viernes, 31 de julio de 2020

Pandemia y… algo más, ¿Alguna vez has cerrado por vacaciones?


Queridos amigos, este post nace hoy dia 31 de julio de 2020 en España, el día de que muchos digan…¡¡ estaremos cerrado por vacaciones!!. Pero ¿es eso cierto?, los profesores, los abogados, los mediadores, de todos estos grupos profesionales me enorgullezco pertenecer, tenemos nuestro “fin de año” coincidiendo con el cambio de curso, con el cese de las actividades en los juzgados, y sobre todo con el espíritu que nos invade de parar, para pensar y después cambiar el rumbo de lo que no deseamos a partir de septiembre y más este año donde cada vez más “aparece nuestro amigo, vampiro emocional”, para decirte una y otra vez: ¡que mal está la cosa!, ¡veremos a ver si no nos confinan dentro de poco otra vez! O ¡yo no se que vamos a hacer!, y tu con buen criterio dices: ya veremos, disfrutemos el hoy y el mañana ya se verá.

Pues bien, como si de un deporte se tratara, yo os animaría a que si bien cesara la actividad cotidiana, no dejáramos de entrenar nuestra mente; entrenar como a los deportistas les dan unas pautas para no ganar peso en las vacaciones de verano, entrenar para no necesitar a nuestra vuelta a la actividad, de una pre-temporada; entrenar, porque a nuestra vuelta muchas personas nos van a necesitar, si cuando quieren cambiar su rumbo de vida, en septiembre se dan cuenta que tienen un verdadero problema y necesitan a los mediadores, para ver de su conflicto una oportunidad y si la pandemia sigue… la derrotaremos y si quieren que el ánimo decaiga… no lo conseguirán.

Debemos preparar todo aquello que haga que a partir del uno de septiembre, nuestros alumnos se ilusionen con nuestra docencia, virtual o presencial, con nuestra creatividad desbordante que haga de la sorpresa una ilusión por aprender; ensayar y entrenar nuestra capacidad de interpretar la comunicación no verbal, allá donde estemos de veraneo, para a nuestra vuelta ser capaces de ver más allá de las palabras; preparar nuestra mochila para una vez más salir de nuestra llamada “zona de confort” y atrevernos a realizar lo que muchos no hacen. Y como digo tantas veces… que los profesores sepamos sacar “el verdadero tesoro” que nuestros alumnos llevan dentro

Dice un periodista al que leí al despedirse de su columna habitual, que “seguiremos el viejo adagio universitario que reza Prima non datur et ultima dispensatur, o sea, que la primera clase del curso no se da y la última se dispensa”. ¿Seguro?, querido amigo los tiempos han cambiado, eso era cuando tu y yo eramos estudiantes. Ahora necesitamos de un “entrenamiento estival” porque el último día previo a las vacaciones es importantísimo para poder “cerrar por vacaciones” y el primero, ya estamos con las llamadas a nuestro despacho, los correos electrónicos para contestar y las visitas de clientes para mediar, por mor de que para mi como profesor, el primer día hay que dar clase, y el tema ya está asignado en la guía docente de la asignatura que tuve que reflejar en el mes de mayo, analizamos por tanto días antes, nuestros “powers points”, insisto, presencial o virtual, da igual, los tiempos han cambiado, pero nosotros somos los mismos.

No dejéis de leer, de pensar, eso si, descansar porque al fin y al cabo estamos “cerrado por vacaciones”. Es incongruente pero es asi, cuantos no han hecho nada durante el año y ahora quieren incluso descansar; cuantos no se lo merecerían… si lo pensamos, nadie cerraría. Por eso desde hace muchísimo tiempo abogo por el esfuerzo de cada uno de conseguir en su vida que su profesión se convierta definitivamente en su pasión, porque solo entonces es cuando pierden la noción del tiempo y se podría preguntar el motivo de este post… ¿cerrado por vacaciones?, no, nunca, porque me gusta lo que hago y tan solo cambio la rutina para, volver con aires nuevos, pero sin dejar de entrenar “para no ganar peso” y arrepentirme a mi vuelta.

Así que piensen, disfruten lo que puedan y nos veremos en septiembre. ¡estaremos cerrado por vacaciones!


lunes, 13 de julio de 2020

Los Tesoros de la Mediación



LOS TESOROS DE LA MEDIACIÓN.-

Pero… como pasa el tiempo. Hace ya 12 años,  tal día como un jueves, 24 de enero de 2008, inauguraba mi blog con este post sobre los “tesoros de la mediación” y que hoy quiero reeditar…

“Profesiones como el ejercicio de la abogacía, han tenido oculto, durante muchos años, algo innato a nuestra formación, a nuestra atención a los clientes que nos confían sus problemas, sus conflictos y que, mediante intervención como mediadores, hemos evitado el desgaste ante los tribunales de sus intenciones y sus sentimientos. Pero creo que ha llegado el momento de “abrir el cofre” que durante muchos años hemos cuidado y custodiado de nuestra labor mediadora y ofrecer a todas las profesiones que se acercan a la mediación, lo que son auténticas “perlas” para mediar.

Creo que podemos empezar con una cuestión básica: “conócete a ti mismo como mediador o mediadora”. Debemos sentirnos cómodos con este perfil profesional, saber si de verdad tenemos habilidades suficientes para manejar de forma adecuada las emociones y las tensiones que surgen en un conflicto. Debemos dominar el modelo de atención que utilicemos; bien sea la búsqueda de un acuerdo que termine con el conflicto, o bien el poder transformar las percepciones entre las partes enfrentadas, aunque el conflicto continúe, debemos utilizar un modelo y una técnica adecuada. ¿Por qué estamos motivados en la mediación?, ¿qué estilo tienes? O ¿qué temores y cargas personales traemos a la mediación?, son cuestiones que tenemos que resolver, que tenemos que tratar para poder dar lo mejor de nosotros en un proceso de mediación y, sobre todo, para saber si, nuestra paciencia, nuestra empatía, nuestra neutralidad, nuestra objetividad, nuestra tolerancia o nuestra madurez pueden llevarnos a ser mediadores profesionales. Son muchas las cualidades necesarias, pero el principal tesoro es conocernos a nosotros mismos.

