Es una pregunta que me surge
hoy, un momento en el que se debate si se prohíbe el acceso a los menores de 16
años. ¿Son los directivos de las redes sociales los responsables de lo que
ocurran en ellas? Las compañías no son responsables del contenido que publican
los usuarios en internet. Las plataformas solo deben eliminar el contenido
ilegal si tienen conocimiento del mismo, aunque sí tienen obligación de no
potenciar la propagación de dichos contenidos, es decir, que sus algoritmos no
promuevan esa información.
Como todo lo que es
relativamente nuevo, las redes sociales plantean debates en los que se pueden
encontrar posturas muy diversas. Además, se las analiza desde distintas
disciplinas, por ejemplo, la sociología, la política, la economía y la
psicología. ¿Qué puede aportar la mediación? Entiendo que siempre será la vía
más adecuada para resolver los conflictos entre particulares y entidades o
personas jurídicas y, sobre todo, hoy en día con la gran difusión de los medios
on-line, ya que la mediación contribuye a reducir los tiempos de resolución de
conflictos, pero con el gran hándicap del “desequilibrio de poder” una de las
principales piedras en el camino de los procesos de gestión de conflictos.
El debate sobre el uso de las
redes sociales es muy amplio: ¿Cuáles son sus ventajas y sus desventajas? ¿Las
personas están más conectadas con otras o, por el contrario, menos conectadas?
¿Son fuentes confiables de información o divulgan información falsa? ¿Todas las
personas pueden acceder y utilizar las redes sociales de la misma manera?
¿Generan cambios reales en la sociedad o solo la apariencia de que algo cambió?
¿Cómo se relacionan con la política?.
Según los expertos, el
principal problema de las redes sociales radica en su impacto negativo sobre la
salud mental y la privacidad, generado por la adicción, la constante
comparación social, el ciberacoso y la desinformación. Estas plataformas
fomentan la ansiedad, depresión, aislamiento y la búsqueda de validación
(likes), afectando gravemente a los adolescentes.
Según estas circunstancias,
los principales problemas y riesgos, que podemos encontrar ante una situación
de conflicto, son mediados dónde están afectos a:
La salud mental: con problemas
de ansiedad, depresión, baja autoestima, trastornos del sueño y problemas de
imagen corporal debido a la comparación social y la presión por la validación.
El riesgo de la adicción y determinado
comportamiento: Uso compulsivo que provoca aislamiento social, conflictos
familiares y disminución de la productividad, afectando especialmente a jóvenes
entre 12 y 24 años.
Problemas de seguridad y privacidad
(quizás los más problemáticos de atender en mediación): Robo de identidad,
ciberacoso, phishing y la exposición a contenido inapropiado o deepfakes.
Situaciones de impacto cognitivo
y social: Reducción en la capacidad de atención, menor comunicación cara a cara
y la propagación de fake news.
También se detecta que los
algoritmos están diseñados para retener la atención, lo que a menudo fomenta la
polarización y emociones negativas.
Ante todo ello, ¿Es posible
mediar? Quien me conoce sabe que esta es una “medicina” especialmente útil
cuando las relaciones continúan en el tiempo, pero ¿y si es algo aislado? ¿o si
el uso continuado supone una relación mayor? Tened siempre en cuanta que la
mediación es un método cuyo apellido lo pone el conflicto, en este caso, el uso
de las redes sociales.
El tiempo dirá

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