viernes, 9 de julio de 2021

Mediar por un “campo de minas”

 


Cómo escapar de un campo minado

Ayer tuve una experiencia muy enriquecedora, cuando participé como conferenciante en el Instituto de Mediación de la Delegación de Casilda en Argentina. El tema era “¿Cómo mediar entre enemigos íntimos?” y como consecuencia de dicho encuentro, me surgió el tema del post de hoy.

Siempre nuestros clientes acuden a nosotros, poniendo en nuestro conocimiento, las maldades o desigualdades del otro, mostrando el carácter que tiene, o cómo manipula muchas veces versiones o intentos de acuerdo del problema que les separa. Por eso quise compartir con los compañeros abogados y mediadores, lo que supone muchas veces “dormir con tu enemigo íntimo”.

De ahí me surgió rápidamente, pensar en el camino que recorremos cuando empezamos un proceso de mediación, como si fueran “campos minados” con minas que son los responsables de muchos de los desencuentros o más aún, de la imposibilidad de llegar a ningún acuerdo.. Incluso, las minas, como acurren con las reales en plena guerra civil o entre países cuando se usaron, tiene décadas de instalación, son muy profundas en su interior, dolorosas y son tan peligrosas como cuando se “colocaron” por primera vez; Si las primeras, las prohibidas, las de la guerra, son capaces de explotar a causa de la más mínima presión, estas segundas, la de los sentimientos, las relaciones, los conflictos humanos, explotan como no sepamos conducir bien un proceso de mediación a través de la pregunta.

Una mala pregunta, puede ser el detonante que haga que “explote la mina”

Por eso quiero, imaginando las decenas de minas que muchas veces se pusieron en la relación de quienes vienen a una mediación, darte unas pautas que a mi me sirvieron para salvar y evitar “un campo minado”

1.- La primera vía a seguir es tener claro y averiguar bien la situación que produjo el conflicto:   

Para ello busca y encuentra en la primera sesión, “señales” que indiquen que hay minas cerca, que hay un problema que pudiera ser insalvable. La mayoría de las diferencias están ocultas; Si las encuentras, sabrás como evitarlas. Muchas de ellas están con lo que llamamos “Alambres de trampa” que son esos que ponen las partes porque no quieren que se traspase la frontera, como si fuera la valla o la división de fincas. No son tan visibles aunque lo creas, así que tendrás que acercarte para ver el problema de cerca.  

Quiero recordarte, que al igual que en la “guerra”, vehículos abandonados o dañados, son indicativos de que podrían haber detonado una mina, para nosotros, haber intentado ya un proceso de mediación o venir nuestros clientes “rebotados” de un proceso judicial, puede ser señal de que hubo “minas” que impidieron que en otras vías se hubiera resuelto el problema que les separa.

Debes detenerte de inmediato en el momento en que te des cuenta que te encuentras en peligro, que pueda hacer que pierdas la imparcialidad, objetividad o neutralidad y sobre todo la violencia. No des ningún otro paso. Tomate un tiempo para evaluar la situación y piensa un plan de escape.  

2.- Sigue tus huellas que ya creaste para salir del proceso

Sigue andando en el proceso sobre lo ya construido y para ello, para que una mina no vaya a detonar delante de ti, recuerda que el proceso es voluntario para ellos y para ti y te pueden perfectamente estar “utilizando”, mantén la calma y aléjate del peligro  

También sería bueno, si no te sientes cómodo, pide ayuda o haz que alguien que haga de observador del proceso o se inicie el camino por otro mediador. No siempre somos capaces de desactivar “cualquier Mina” de “cualquier tema”

No trates de abandonar un proceso simplemente, no haces bien a tu imagen, ni a la profesión. Son muchos los expedientes que archivamos una vez hemos tenido reuniones con las partes, porque decimos que determinadas “minas” nos imposibilita avanzar. Explícalo da tu versión y como decimos, vuelve sobre “tus huellas”. Quizás no lo compartan… pero si lo comprenderán.  