Nada mejor que una historia clásica entre los mediadores, para aclarar cual es nuestro verdadero “rol como mediador”. Dicen que una vez, en un país de oriente, en un poblado cualquiera, un pastor árabe murió dejando testamento a sus tres hijos huérfanos. En el mismo reflejaba que sus 17 camellos, como bien más preciado, quería repartirlos de la siguiente forma: la mitad de sus camellos corresponderían al primogénito de sus hijos, una tercera parte al segundo de ellos y una novena parte al hijo menor. La pregunta que se hicieron ante su fallecimiento era ¿cómo deberían repartirse el rebaño de camellos?. Transcurridos varios días sin que hallaran una solución entre ellos, decidieron enviar a un miembro de su familia a una cueva, en búsqueda de “un sabio” quien decidió, bajando en su propio camello, acudir en ayuda de los tres hermanos. Cuando los tres hermanos, le explicaron el problema de repartir los “bienes” tal como era el deseo de su padre, el sabio les tranquilizó y les dijo que les cedía su camello para poder hacer las cuentas. Así ya tenían 18 y les era más fácil hacer el reparto: el mayor de los hermanos, al que le correspondía la mitad de los 18 camellos, se quedaría con 9; al hermano mediano, a quien le correspondía una tercera parte de 18, se quedaba con 6; y el menor, al que le correspondía una novena parte, ostentaría el derecho a 2 de ellos.

          Pero la gran sorpresa vino cuando los hermanos hicieron el recuento total y se dieron cuenta que sumaban 17. En ese momento se dieron cuenta que lo que hizo el sabio (el mediador o mediadora) fue facilitar la solución del problema, nunca proporcionar la misma, por lo cual se marchó del lugar cabalgando en su propio camello, que había aportado al “reparto”. El mediador no es un juez, no es un árbitro, tan solo ayuda a las partes a la solución de su conflicto con su propio derecho a la autodeterminación.

          Otra maravillosa “perla” de nuestro “cofre del tesoro” es la creatividad. ¿cómo podemos ser creativos ante un problema?, ¿cómo podemos ver alternativas al mismo? Hay que tener un importante deseo de explorar, tener impulso por descubrir, probar y experimentar formas diferentes de manejar y mirar las cosas. En definitiva, tener disponibilidad “al cambio”. El primer trabajo que debemos tener con nuestros clientes es reencuadrar el conflicto: verlo de otra forma. Hay que devolver a las partes enfrentadas el “control de la situación”. La creatividad radica en escuchar lo que las partes realmente dicen y no limitarse a aceptar lo que comentan de forma explícita. Con ello vamos a intentar devolverles la capacidad de tomar decisiones intuitivas, basadas en la confianza y en la habilidad de separar la información sobre el problema que sea importante, de la que podemos considerar irrelevante. El buen humor y la risa permiten también que se de un ambiente creativo.

          No obstante, nuestra responsabilidad con respecto al proceso de mediación, a pesar de la creatividad, de la “artesanía” de nuestro trabajo, es muy importante. Hagamos un proceso de mediación participativo, neutral, informando cuando existan diferencias insalvables para “retirarnos” del proceso. Estamos obligados a instruir a las partes y establecer criterios razonables de negociación, sugiriendo alternativas, rehusando a ser testigos conforme al proceso mediador si no se formalizara definitivamente, e informando de otros posibles recursos para solucionar su problema. Con ello quiero decir que hay que mantener la importancia de no asesorar o hacer terapia con nuestros clientes, porque se trata de un rol distinto. Es nuestra responsabilidad.

          Igual que debemos encontrar “la perla” de la legitimación, del reconocimiento de los “litigantes”. La cultura de la mediación propone técnicas y modelos diferentes según el ámbito del conflicto en que se encuentren, pero el objetivo debe ser ayudar a las partes enfrentadas a “encontrar, mas allá de la razón que tengan, un lugar en la postura del corazón del otro”. Hacer comprender que “el otro” tiene parte de razón, mediante esa frase mágica que oímos cuando dicen: ¡si yo lo entiendo… lo que ocurre es que no lo comparto!. Hemos de tener en cuenta que el presente cambia continuamente y siempre es posible hacer o ver” algo nuevo. También se hace necesario reconocer y aceptar que la resolución de la mayoría de los conflictos es imposible, lo que si es posible es “transformarlos” para que afecten lo menos posible. El sentido de la mediación no es otro que el reconocimiento recíproco entre las partes.

Pero ¿qué asuntos pueden o deben ser mediados? Yo creo que debemos hablar mejor de “debe” ser mediado porque partimos del principio de que todo es mediable o negociable. La mediación es recomendable especialmente, para aquellos casos en los cuales, las partes enfrentadas tienen una relación, que de alguna u otra forma continuarán en el tiempo. Muchos son los casos que debe ser mediados, como, los asuntos de daños y perjuicios, los de ámbito familiar, las relaciones entre socios o entre deudores y acreedores. Todas las relaciones en las cuales la relación se prolongue más allá del momento en que exista el conflicto o incluso en el que la privacidad de las cuestiones a debatir, haga necesario mantener quizás una reputación profesional frente a terceros, de las partes implicadas, hacen de la mediación una herramienta adecuada. Con esto queremos decir que prácticamente “todo es mediable”.

No obstante los mediadores debemos aprender que la mediación no siempre es la mejor respuesta al conflicto que se nos plantea. Así los límites de la mediación deben estar en los casos que existe violencia, aun cuando muchas veces mediemos sin saber que existe supuestos malos tratos; también entendemos que no es recomendable en casos de abuso o violación, ya que pueden existir problemas de carácter legal (como el supuesto de prohibición expresa de mediar en la violencia doméstica, por el desequilibrio de las partes). Pero sobre todo nunca debemos mediar cuando observemos casos en el que las partes presentan patologías emocionales.

          El verdadero trabajo artesanal, se basa en respetar y apoyar el derecho individual de las personas a la autodeterminación. Este es otro gran tesoro. Saber hacer respetar el derecho de las partes a elegir lo que quieran, hacer sus propias opciones y que tomen una decisión en la solución de sus problemas, requiere que les demos toda la información necesaria. Los detractores de la mediación confunden nuestro trabajo.

La pregunta es: ¿recomendamos?, ¿orientamos?, ¿informamos?, ¿asesoramos?, ¿conciliamos?, ¿negociamos?, ¿atendemos?... simplemente mediamos.

