el proceso perfectamente estructurado. Es decir… se sabe lo que tenemos que hacer.

LAS EMOCIONES EN MEDIACIÓN

Hoy en día se antoja fundamental dominar la llamada “inteligencia emocional” y con ello establecer un importante “banco de gimnasia” para nuestras emociones. En nuestro campo no podemos dejar de lado este aspecto, por tanto, vamos a hablar de cómo tener en cuenta las emociones en mediación.
Cuando hablamos de las emociones, nos referimos a los estados afectivo que experimentamos, una reacción subjetiva ante las situaciones que nos acontecen de origen innato, influidos por la experiencia que estamos viviendo y que además si se trata de un conflicto con mas razón afloran en su mayor intensidad.
Las emociones tienen la función de adaptarnos a lo que nos rodea, a lo que vemos, a lo que oímos, en definitiva, a lo que sentimos. Es un estado que sobreviene súbita y bruscamente muchas veces, en forma de crisis más o menos violentas y más o menos pasajeras, según los expertos de psico-activa.
En las personas, una emoción produce un conjunto de cogniciones, pensamientos y actitudes sobre los que nos rodea y ocurre, algo que utilizamos para valorar una situación concreta y, por tanto, influyen en el modo en el que percibimos dicha situación. Teniendo en cuenta ésto,  conocer las emociones se antoja como algofundamental en la formación como mediadores.
Motivaciones, deseos, necesidades e, incluso, objetivos forman parte del destino de nuestras emociones. Ello nos ilumina en las posiciones, intereses y necesidades que tanto tenemos que atender en las personas, aunque siempre exista una parte de sorpresa en las mismas.
Cada persona experimenta una emoción de forma distinta y especial, dependiendo de sus experiencias anteriores, aprendizaje, carácter y de la situación concreta. Incluso me atrevería a decir que “las emociones van por barrios” , según las distintas situaciones vividas y/o adquiridas en tu entorno y educación. Ni qué decir tiene que si unimos la emoción a la situación de conflictos que se viva, las reacciones y situaciones pueden ser totalmente diversas.

Categorías básicas de las emociones

En este breve ensayo me gustaría reflexionar sobre las emociones que consideraríamos básicas, establecidas en 6 categorías.
  • El miedo. Supone la anticipación a una amenaza o peligro que produce ansiedad, incertidumbre, inseguridad. Ante esta situación y ese estado de alarma, el ser humano, según indica el experto Josemi Valle, manifiesta tres espontáneas respuestas: la huida, el ataque o la quietud. Tres situaciones muy distintas que pueden marcar el devenir de  una negociación.
  • La sorpresa.Supone un sobresalto, asombro, desconcierto en la persona. Normalmente es muy transitoria y nos puede dar una aproximación cognitiva para saber qué pasa. Lo inesperado, lo imprevisible, el imponderable, captan poderosamente nuestra atención y destinan nuestra energía para orientarnos y reflexionar sobre su aparición. Con la sorpresa comienzan las predicciones futuras que nos desconciertan al estar hablando de futuro.
  • El enfado o la ira. Supone en nuestro cuerpo una reacción de rabia, enojo, resentimiento, furia e irritabilidad. Nos convertimos en agresivos y, por tanto, con la ira intentaremos en todo caso imponer, sacar nuestro poder. Quizás por ello, sea una de las peores emociones que se pueden vivir en una negociación y que muchas veces las lleva al traste.
  • La aversión. Disgusto o situación de asco, solemos alejarnos del objeto que nos produce aversión. Difícilmente podremos encontrar la asertividad cuando emerge la aversión y sobre todo el reconocimiento al otro.
  • La alegría. Felicidad, diversión, euforia y gratificación.  Estar contento da una sensación de bienestar, de seguridad. Sirve para disfrutar del presente, crecer y desarrollarse. Para que fluya la alegría, y por extensión la felicidad, lo importante no es tener buenos deseos, sino hacernos de un buen repertorio de proyectos que marquen nuestro futuro.
  • La tristeza. Situación de pena, soledad o pesimismo. Nos puede llevar a la depresión. La tristeza motiva a las personas a alterar sus circunstancias buscando ante todo poder  manipular su estado de ánimo. Existe muchas reflexiones  en torno a la tristeza y, sobre todo, como influye en una negociación ante un conflicto, pero lo más relevante, es que un exceso de tristeza provoca quietud, irresolución y, más que nada, puede nublar nuestro verdadero interés en la gestión del conflicto que nos encontremos.

Cada emoción tiene una función, ¿te atreves a profundizar?

Una vez analizadas, sería de enorme interés adecuar las emociones en mediación a lo que llamamos conflicto. Este se manifiesta de formas muy diferentes: una pugna u oposición a una postura; una pelea por algún tema en el que podemos decir que el resultado es incierto; o una situación que podríamos decir es desgraciada y en el que las partes no encuentra la salida.
No debemos olvidar de lo que vengo a llamar, desde hace tiempo, la “radiografia del conflicto”, que situará la emoción en un entorno de poder, percepciones, intereses, necesidades, valores o principios. Todos ellos son elementos que sitúan a la emoción en el panorama del conflicto, de ahí la enorme importancia que tiene gestionar de forma correcta las emociones que surjan porque una mala gestión de la misma, puede llevar a una “carga emocional”.

La técnica del semáforo

No podemos cambiar nuestra manera de ser, es decir, sentir enfado, tristeza o miedo, por ejemplo. Pero sí podemos cambiar nuestra reacción ante estos impulsos para no llegar a situaciones de carga emocional. ¿Cómo? Utilizando la técnica del “semáforo”.
Esta técnica, haciendo un símil con la señal de tráfico luminosa, cosiste en que si nos vemos en una situación de alerta roja debemos serenarnos, detenernos y, sobre todo, pensar antes de actuar para no vernos muy afectados.
Si consideramos que la situación no es tan grave, pero debemos estar prevenidos, tendríamos la luz amarilla. En este caso debemos expresar el problema como lo sentimos y, sobre todo, valorar varias soluciones alternativas, proponiéndonos un objetivo positivo.
Por último si consideramos nuestro semáforo emocional debe tener la luz verde significa que podemos actuar, negociar y dialogar como pensemos, intentando conseguir nuestro objetivo.
Los expertos en negociación aseguran que es prioritario reconocer el estado emocional en que nos encontramos antes de tomar una decisión importante. Las emociones son el resultado de cómo evalúa nuestro organismo el entorno. Son respuestas de nuestro cuerpo.