3.- Por último, te invito querido mediador a EVITAR CAMPOS MINADOS

Aprende acerca de las “minas”. Aquellas partes de un conflicto que muchas veces según a lo que te dediques, son “artefactos explosivos sin estallar”. Considero que todos hemos sido conscientes de el exquisito entrenamiento que necesitamos en tantos, curso, jornadas, seminarios, conferencias. En todos ellos se habla desde la experiencia, de los posibles detonantes que hacen que una negociación quede en punto muerto, o lo que es peor, que explote y haya sido peor “el remedio que la enfermedad” como se dice popularmente. 

Por eso querido amigo, aprendamos de los errores, en cada viaje, cada mediación, cada cliente. Desgraciadamente en Vietnam, Camboya y Laos, aún hay millones de minas y bombas fallidas por explotar, y en nuestro mundo, aun hay divorcios, situaciones de malos tratos veladas, difíciles de ver a simple vista, acoso laboral encubiertos, heridas abiertas, que quedaron sin estallar tras el conflicto bélico de las partes.

Los campos minados no siempre están señalizados, no siempre son previsibles y por mucha experiencia que tengas, una mala gestión puedes hacerla explotar. De ahí que te recomiende que aunque la mediación tenga como principal característica la flexibilidad, no te alejes “de los caminos establecidos. El proceso está perfectamente estructurado, el peligro podría estar al acecho justo fuera del camino.

«Desminando podemos ayudar a esta comunidad, a esta familia o a esta empresa, a encontrar la paz y con la paz vienen las oportunidades»


miércoles, 7 de julio de 2021

Negociaciones altamente inflamables

 

Cuando trabajamos en mediación, más de una vez nos hemos dado cuenta de realidades distintas. En numerosas ocasiones los mediados nos hablan del “otro” como el malo, quien hizo que la situación fuera insostenible, quien “incendió” la relación que hasta entonces era correcta, de socios, vecinos, pareja o convivencia laboral.

De hecho, en más de una ocasión aprovechando la posibilidad de realizar co-mediaciones, con alumnos en prácticas, al terminar una sesión individual o caucus, les he preguntado ¿Qué te ha parecido? Y casi todos me responden… “hay que ver lo malo que es el otro”.

Sin embargo, cuando nos hemos entrevistado individualmente con quien mencionamos como “el otro”, les volvía a preguntar ¿y ahora qué? A lo que respondían… “no era tan malo como lo pintan, ahora creo que tiene más culpa el primero que entrevistamos”.

Por eso hoy querido lector te quiero llevar al concepto “altamente inflamable”. 

Cuando nos referimos a este concepto desde la química, nos referimos a sustancias y preparados que, a la temperatura ambiente, en el aire, y sin aporte de energía pueden calentarse e incluso inflamarse.

Preparados que, después de un breve contacto con una fuente de ignición, pueden continuar ardiendo o consumiéndose tras la eliminación de la fuente que les produjo esa reacción. Incluso aun más, en algunos casos, según la sustancia, liberando gases extremadamente peligrosos.

¿Os suena? Siempre con la mirada del mediador, no es de extrañar que a lo primero que os mencionaba, nuestros clientes al hablar del “otro” nos menciones lo astuto, irascible e irritado que es, se enfada con todo, incluso (“liberación de gases”) insulta y amenaza con acudir a los tribunales o sacar a la luz las diferencias.

Por eso tenemos que ser muy conscientes, cuando trabajemos un caso en mediación, de cuáles pueden ser esas sustancias “tóxicas” altamente inflamables, que tenemos que evitar para conseguir apagar el fuego de la falta de comunicación.

Sustancias «tóxicas»

Esas sustancias inflamables, también llamadas Combustibles, son un tipo de sustancias peligrosas que, con cualquier frase, con cualquier mensaje mal interpretado (por ejemplo mensajes de whatsapp, en los que no vemos tonos o gestos que acompañen a los mismos), son el “calor” o la chispa que produce la combustión, o lo que es lo mismo, la falta de entendimiento.

La principal característica de una sustancia Inflamable, de una relación entre nuestros clientes, tóxica, es su punto de inflamación o ignición que es la temperatura, el momento, a la que comienza a producirse la inflamación del combustible de forma espontánea o por acción de una chispa.