Hacemos posible, que las partes elijan entre varias opciones de solución, aquella que mejor represente los intereses y deseos que tengan. Se antoja básico analizar cuáles son sus posturas, intereses o necesidades a la hora de poder solucionar el problema. En esa búsqueda surge nuestro “acompañamiento”. Es difícil el trabajo pero debemos prepararnos para poder solventar distintos problemas éticos que “acudan” al proceso mediador.

          Es por todo lo anterior por lo que considero un gran tesoro, una nueva “perla” la formación de los mediadores. Desde muchos sectores se promociona el que pueda ser una “lista abierta o cerrada”. Ni que decir tiene que es fundamental una exhaustiva formación en el ámbito jurídico, social y psicológico, adentrándose en talleres formativos en comunicación, deontología o creatividad, pero si considero que lo más importante de la mediación, el gran hallazgo, es abrir “fronteras” entre profesionales. No debemos restringir la formación, ni el ejercicio profesional de la mediación a unas cuantas disciplinas, sino que debe abrirse a numerosas titulaciones universitarias, que de alguna manera u otra impliquen actuar en las relaciones personales, dado que en la formación del mediador cada disciplina puede aportar muchas más cosas de las que podemos imaginar.  Cuando eliges formarte en una profesión, lo haces imaginándote ejerciendo en la misma y sintiéndote cómodo con ella, es decir, crees que tus habilidades personales te capacitan para realizar dichas tareas. La pregunta debe ser ¿podríamos formar en mediación a cualquier persona y ser mediador solo algunos?. Ante esta pregunta, me gustaría aclarar al lector que podemos entender con una breve metáfora. Todos debemos aprender a leer y escribir, pero muy pocos pueden ser “escritores”.

          No quisiera seguir llegando al fondo de este “baúl” sin referirme al clásico debate sobre los principios de la mediación. Aquí encontramos también un tesoro oculto a los ojos de los profesionales y del legislador. Hagamos de la mediación un proceso sencillo, claro, donde preservando el interés de menores y discapacitados si existieren en el conflicto afectados, busquemos el principio de “celeridad”, de “intervención cooperativa”, del “respeto”, de la “claridad” y “la profesionalidad”, donde la colaboración de las partes sea un requisito de partida y donde la buena fe y el antiformalismo no sean contrarios a la paciencia y la perfecta estructuración de este “trabajo profesional”. Evidentemente no olvidamos los principios ya conocidos en España de la voluntariedad, la imparcialidad o la confidencialidad, pero debemos siempre “cuestionarnos” su actualidad diaria en nuestro trabajo.
          Cuando hablamos de confidencialidad, entendemos que el mediador no puede revelar los particulares y los pormenores de la mediación a nadie, ni desvelar en reuniones conjuntas lo tratado en reuniones individuales y que no han sido autorizadas por su confidente. Es por esto mismo por lo que no podemos ser testigos en juicio sobre estos extremos, ni peritos, error muy frecuente por parte de los juzgados y tribunales. La excepción la tenemos en el sistema legal americano, donde existe la obligación de declarar a las autoridades la información acerca de casos de violencia o abuso contra menores. En estos casos, la obligación del mediador es advertir a las partes que su confidencialidad no podrá ser mantenida.

          ¿Y la imparcialidad o la neutralidad?. Un buen mediador debe permanecer imparcial hacia las partes. Esto significa el no tener favoritismo o tendencias, ya sea en nuestras manifestaciones o hechos, hacia una parte u otra, con el compromiso de servir a todas las partes y al proceso, en vez de servir a los intereses de una sola parte. Pero todo es relativo, porque bien sabemos que cuando alguien acude a nosotros, no busca la imparcialidad de un juez, busca la “multiparcialidad” como modelo de actuación, quiere que nos “impliquemos”, que “sintamos con ellos”, nuestra implicación hacia la solución del conflicto. De ahí nuestra imparcialidad.

          ¿Cuál es por tanto el verdadero sentido de la mediación?. Es absolutamente apasionante esta profesión, porque si bien la doctrina la trata como una “alternativa a la resolución de disputas”, más que una alternativa es una actividad “complementaria”. Podemos entender, como la definen, la mediación como ¿un método de resolución de conflictos? O más bien podemos hablar de “gestionar” y “transformar” una disputa. ¿la finalidad de una mediación es llegar a un acuerdo? O más bien se trata de indagar en las opciones de solución y “aprovechar” los efectos positivos que puede tener un conflicto. Y por último, ¿de verdad podemos pensar que es un método o una técnica? O queremos y deseamos que sea una “práctica artesanal” en el que no siempre aplicamos las mismas “recetas”. Nuestro verdadero trabajo se centra en ser agentes de la realidad, determinando los verdaderos intereses de cada parte, formulando el conflicto de forma correcta y de manera inclusiva, utilizando un léxico apropiado, presentando historias alternativas, pidiendo a las personas que se pongan en el lugar de la otra. El verdadero trabajo del mediador supone elaborar una “agenda” , decidiendo en que orden se abordan los temas y descartar todo aquello que “hace ruido”. Es un trabajo artesanal donde destaca la necesidad de la equidad, equilibrando el poder y buscando más lo “justo” que lo legal.

          Para terminar este “viaje” a la “cueva del tesoro” no quisiera olvidarme del valor que tiene la mediación, la fuerza del acuerdo. La mediación tiene el valor de los contratos privados, intervenidos por un mediador, que evidentemente ante un incumplimiento necesitamos la ejecución judicial, pero esto a los mediadores no nos preocupa. Lo que de verdad nos preocupa es que, si el acuerdo en el que hemos estampado nuestra firma, no se cumple, ¿en que momento hemos fallado o no hemos sabido ver una intención que se ha mantenido oculta?.

          Os animo a trabajar desde la mediación, como una estrategia, una diplomacia donde los principales pasos sean;

a)    “ver la averia del conflicto”, viendo las posiciones, los intereses y las necesidades de las partes, en definitiva ¿Qué ha ocurrido?
b)    “reconstruir las relaciones”, presentando una historia alternativa y estableciendo el ya mencionado reconocimiento de la otra parte
c)     “reparar en la solución”, haciendo partícipe de ello a las partes (quien ayuda a buscar una solución, es consciente de su cumplimiento)
d)    Y por último, hagamos un “rodaje”, un seguimiento, una supervisión y por tanto, veamos que están “cumpliendo” con lo pactado.