 

Eso es lo que buscamos con esas sesiones informativas y exploratorias que realizamos al inicio de un proceso de mediación. Si somos conscientes de cuándo y por qué saltó la chispa, seremos valientes en trabajar con el “producto tóxico” y conseguir eliminar esa combustión.

A mi particularmente me gusta siempre recalcar: “háblame de ti y no de él/ella” “como te sientes, como lo estas viviendo” “como crees que te puedo ayudar”…

Si somos buenos artesanos del proceso de mediación, rápidamente nos daremos cuentas de qué cuestiones son “extremadamente inflamables”, cuáles son “fácilmente inflamables” y donde está el término medio.

Con ello sabremos trabajar las “Precauciones básicas” y seguir una normativa de seguridad y evitar su contacto con sustancias que produzcan ignición. Preguntar lo que debemos preguntar y analizar solo lo que debemos analizar. De todo ello dependerá nuestra estrategia en la negociación.

Si te gustó, querido amigo esta analogía, en otro post, prometo hablarte de sustancias explosivas (aquellas que no debemos tratar), sustancias corrosivas (aquellas que destruyen una relación), sustancias tóxicas (con problemas concretos si los haces tuyos por “contacto” o “inhalación” en el ambiente donde vivas), sustancias nocivas (con problemas incluso de riesgo de salud) o sustancias irritantes (que crean reacciones emocionales cuando surgen).


lunes, 5 de julio de 2021

La Mediación y los Valores del Deporte

 

En más de una ocasión con grandes amigos como Leo Otarán y Gustavo Skaff mediadores muy reconocidos en Argentina, o en mi propio país, con Ramón Rodríguez “Monchi”, Director Deportivo del Sevilla F.C. o Jero García, extraordinario mediador y Ex-boxeador , hemos compartido la importancia de hablar del binomio deporte y mediación.

Comparten valores que muchas veces quedan en el olvido del ser humano y que tanto por las actividades deportivas individuales o de equipo, como por la mediación intentamos que afloren en una negociación, para dar lo mejor de si, sin dejar de lado el reconocimiento del otro. Por eso podemos decir que “mediar y hacer deporte” es educar en valores; ambos tienen un lenguaje universal que se entiende en cualquier país y en cualquier disciplina. Son valores que se inculcan como el respeto, la justicia, la tolerancia o la honestidad, tanto en le deporte como en la mediación, que adopta las mismas reglas, ya que se avala y protege estos valores cuando surge el conflicto de cualquier materia.

Pero de igual forma, sirve esta “relación” entre uno y otro, para trabajar lo que ha venido a llamarse “la mediación Deportiva”. Es muy preocupante el incremento de los conflictos deportivos que pretenden resolverse en sede administrativa o judicial. Baste leer noticias como las siguientes:

-        Los integrantes de la selección que se plantaron en el europeo, denuncian humillaciones e insultos de la federación de Karate

-        Tras solo tres jornadas de liga, el propietario del club prescinde del técnico de la plantilla

-        Padres de jugadores se amenazan en un partido de infantiles donde insultan al árbitro

-        La sensación en el club es que se ha agotado el modelo que ha rfegido en la institución desde las elecciones de 2003

-        Aficionados y seguidores, demandan una mediación para solucionar el problema de los “ultras del club” tras ser catalogado como grupo violento por las autoridades gubernativas

Estas 5 noticias bien podrían ser en cualquier deporte, en cualquier situación, incluso me atrevería a decir, en cualquier país y ello demanda que la mediación, entre en el mundo del deporte como método de gestión de conflictos.

Es más, apostaría por la mediación como única vía, porque como dije al principio, comparten valores que pueden ser determinantes a la hora de impedir a las partes que, durante el período de tiempo en el que se desarrolle el proceso, puedan ejercer acciones en sedes federativas, administrativas o judiciales en relación con el objeto de la disputa. Principalmente además porque la mediación les ofrecerá “igualdad de condiciones” como en los partidos a los que están acostumbrados las partes en conflicto.

La mediación deportiva atenúa o elimina dicho desequilibrio gracias a la búsqueda de soluciones fundamentadas en la voluntad de las partes y no en las técnicas y argumentaciones jurídicas o en los recursos económicos de los que dispone cada uno.

La educación siempre se dijo que ataca la raíz de los problemas, es por eso que en este sentido, deporte y mediación van de la mano. La mediación se encuentra inmersa dentro de la llamada “cultura de paz” en el deporte, que tiene por objeto la convivencia pacífica y la prevención de futuros conflictos (educar en valores, en herramientas de comunicación y diálogo y todo ello desde la perspectiva de la colaboración y que el conflicto se co prenda como una oportunidad de cambio, como algo positivo.

Para terminar, me gustaría referirme por último a un a extensa problemática que podría atender. Si bien antes reflejaba noticias de prensa, ahora querido lector, me gustaría tan solo mencionarte los muchos conflictos donde la mediación sería el método ideal para alcanzar un acuerdo:

-        Procesos electorales de clubes y federaciones

-        Conflictos entre clubs, intermediarios y jugadores por sus contratos

-        Padres que demandan a clubes y federaciones

-        Impagos a deportistas o técnicos que se produce en el deporte aficionado

-        Problemas entre la junta directiva y los socios de un club

-        Conflictos con derechos de imagen de deportistas

-        Conflictos de clubes/Sociedades Anónimas Deportivas/ Federaciones con proveedores y patrocinadores

-        Conflictos relacionados con la celebración de contratos con deportistas, técnicos, delegados, personal sanitario, etc

-        Destituciones de entrenadores o la rescisión unilateral de los contratos por parte de técnicos o deportistas profesionales

Un club, es una familia, donde se debe respetar la imagen del club y donde hay una reputación del escudo o camiseta que se viste, luego nada mejor que la mediación para gestionar los problemas en el mismo. Apuesta por la mediación deportiva


Sopa de Letras de Mediación

 


El Traje nuevo del Emperador o la Confianza en el Mediador

 

Es uno de los cuentos que más he utilizado para poder hacer ver la importancia de que nuestros mediados, confíen en nuestro trabajo como sastres de los sentimientos. De hecho, tras un taller de “maestros de la Costura” que hice hace muy poco tiempo, surgió la idea de volver a leer el cuento para analizarlo con ojos de sastre-mediador.

No sabes querido lector, lo importante que es el primer momento, la primera entrevista, la primera sesión, la primera mirada, las primeras frases, las primeras preguntas. O les gusta como trabajamos o difícilmente verán reflejado nuestro trabajo en sus decisiones.

Como en el cuento, podemos decir que hace muchos años, había un Emperador tan aficionado a los trajes nuevos que gastaba todo su dinero y riquezas, en vestir con la máxima elegancia. No le interesaba nada más, ni su pueblo, ni nada más, mas que su ego y su arrogancia. Por eso podemos decir que tenía un vestido distinto para cada hora del día, y de la misma manera, se decía, como ocurre en la mediación, que todo lo que el hacía era lo correcto, mientras que los demás eran, los malos, los que no tenían opinión, los que no tenían razón.

Esto me hace pensar en la cantidad de veces que tenemos sesiones individuales, donde las personas, nuestros mediados, no ven más allá del ojo ajeno. Ellos no hicieron nada malo, mientras que el contrario tiene toda la culpa de todo y de la situación que ponen en nuestra mesa de “modistos”. De ahí que cada vez más debemos trabajar en un primer momento en devolverles “la parte de responsabilidad en la solución de sus problemas”.

Siguiendo con el cuento, sabemos que la gran ciudad en que vivía, estaba llena de entretenimientos y era visitada a diario por numerosos turistas. Un día se presentaron dos truhanes que se hacían pasar por tejedores, modistos de nuestro tiempo, asegurando que sabían tejer las telas más maravillosas que pudiera imaginarse. “No sólo los colores y los dibujos eran de una insólita belleza, sino que las prendas con ellas confeccionadas poseían la milagrosa virtud de convertirse en invisibles para todos aquellos que no fuesen merecedores de su cargo o que fueran irremediablemente estúpidos”.