Recordemos que en la mediación no enseñamos a escribir, sino a ser escritores

martes, 30 de junio de 2020

CONFESIONES SECRETAS DE UN MEDIADOR




“CONFESIONES DE UN MEDIADOR”

Hace unos días tuve la suerte de poder participar en una Masterclass, gracias a mi amiga Gladys, a la Embajada en Costa Rica del Foro Internacional de Mediadores Profesionales, y hacía mucho tiempo que no me confesaba, mis miedos, mis alegrías, mis “pecados”.

Por eso hoy, después de unos días, me atrevo a escribir aquello que compartí, porque se trataba de CONFESAR…y según dicen, este acto supone “declarar un error, una falta o un delito cometidos, especialmente ante la policía o ante un juez o un tribunal de justicia” o en su caso “Declarar algo que se mantenía en secreto por cualquier motivo”.

No os voy a contar mis motivos, pero si os voy a pedir lo que vulgarmente llamamos el SECRETO DE CONFESION, porque este supone, lo que llaman el “sigilo sacramental” que no es otra cosa, en la Iglesia Católica, mas que  la obligación de no manifestar jamás lo sabido por confesión sacramental. Por eso, os pido sigilo a mi confesión, y si alguna vez dijérais que me lo habéis oído, lo negare hasta tres veces.

Tener en cuenta que este “secreto” que os manifiesto ,  comprende en primer término a aquellos que me vais a leer, es decir, al confesor y después a todos aquellos que de algún modo se enterasen de la confesión, lícita o ilícitamente, ya oyéndola, ya leyendo apuntes de los pecados en orden a la confesión, ya sirviendo de intérprete y, si son varios, no pueden hablar de ello entre sí.

Con estas condiciones os escribo. Lo primero que hice y que hago aquí y ahora es pensar que desde que escogimos esta profesión de MEDIADOR, opte por trabajar en el foco de los conflictos y eso me produjo mucho vértigo porque al buscar las acepciones terminológicas sobre el conflicto, me encontré con las siguientes:

a) “LO MAS RECIO de un combate”
b) “Punto en que APARECE INCIERTO EL RESULTADO de la pelea”
c) “ANTAGONISMO, PUGNA, OPOSICIÓN”
d) “COMBATE Y ANGUSTIA DE ÁNIMO”
e) “APURO, SITUACIÓN DESGRACIADA Y DE DIFÍCIL SALIDA”

Ni que decir tiene que nuestro trabajo se centra en buscar como a mi me gusta llamar, “algo aprovechable en las cenizas de un conflicto”. Y sobre todo no tanto por el conflicto en sí, sino por las consecuencias de ello, ya que surgen desencuentros que se manifiestan en lucha, desacuerdo, incompatibilidad aparente entre las partes, confrontación de intereses, expresiones de insatisfacción o desacuerdo, discrepancia o percepción de incompatibilidades… ¿difícil verdad?

Pues este fue el camino que escogí, antes como abogado litigante y ahora como mediador o gestor de conflictos

El siguiente pensamiento en confesión, se dirigió hacia, las personas que vienen a mi, ya que el conflicto existe cuando dos o más partes buscan la obtención de objetivos que son o parecen contradictorios o excluyente y mi misión a partir del momento en que confían en mi, se convertiría en la búsqueda no de lo antagónico, sino en las confluencias entre ellos, porque detectaba que las manifestaciones del conflicto les llevaban a mostrar que las relaciones entre las partes enfrentadas se deterioran y que la comunicación entre ellos estaba interrumpida en la mayoría de los casos.
Consecuencia de todo ello, los sentimientos se resienten, las actitudes se polarizan y en definitiva se pierde tiempo y dinero, como ellos me manifiestan.

Por eso hoy tengo que confesar, con las condiciones que os puse, que pensé que nunca podría ser mediador, que la tarea es tan difícil como apasionante, pero temía a mis múltiples debilidades, como para afrontar estas situaciones.

Y en ese momento fue cuando pensé como muchas veces me habéis oído, en SER SASTRE A MEDIDA  de las partes, hay entendí que trabajaría en Mediación o como elaborar un “traje a medida”, porque comprendí que es una práctica artesanal y que en la mediación diseñamos a medida cualquier “prenda” con aquellos “tejidos que ellos eligen”, desde la elección del tejido hasta su presentación final sobre maniquí, con un corte artesanal.

Lo importante es que el traje sea a medida y que le siente bien a quien lo encarga.

Medidas, talles, pruebas…. En definitiva sastrería para toda la familia , elaborada de forma artesanal considerando y cuidando todos los detalles y siempre desde lo que cada uno “elige” y “le gusta”

Empecé a trabajar la confianza en tu sastre...en ti mismo, porque como en el cuento del “nuevo traje del emperador” si las partes no muestran la buena fe suficiente, de nada sirve la mediación ya que el “traje es invisible” y al ponérselo, en realidad se encuentran “desnudos” ante su confianza, el proceso y el acuerdo

Necesitamos confianza en el mediador, la mediación y el proceso.

Pero os dije que se trataba de confesarme, entonces no sigo hablando de las bondades, sino de los “pecados”. Ya me sentí cómodo y empecé a contar cada uno de ellos.

Me confieso… que alguna vez las partes me solicitaron solicitan alguna recomendación.

En supuestos en los que por más que las partes discutan o conversen no se ponen de acuerdo pero, si el mediador acepta, garantiza el acuerdo, ahora bien, saca el control del proceso a las partes y por tanto, se disminuye la confianza en la imparcialidad, neutralidad u objetividad

Me confieso… que alguna vez, antes de llegar a un acuerdo sabía cuál era la solución ideal

En esta situación existe el riesgo de que el proceso se dilate y dure más tiempo y porque no decirlo, estamos tentados a proponérselo pero privamos a las partes del sentimiento de buscar sus propias soluciones. No lo hagáis nunca.. es pecado

Me confieso… que alguna vez como mediador estuve tentado a oponerme a una solución lograda por las partes. ¿Y porqué?.

Supone que las partes han logrado una solución que para nosotros es de “mala calidad”, porque la solución es “ilegal” (por ejemplo, renuncia a algo), en cuyo caso me agarraba a la ley para manifestarles que no podría establecerse dicho acuerdo, o bien porque la veamos injusta (por culpa o ignorancia o mal asesoramiento de sus abogados por ejemplo).

Pensad que si bloqueamos el acuerdo nos convertimos en consejeros, pero si no decimos nada derrochamos tiempo en una mediación inútil y formamos parte de un acuerdo injusto, sobre todo que nunca se nos olvide que también firmamos el acuerdo para corroborar que es justo y equitativo.

Me confieso…. Que alguna vez me encontré con supuestos de coacción entre las partes en conflicto.

Existen cuando observamos hablas amenazadoras, y yo como mediador, se que existe presión, condicionando el comportamiento, pero una de las partes está decidida a adoptar un acuerdo a pesar de ello, luego surge un paternalismo inconsciente con una de las partes en cuanto a su libre decisión.

Me confieso… que alguna vez he tenido sospechas de cierta incapacidad de los mediados

Son supuestos en los que vamos detectando que una de las partes no se encuentra “capacitada” para tomar decisiones, en casos de depresión, suspensión de sesiones, etc. Y observé la absoluta importancia de gestionar bien las emociones y en todo momento dejarte asesorar o aconsejar o en su caso derivar.

Me confieso… que tuve que hacer mía la imagen de DESAPRENDER PARA APRENDER.

Porque termino como siempre, con mi álbum de fotos de mi viaje por la mediación y que pido que cada uno de los que me leais compartáis también vuestras Imágenes” porque de ellas todos reflexionamos y aprendemos. He aprendido a preguntar “qué podemos hacer con lo que te ha pasado”; hacer responsables de la solución a quienes están implicados; hacerles ver una oportunidad donde ellos ven un problema; ver que detrás de los papeles hay sentimientos y actitudes; He tenido que generar confianza entre las partes en conflicto y entre el mediador y las partes, así como confianza en el proceso de mediación.

Y sobre todo, he tenido que velar por que las partes puedan atribuirse el mérito de los acuerdos alcanzados.

Son muchos más los pecados, pero mi confesión termina por hoy, no se trata de hacer un repaso total de mis 25 años como mediador, pero si de seguir haciendo esta maravillosa “penitencia” que me imponen mis pecados…andar por el camino de la profesión encontrando profesionales que te ayudan a crecer.

Javier Alés. Junio 2020

lunes, 8 de junio de 2020

10 tópicos y 10 verdades sobre la mediación


10 tópicos y 10 verdades sobre la mediación:

Estamos viviendo una época en la que se reclama el auge de la mediación, no solo para descongestionar tribunales, sino por esta maldita pandemia que nos ha tenido confinados en cualquier parte del mundo y los conflictos continúan, irresolubles por más que en este tiempo hemos comenzado a valorar cosas que teníamos olvidadas.

Por eso me atrevo a lanzar mensajes que nos haga pensar, ¿todo es mediable?, ¿todo el mundo al igual que en cualquier otra profesión, puede ser mediador? ¿de verdad la mediación es la solución a los problemas de la justicia? ¿somos conscientes de lo que supone el esfuerzo de mediar? ¿estás dispuesto a sacrificarte para aprehender lo que supone esta profesión?... estas y muchas otras preguntas que cada uno la responda y saque su conclusión, nada tiene que ver la “actitud” con la “aptitud”.

En este sentido y con la misma pretensión de reflexionar, me gustaría hablaros de los “típicos tópicos” de la mediación y sus verdades:

1.- El primer tópico nos habla de que la mediación es una alternativa a la resolución de disputas: ¿pero de verdad es así?. Alternativa es el arbitraje, el cual lo incluyen todos en la denominación conjunta de “Alternative Disopute Resolution” (ADR), junto a la mediación o la conciliación.

Si es asi, una alternativa, esto presupone la existencia de unas vías principales de resolución de conflictos y por tanto las alternativas no lo serían. Al igual que en las carreteras hablamos de vía principal y vías secundarias para llegar a algún lugar.

La verdad es que no es así, ya que la mediación tienen principalmente un carácter complementario, y asi se lo hago ver a mis mediados, pueden acudir a cualquier vía, sin que ella sea excluyente de renunciar a ninguna otra

2.- Se dice que es “un método de resolución de conflictos”, es decir induce a creer que lo que buscamos es eliminar el conflicto y resolverlo definitivamente, mientras que en la mayoría de las ocasiones la “supresión” no es factible o incluso, ni deseable o recomendable.

La verdad es que nuestra misión consiste en GESTIONAR el conflicto que les enfrenta y TRANSFORMARLO de una forma positiva, para que de las cenizas del mismo vean una oportunidad de cambio

3.- Nos plasman en todas nuestras formaciones que el mediador es un tercero, neutral, imparcial, objetivo… ¿Os habéis plateado definir estas cualidades que parecen la misma?.

Yo creo que no es la realidad. El mediador no está alejado del conflicto, es más lo trabaja como si fuera propio, asumiendo una función de enlace, puente o canalizador de la comunicación, revelando la posibilidad de triangular en el proceso y además la confianza puede verse aumentada si es alguien conocido y respetado por las partes. Incluso como digo muchas veces, hasta propone varias alternativas para que los mediados piensen, valoren, analicen y decidan por si mismos. Es un guía que viaja con ellos.

4.- Cuando hablamos de nuestro trabajo, decimos que el proceso es informal.

¿Pero de verdad lo es? O más bien debemos decir que es flexible pero perfectamente estructurado. Es decir, se sabe cómo, cuando y de que forma trabajar, lo único que ocurre es que se adapta nuestro trabajo al caso. Es un proceso camaleónico, de hacer un traje a medida a cada asunto, pero sabemos perfectamente como hacer el patrón y que piezas elegir. Eso significa también que puede coexistir en espacio y tiempo mediadores profesionalizados y mediadores naturales. Los primeros saben la formalidad del proceso, los segundos intuyen la misma.

5.- La mediación es una mera negociación asistida, donde los profesionales trabajamos en la búsqueda del acuerdo

Pienso que la verdad es que, la formación de mediadores se inicia con técnicas de negociación, potenciando sus habilidades, pero, también nos servimos de la discusión, el diálogo, el debate, la refutación, ya que podemos decir que no todo es negociar

6.- La intención de la mediación es a través del proceso llegar a un acuerdo.