Si no lo solucionas, tendrás que renunciar a todo, los peligros están ahí fuera, no te atrevas a acudir a otro lugar que no sea este. Frases de este tipo, no generaran confianza a la larga, y sin querer hablar de frases típicas que omito, porque el lector podrá saber a que me refiero, hablan de las bondades de la mediación en detrimento de otras vías, lo cual detesto, porque todas son factibles y necesarias, solo se requiere, que la persona escoja la que considere que le es más afín.

Si el mediado, Emperador, ególatra, acude a mediación para que le confeccionemos un traje, pensará como en el cuento, ¡Deben ser vestidos magníficos! Si los llevase, podría averiguar qué funcionarios del reino son indignos del cargo que desempeñan. Podría distinguir a los listos de los tontos. Sí debo encargar inmediatamente que me hagan un traje”.

El ego, querido lector, es el principal “cáncer social” de nuestra época, por eso podremos, entregar mucho dinero a los sastres mediocres para que comenzasen su trabajo, pero que sin ACTITUD Y CONFIANZA, difícilmente podrán hacer y ver un traje a medida.

Los mediadores podrán instalar telares y simular que trabajan en ellos; aunque están totalmente vacíos.  

Por eso nuestros mediados, como el Emperador de nuestro cuento, podrá preguntar por cómo va su asunto, por que dice la otra parte, «Me gustaría saber lo que ha avanzado con la tela», pero si no hay confianza en el proceso y en el mediador-modisto profesional, no podrán ver el traje y se sentirán “tontos e indignos”.

Así cuando hay un problema, de cualquier tipo, podemos pensar que nuestro entorno, espera ver algo grandioso, como en el cuento “ todos los habitantes de la ciudad estaban informados de la particular virtud de aquella tela, y todos estaban deseosos de ver lo tonto o inútil que era su vecino”.

Y envió el Emperador a su representante, a su viejo ministro a que visite a los tejedores-mediadores  -pensó el Emperador-. Es un hombre honrado y el más indicado para ver si el trabajo progresa, pues tiene buen juicio, y no hay quien desempeñe el cargo como él».

Pero él no vió nada, ya que el traje, la mediación es personalísima y una y otra vez repito, requiere actitud. El ministro por tanto no vió nada, lo que jamás iba a reconocer ante los demás. Ante la pregunta de los modistos “ mal preparados” (no me gusta decir estafadores como en el cuento), el representante del Emperador alababa una y otra vez lo que sus ojos no veían, telas, colores, puntadas o… virtudes de la mediación, principios, voluntariedad, confidencialidad, apuesta segura, flexibilidad, auto-decisiones …

Los pseudo-mediadores, volvieron a pedir más dinero, más seda y más oro, ya que lo necesitaban para seguir tejiendo. Lo almacenaron todo en sus alforjas, pues ni una hebra se empleó en el telar, y ellos continuaron, como antes, trabajando en el telar vacío.

Tanto el primer enviado, como otros que preguntaron después todos coincidieron -¡Es digno de admiración! -informaron al Emperador.

Tal era la curiosidad ya que el Emperador con todo su séquito fueron a ver el “traje a medida” que iban a hacer para su conflicto

«¿Qué es esto? -pensó el Emperador-. ¡Yo no veo nada! ¡Esto es terrible! ¿Seré tonto? ¿O es que no merezco ser emperador? ¡Resultaría espantoso que fuese así!».

Y llegó el día, de lucir en un momento especial, aquél “acuerdo” que habían tejido sin la debida confianza que debemos generar. Así -¡Estos son los pantalones! ¡La casaca! ¡El manto! ...Y así fueron nombrando todas las piezas del traje. Podemos llegar sin esfuerzo a un ACUERDO JUSTO, EQUITATIVO, ESTABLE Y DURADERO.

-¿Quiere dignarse Vuestra Majestad a quitarse el traje que lleva -dijeron los pseudo-mediadores -, para que podamos probarle los nuevos vestidos ante el gran espejo?

El Emperador se despojó de todas sus prendas, y los pícaros simularon entregarle las diversas piezas del vestido nuevo, que pretendían haber terminado poco antes. Luego hicieron como si atasen algo a la cintura del Emperador: era la cola; y el Monarca se movía y contoneaba ante el espejo.

-¡Dios, y qué bien le sienta, le va estupendamente! -exclamaron todos-. ¡Qué dibujos! ¡Qué colores! ¡Es un traje precioso!

-El palio para la procesión os espera ya en la calle, Majestad -anunció el maestro de ceremonias.

-¡Sí, estoy preparado! -dijo el Emperador-. ¿Verdad que me sienta bien? -y de nuevo se miró al espejo, haciendo como si estuviera contemplando sus vestidos.

Y de este modo marchó el Emperador en la procesión bajo el espléndido palio, mientras que todas las gentes, en la calle y en las ventanas, decían:

-¡Qué precioso es el nuevo traje del Emperador! ¡Qué magnífica cola! ¡Qué bien le sienta! -nadie permitía que los demás se diesen cuenta de que no veían nada, porque eso hubiera significado que eran indignos de su cargo o que eran tontos de remate. Ningún traje del Emperador había tenido tanto éxito como aquél.

-¡Pero si no lleva nada! -exclamó de pronto un niño.

Ese niño que llevamos dentro mediadores y mediados, nos hace ser sinceros, colaboradores, pero sobre todo lo que más me importa transmitir a esos mediadores en formación, que deben trabajar la “confianza del Emperador” no desde materiales invisibles a nuestros mediados, sino desde la razón, la justicia y la equidad, que permita “tejer” cada asunto, cada tela, como un nuevo traje que le siente bien a los mediados y aprender en una mediación los verdaderos valores de este cuento y de la mediación: criterio, humildad, sencillez, sinceridad.


Los tres cerditos y la empresa familiar

 

 

En estos últimos tiempos releyendo cuentos infantiles, porque en mi vida apareció uno de los mayores tesoros que uno puede tener, el ser abuelo, me encontré con el cuento de “los tres cerditos” y os aseguro que leyendo y releyendo, vi mediación, mediación en la empresa familiar.

Desde el punto de vista profesional se define empresa familiar, como “aquella cuyo patrimonio y gobierno está ejercido por los miembros de una o varias familias y su objetivo estratégico comprende la continuidad de la empresa a manos de la siguiente generación familiar”.

Decisiones importantes de gestión, que sean de calidad, conducen a conseguir que la empresa sea duradera, ante los avatares económicos y los cambios sociales. Entre las Pequeñas y Medianas empresas (Pymes) el porcentaje más alto es de empresas compuestas y gestionadas por socios con vínculos familiares y como os podéis imaginar hay miles de ejemplos de ello.

La situación de Pandemia nos ha devuelto a un primer plano, lo que supone tener y mantener una sociedad de este tipo y lo que es más difícil, la toma de decisiones para liquidar algo que no es solo una entidad, sino que “per se” tiene una historia y unos sentimientos entre sus socios.

Así en nuestra historia, en nuestro cuento, se habla de tres cerditos que eran hermanos, y se fueron por el mundo a buscar fortuna. A los tres cerditos les gustaba la música y cada uno de ellos tocaba un instrumento. El más pequeño tocaba la flauta, el mediano el violín y el mayor tocaba el piano... Elo me trae conciencia a lo que ocurre en muchas familias actualmente; hijos que por estudios, becas o búsqueda de nuevos yacimientos de empleo, emigran, pero no es la primera vez, que tras este tiempo… vuelven a casa para hacerse cargo, tras másteres, cursos y experiencias y se hacen cargo de una EMPRESA FAMILIAR (el 80 por ciento de los estudiantes terminan trabajando en una empresa familiar, es decir, 4 de cada 5 estudiantes).

A la vuelta, los tres hermanos tenían diferencia a la hora de gestionar la empresa, pero se pusieron manos a la obra y cada uno construyo su “casita”, su modelo de negocio.

“La mía será de paja” dijo el más pequeño-, la paja es blanda y se puede sujetar con facilidad. Terminaré muy pronto y podré ir a jugar. Tomaremos decisiones de gestión de la empresa, rápida, inmediatas, para cambiar el rumbo y poner lo antes posible a la empresa de nuestros padres al mayor nivel competitivo.