La verdad es que NO SOLO ES  llegar a un acuerdo. Es más, el objetivo primordial no es llegar a un acuerdo, sino brindar un proceso en el que las partes indaguen en las opciones para GESTIONAR el conflicto

Para ello tenemos que preguntarnos…¿Alcanzaron un buen nivel de comunicación?, si es así, se va produciendo esa frase mágica entre ellos de “lo entiendo aunque no lo comparto” y por tanto crean un nuevo espacio de diálogo.

No debemos exigir el cumplimiento de lo que se acordó. No es nuestra misión. Por eso, si es necesario es porque en algún momento se forzó el pacto, quizás porque olvidamos que tan solo tenemos que gestionarlo, ya que el acuerdo es una consecuencia de este trabajo y no el fin único.

7.- La mediación es un método o técnica. ¿tan frio lo consideráis?

Quien me conoce sabe que me apasiona decir que la mediación es un “arte”. El arte sugiere creación, originalidad e innovación; la técnica eficiencia, precisión y sistematización.

Un trabajo artesanal, paciente, creativo, para conseguir que quienes estén entre “la espada y la pared”, encuentre una puerta o una ventana donde ver una oportunidad. Por eso no podemos aplicar siempre las mismas “recetas”, por lo que la mediación es una práctica artesanal.

8.- Estamos ante un proceso de transformación (incluso se llega a acuñar un modelo transformativo)

No es falso, como digo al principio es un tópico, pero no solo es un proceso de transformación sino también educativo. Cuando mediamos a su vez estamos educando a las partes (de ahí la importancia de la incorporación de pedagogos, educadores, trabajadores sociales) para que “sepan a partir de ahora que hacer cuando no sepan como actuar”.

Asi conseguimos la transformación del medio social, la mejora de las relaciones, un aprendizaje desde el cambio personal y un crecimiento, cuya percepción es conseguir “estar mejor” que hasta ahora.

9.- Es un proceso de comunicación, es más nuestra formación se basa en la pregunta, la comunicación verbal y no verbal.

Si bien es cierto este tópico, típico, se trata de restablecer la comunicación o mostrar una manera efectiva de comunicarse, pero también de entender los muchos conflictos que te afectaran en tu vida y realizar una introspección personal, que te llevará a la toma de decisiones.

10.- Y por último el tópico de los tópicos: La mediación es más barata, más rápida y descongestiona los tribunales

¿Seguro?. ¿Habéis tenido casos sencillos y rápidos?, ¿la tozudez de los mismos les ha llevado a cansarse o no querer seguir porque están gastando mucho dinero en varias sesiones? ¿el litigante opta por mediación?

Sabéis que me gusta re-pensar continuamente nuestra maravillosa profesión de mediador, porque no dejamos de aprender nunca. No me gusta que se venga a la mediación bajo el tópico de la economía o la descongestión de juzgados,

La verdad es que quiero que estés conmigo y que me demuestres… QUE MERECE LA PENA QUE YO TE DEDIQUE MI TIEMPO.

Dedicado a todos esos mediadores y mediadoras que ahora están confinados y que aman esta profesión. Javier Alés

jueves, 21 de mayo de 2020

CAMBIEMOS EL MUNDO...¿Que estas dispuesto a hacer tú? CUÉNTAMELO



Tras la Pandemia...si hemos aprendido algo...CAMBIEMOS EL MUNDO...¿Que estas dispuesto a hacer tú? CUÉNTAMELO

-        No etiquetarme!! Etiquetarse es limitarse. Soy muy apasionada, y por ejemplo, la política me encanta; leerla, estudiarla, debatirla... pero a veces se nos olvida que todos somos personas y que desde un punto de vista u otro, debemos procurar el bien común y ser de una ideología u otra, no te hace mejor ni peor que el que está a tu lado... hay que ser más empático, y sobretodo, creérselo.

-          Yo podría repartir amor comprensión y respeto

-         Colaborar en reconstruir una sociedad basada en el diálogo, la solidaridad, la empatía y la inclusión. Básicamente me comprometo a militar activamente los valores de la cultura de Paz y la comunicación no violenta.

-        Quiero ir a vivir y emprender en un pueblo despoblado, y contribuir activamente a la causa de la España vaciada. Vivir más naturalmente.

-        Muchas gracias maestro! Me siento honrada de ser parte de su obra de arte que dios le bendiga y yo imprimiré esa pintura como recuerdo de todo lo que estamos viviendo este año, porque a lo mejor para muchos es algo malo pero también en lo personal me ha enseñado a valorar más lo que tengo, que la vida es un instante y debemos aprovechar cada día que dios nos regala, ojalá que cuando todo esto pase aprendamos a ser mejores personas, todo pasa para algo como lo he aprendido en mediación. Y que Viva La Paz, viva la esperanza y viva el amor 

-           Aprender a cultivar

-       Fomentar el Consenso En todas sus vertientes: Personal -con uno mismo-Familiar Conyugal Parental Social Empresarial Institucional Global todas sus posibilidades y métodos afines

-                   Separar orgánicos de inorgánicos desde casa.

-           Yo prefiero desde la humildad iniciar la transformación poco a poco, sin caer en el egoísmo, por que no se trata de ser egoísta, voy a empezar por mi misma, por trabajarme de cara a la “nueva realidad “ ???, necesito trabajar mi yo , para poder ofrecer lo mío y no dar al tun tun como pollo sin cabeza, ante tanta borrasca, necesito centrarme y ordenarme para ofrecer al mundo la mejor versión de mi misma y que mis aportaciones sean de las que suman.