El hermano mediano decidió que su casa sería de madera: Puedo encontrar un montón de madera por los alrededores, - explicó a sus hermanos, - Construiré mi casa en un santiamén con todos estos troncos y me iré también a jugar”. Hoy en día hay muchos modelos donde fijarse y si somos capaces de adaptarnos, también podremos refundar la sociedad y la empresa con modelos ya previstos en el mercado y pronto… vendrán los beneficios

Y el mayor decidió construir su casa con ladrillos. “Aunque me cueste mucho esfuerzo, será muy fuerte y resistente, y dentro estaré a salvo del lobo. Le pondré una chimenea para asar las bellotas y hacer caldo de zanahorias”. No debemos de olvidarnos el espíritu que llevó a esta empresa a estar donde está y que fue esa ruta que marcó su fundador, Si es así conseguiremos que nuestra empresa dure ante cualquier avatar económico, y lo más importante, trabajando duro, con el ideario de ellos, seguramente será estable y duradera.

Con estas pretensiones, acudieron a una ”mediación familiar”, cuyo objetivo no era otro que hacer el mejor protocolo familiar posible. Tres hermanos, tres ideas, tres modelos. Así se presentaron, “Cuando las tres casitas (los tres modelos de gestión) estuvieron terminadas, los cerditos cantaban y bailaban en la puerta, felices por haber acabado con el problema.

Y fue entonces, cuando el mediador con su agenda en la mano, comenzó a hacerles ver los avatares futuros, para que ellos tomaran decisiones en conjunto y no que la empresa estuviera dividida en tres partes. Por eso les relató, como en el cuento de los tres cerditos, que de detrás de un árbol grande, les puede surgir un lobo, que les quiere “comer” y terminar con las ilusiones de generaciones en una empresa como la suya.

Porque como en el cuento, cada uno “puede esconderse en su casa”, pensando que estaban a salvo, pero el Lobo Feroz (la crisis económica en la actual pandemia, el cese de contratos laborales de trabajadores de la misma…) se encamina, hacia ellas y tanto “la casita de paja” como “la casita de madera” van a ser destruidas, con esa famosa frase del Lobo:

- ¡Soplaré y soplaré y la casita derribaré!

Eso es lo que hizo que todos los cerditos se refugiaran en la casa de ladrillo, construida a conciencia, dejando el tiempo libre de lado para apostar por la durabilidad, ya habría tiempo de obtener beneficios y vivir de nuestro trabajo. Este último modelo, de los tres que traían a la mesa de negociación, fue el adaptado, y por más que “soplaran” contra él, no podrían destruir lo que con tanto esfuerzo la familia había construido.

Querido lector, no olvidemos lo que nos mueve a trabajar en mediación, los conflictos de las empresas familiares y conocer sus fortalezas y debilidades.

“Sus fortalezas son claras; la transmisión de los valores y la cultura familiar al entorno laboral, la cercanía con el cliente, la flexibilidad y la capacidad de planificar a largo plazo se encuentran entre ellas. La empresa familiar se concibe como un proyecto de vida de varias generaciones”.

En cuanto a sus debilidades, la principal radica en la dificultad para conseguir financiación, especialmente ahora que la situación de pandemia mundial supuso que el crédito está restringido por la recesión económica. Las familias tienen su propio patrimonio en juego. Por ello, necesitan de la mediación para gestionar un protocolo familiar.


El Patito Feo de los Hermanos en una mediación

 

¿Habéis sufrido alguna vez no ser comprendidos o valorados? Cuando pienso en este otro cuento clásico, de los que he analizado varios, siempre me viene a la cabeza, esos problemas de herencia o bien que hemos sufrido en nuestras familias, o en su caso, incluso de cuidado de personas mayores, que hemos atendido en una mesa de negociación como mediadores.

Creo que jamás Hans Christian Andersen, pudo pensar cuando escribió “el patito feo”, que este cuanto pudiera dar lugar a analizar lo que son las relaciones familiares y sobre todo, desde el punto de vista de aquél hermano o hermana, que antes mencioné, fuera tratado de forma quizás injusta en el reparto de una herencia, pero me atrevo aún más. También nos serviría para analizar uno de los conflictos que cada vez más, acude a nuestra mesa de “diálogo”: el cuidado de las personas mayores donde en más de una ocasión, alguien se siente “patito feo” porque está siendo el cuidador informal de su padre y madre, cuando los demás hermanos se limpian las manos.

“Como cada verano, a la Señora Pata le dio por empollar y todas sus amigas del corral estaban deseosas de ver a sus patitos, que siempre eran los más guapos de todos.

Llegó el día en que los patitos comenzaron a abrir los huevos poco a poco y todos se congregaron ante el nido para verles por primera vez.

Uno a uno, fueron saliendo hasta seis preciosos patitos, cada uno acompañado por los gritos de alborozo de la Señora Pata y de sus amigas. Tan contentas estaban que tardaron un poco en darse cuenta de que un huevo, el más grande de los siete, aún no se había abierto.

Todos concentraron su atención en el huevo que permanecía intacto, incluso los patitos recién nacidos, esperando ver algún signo de movimiento”.

Como siempre ocurre cuando hay vida, aquel huevo, distinto, comenzó a romperse y de él salió un sonriente pato, más grande que sus hermanos, pero ¡oh, sorpresa!, muchísimo más feo y desgarbado que los otros seis... Queridos amigos, tenemos derecho a ser diferentes ¿o no? ¿Qué demanda la sociedad y nuestras familias?

7 hermanos, 6 de una gran belleza y posición social, y uno que no tuvo la suerte de los demás. Por eso frases como… “Javier no es justo que todos nos llevemos lo mismo de la herencia” “mis hermanos han podido, estudiar, formarse, trabajar, mientras que yo, estuve siempre, con eso de ser el menor (o el mayor da igual), cuidando de nuestro padre”. ¿os suena?

Lo hayamos vivido como profesionales o incluso en nuestra propia familia, los temas de herencia o cuidado de mayores es algo muy espinoso a la hora de tratarlo en mediación.

Al igual que ocurrió en el cuento, se siente apartado, mientras los demás tienen una buena situación.

Andersen, retrató un patito, que se quedó tristísimo porque se empezó a dar cuenta de que allí no le querían... Pero como siempre decimos, el tiempo da y quita la razón, ya que si al principio él era distinto, incluso torpe, poco valorado incluso por sus propios hermanos, pronto todo cambió

“El hermano feo”, decidió que debía buscar un lugar donde pudiese encontrar amigos que de verdad le quisieran a pesar de su desastroso aspecto y una mañana muy temprano, antes de que se levantase el granjero, huyó por un agujero del cercado. Dejó todo al azar, “su parte de herencia”, “su trabajo como cuidador informal de su padre”.

Es difícil tomar esa decisión, tanto, como que le aparta de su propia familia y le expone a los peligros de la sociedad, porque un mal asesoramiento, le expuso (como ocurrió con la anciana del cuento que se encontró que lo quería como plato de comida) a las malvadas garras de asesores sin escrúpulos que les recomendaban una y otra vez que demandara a sus hermanos…cazadores, la llegada del invierno… todo estaba en su contra.

Pero os dije amigo lector, que todo cambia, así a nuestro protagonista le llegó la primavera, y a nuestro cliente le llegó la mediación, un estanque donde la experiencia de mediadores, le hacía ver que no era una “pato” sino un cisne, tan importante como los demás, así, con el apoderamiento, pudo reunirse  con los hermanos, pues su reflejo sobre el estanque(sobre la mediación) le igualaba a cualquier postura.

La gran diferencia de nuestro “cuento” con aquél que maravillo a todas las generaciones de Andersen, es que nuestro protagonista vuelve a su familia, para poder conseguir que a pesar de las posiciones de cada uno, nos introduzcamos en los verdaderos intereses y sobre todo necesidades.

Todos y cada uno, aun procediendo de la misma familia, tenemos derecho a nuestra propia identidad y que esta no sea “pisada” por nadie, porque conseguiremos la convivencia pacífica que nos permita la “laguna de la mediación”