-            Continuar con el camino del diálogo, de la comunicación, conmigo y hacia mis semejantes, seguir profundizando los vínculos. Voy a ayudar a todos los humanos en todos los ámbitos donde esté, concientizándolos que se enfoquen en el futuro, tratando de que comprendan, al que así no lo hizo, que la vida nos dió una gran lección, que es un privilegiado quien transitó esta pandemia, haciendo hincapié en qué los hizo Felices en ese confinamiento, apuntando a qué, soltando el pasado, profundicen en esas sensaciones de felicidad, para cada uno será diferente. Que todos percibamos lo resilientes que fuimos y continuaremos siendo. Va a ser un trabajo maravilloso para rescatar los afectos, los amigos, cómo nos relacionamos con el otro, porque los otros somos todos unidos. Etc, sino escribo hasta mañana Javier 

-                 Fomentar valores, estar para el otro, escucharlo, ayudar a que se escuche, fortalecer mis virtudes y trabajar en mis falencias, para crecer personalmente pero por sobre todo para ser ejemplo (totalmente perfectible) para mis hijas. Intentar criarlas en el amor y la libertad, conscientes del otro y de la necesidad de consensuar en el día a día. Seguir avanzando en el maravilloso camino de la mediación, su difusión y defender sus prácticas, para poner un granito de arena en la transformación de una sociedad más justa y honesta, diciendo con "el hacer" lo que espero de ella y no solo reclamando desde el hacer del otro.

-        Me encantaría poder llegar a cada una de las personas a las que pueda llegar y contagiarlas con un espíritu renovado, decirles que hay una nueva forma de vivir donde el protagonista principal es cada uno con sus proyectos de vida genuinos que no busquen afuera lo que tienen dentro una porción de Dios perfecto e inmenso de amor pleno en todo su esplendor, que lo sientan en contacto con la naturaleza interactuando desde lo más sencillo desde el respirar que estamos todos perfectamente conectados por el RESPETO, la auto-observación la introspección son necesarias decirles que la vida merece la pena ser vivida digna e inmensamente en completitud que lo podemos lograr si creemos en la ESPERANZA LA FE INCONDICIONAL

-               Simplemente Vivir! En todos sus aspectos. Creo que esa palabra engloba todo. si eliges vivir...puedes crear, prodigar energía, vitalidad, fuerza...Eso llevará a cambiar el rumbo de los acontecimientos e impregnarlos con nuevas motivaciones, transformaciones y la esperanza de un mundo mejor. Lo percibo así...

-               Personalmente pienso qué hay personas q necesitan cambiar y otras que no hay muchas que hablan y no hacen nada y hay otras que no hablan y hacen mucho realmente hay que escuchar al otro y cada uno si quiere ayudará desde lo que sabe yo escuchando y si puedo ayudaré desde lo que. Hago

-              Lo que hago hoy, caminar la paz.

-             Seguir luchando, para lograr un entorno mejor, rodeado de paz y amor.

-          Desde que nací, respeté al otro, la naturaleza, los recursos naturales y los animales!! Me gustaría formar grupos protección.

-         Contribuir para que la paz siga estando presente, mediante el diálogo y la comunicación asertiva.

-        Ejercer mi profesión con dignidad respetando los derechos de los demás y exigiendo el respeto a los míos.

-            Mantener días sin usar automóvil a fin de mejorar la calidad del aire y los gases de efecto invernadero.

-            Seguiré invirtiendo esfuerzos para tratar de poner en valor lo común más allá de lo propio; para recurrir al diálogo, a la empatía y a la solidaridad como camino hacia un sentido de pertenencia colectiva y una convivencia respetuosa en la diversidad; para que entendamos que si nos va bien a todos (como grupo) nos irá bien a cada uno individualmente.

-        Difundir la sana convivencia y el sentido humano de la empatía entre las personas para tratar de lograr con ello, un mundo mejor

-               Seguir amando al ser humano

-        Sin duda ya no existen las fronteras, ni las distancias cuando nuestros corazones se enlazan y s bien se ha evidenciado lo frágiles que somos también podemos observar el gran aporte que cada uno puede dar a los demás, el esfuerzo de muchos da fortaleza al conglomerado, si cada uno con amor y responsabilidad procura dar su aporte y un poquito más creceremos y esta crisis no será otra cosa que la oportunidad de cambio y crecimiento que necesitábamos para seguir adelante con un mundo mejor, saldremos fortalecidos con nuevas oportunidades de ayudar, aprender y crecer.

-        Habiendo aprendido a cuidar y a pensar más en el otro… a abrir más la mente... A reinventarnos

-                Ser, en amor y libertad, e inspirar a otros a Ser.

-            He aprendido que el futuro es incierto y nuestra mejor herramienta será la adaptación en toda circunstancia

-            Brindar mucho amor , desde el diálogo a través del vaso medio lleno, enseñarles a percibir que de una creencia personal, que existe y se abre un abanico de posibilidades para reflexión, el reconocimiento y la transformación. Estaremos en un nuevo paradigma. habrá actitudes, hábitos o costumbres diferentes, empoderarlos para la nueva realidad, primero nosotros mismos y luego para ayudar a los otros. Hemos aprendido en esta pandemia a crear lazos comunicacionales muy fuertes, desde lo humano, Es la gran oportunidad para visibilizarlos en toda su dimensión y trabajar como personas y como mediadores desde ese lugar.

-              “Nunca digas...nunca”

-              Aprendí la entereza y la resignación

-       Como profesor de Secundaria aprendí la adaptación y la empatía de verdad de mis alumnos. La vida cambia en un segundo

-        Aprendí a aceptar las cosas como vienen y vivirlas; no perder el tiempo y también la necesidad del cuidado a los demás

-             El mundo cambia y los adelantos tecnológicos marcan el futuro poniendo cada vez más en alza el valor de la justicia ya que el Juzgado es “el quirófano de los asuntos”

          He aprendido que el alimento más nutritivo en el ser del hombre es la confianza. De sentirnos libres a pesar de llevar meses limitados en nuestro andar diario.

-              Para mi desapareció el concepto “futuro” y me ratifico que no es el momento de esperar, quien quiera que nos siga.

Gracias amigos por escribir sin querer un Pequeño dosier de enseñanzas de la PANDEMIA. Gracias Christian Collazo, María Vera, Reme Herrera, Mariela Caballero, Gabi Román, Katzune Montaño, Maria Jesús Soutullo, Gama Esparza, Leonor Moreno, Mary de Simone, Mercedes Antich, Isabel Villarreal, Liliana Guerra,Galana ParedesMartha Arribas,Mª Teresa Menechim, Mónica Gómez, Angélica Partida, Rino Leonardi, Teresa Barreto, Noemi Silva, Irene Sendín, Kathya Campos, Mónica Albornoza, Mª Belén Rivarola, Georgina Escacena, Jorge Luis del Valle, Jose Antonio Veiga, Ana Criado, Javier Wilhelm, Pascual Ortuño, Albina soto y Juan Diego Mata. Javier Alés “Coleccionista de buenos momentos”

jueves, 14 de mayo de 2020

CURSO DE INICIACIÓN A LA FOTOGRAFÍA DE LA MEDIACIÓN



Quien no se ha aventurado a ejercer de “fotógrafo” con tus amigos, tu familia o en tu entorno donde vives o viajas. Es un instante, un momento mágico que nos deja algo para el recuerdo. Algo así pasa con la mediación. Cuando mediamos estamos educando a las personas de tal forma que nuestro trabajo perdura en el tiempo, como una fotografía, si hemos conseguido hacer nuestro trabajo, de tal manera que la “foto” la miraran una y otra vez para recordar aquel “viaje” que hicimos un día por el conflicto

Me decía una mediadora amiga mía, "Con nuestras cámaras, las fotos son hermosas como las pinturas".  A pesar de ello, lo que se diferencia entre las fotos o “acuerdos” de los fotógrafos o mediadores aficionados no es la calidad de las cámaras ya que usan similares. Lo importante es saber algunos consejos antes de empezar a disfrutar de tu trabajo como mediador como si fuera “tu afición a la fotografía”.

PRIMEROS CONSEJOS

Centrarse en el objeto: Normalmente en las fotografías lo que retratamos es un conjunto. Pero siempre va a existir un motivo principal que queramos retratar.

Paciencia: Digamos que se desea tomar una imagen de, por ejemplo, alguna persona, de las olas del mar o la puesta del sol. En este caso, sería bueno esperar tanto como sea necesario hasta que llegue el mejor momento para hacer la foto.
La mediación, de tal manera que poco a poco, a fuego lento, sabiendo que todo tiene su momento,

La fotografía en movimiento: Es conveniente no retratar movimiento a no ser que el objeto principal que deseamos retratar lo este. Para sacar fotografías en movimiento es necesario trabajar con la velocidad de obturación. No hay prisas, pero tampoco pausa en conseguir una “fotografía” o “un acuerdo”. El movimiento hace que nos salga “borroso”
La Velocidad de obturación supone que a la hora de sacar fotografías es necesario saber que media un tiempo entre que se aprieta el botón de disparo y cuando el diafragma se obtura y se realiza la fotografía

El contraste del color: Si es posible hay que jugar con el contraste de la fotografía. Utilizar colores que contrasten, de esta manera vamos a lograr que el objeto principal de la fotografía quede aún más realzado además de que la composición tiene una mayor expresividad.
Ver las diferencias “de color” nos ayudan mediante la lluvia de ideas a expresarles un nuevo panorama que los mediados no creían, y sobre todo con una vistosidad en el color que hace que les guste.

Distancia del objeto: En la medida de lo posible es necesario acercarse lo más posible al elemento a fotografiar. Las resoluciones de las cámaras, por mucha que tenga, son limitados

Luz deficiente: Con poca iluminación lo más conveniente es sacar la fotografía con un ISO elevado, de esta manera las fotografías que realicemos saldrán mucho más definidas. Si no es mejor esperar otro momento.
No todo debe ser negociado en mediación porque si no hay “luz” no hay “actitud”. Debido a la poca luz en las fotos interiores a menudo pueden parecer oscuras. El promedio del flash puede abarcar un área de hasta dos metros. Si se desea fotografiar un objeto que está a más de dos metros de distancia, probablemente no se alcanzará el resultado deseado.

Espontaneidad: No estaría mal evitar que la foto parezca estática, incluso si se va a hacer una foto de unos amigos que están en una roca sobre el mar. Hay que fotografíarles mientras se están preparando. Se ha de luchar por la espontaneidad. Este tipo de fotos son mucho mejor que aquellas en que todo el mundo esté posando. Y, probablemente, hará que después de unos años, al recordar los momentos se compartan algunos recuerdos de que se estaba haciendo en el momento de la fotografía.
De igual forma la mediación nos ofrece la flexibilidad de adaptar las historias

Hay que controlar el Contraste: Después de disparar con el objetivo de nuestra cámara, cuando uno empieza a mirar las fotos, puede ocurrir una desagradable sorpresa: que las imágenes no parezcan lo suficientemente transparentes. Por eso se recomienda que Los colores naturales pueden parecer más vivos si se usa el contraste.
¿Qué supone el contraste para nosotros?, ¿Qué utilidad puede tener?, me atrevo a decir que mediante la comparación, mediante el ejemplo, mediante la parábola, podemos hacer recapacitar

Una segunda actividad de gran interés es el poder Recortar nuestras fotos: Precipitarse a fotografiar algo que no se quería es otro posible error. Con la ayuda de la opción “recortar” de la cámara o de programas que después utilizamos en el ordenador o en la tienda de fotos se puede paliar esos errores fácilmente.

Leerse el manual de la cámara: Para poder sacar todo el partido a nuestra cámara es necesario leerse el manual. De esta manera aparte de encontrar funciones que ni nos imaginábamos que tenía, sacaremos a nuestra cámara todo el jugo. Yo creo que los mediadores y mediadoras nunca llegaremos a “dominar nuestro manual de instrucciones” porque esta técnica es tan maravillosa que no llegamos a alcanzar las posibilidades que tiene en todo su sentido.

Y como una última entrega del fotógrafo mediador sería importante dar unos consejos que comprende una “guía para mediar” EN CAMARAS DIGITALES, las más actuales, las que tenemos en nuestro propio móvil o celular:

Aquí 5 pequeños y humildes consejos cosas que he ido aprendiendo a medida de equivocarme, reintentar, equivocarme, reintentar… Los consejos son para gente con cámara digital (ahora que vienen las On Line Dispute Resolución), digo esto porqué supongo que habrá nostálgicos que utilice cámara analógica.

1. Inspírate en obras de los demás: Con ello no decimos que “copies, cortes y pegues” sino que te fijes en los maestros, en la gente que sabe, en los profesionales que hacen fotografías / mediaciones, que observándoles, aprender más que leyendo

2. Ante la duda, dispara tu cámara: Créeme, nunca te perdonarás no haber hecho la foto de aquel niño saltando o del abuelo sentado en la plaza del pueblo

3. No escatimes en Calidad: Y me refiero a la calidad de compresión como a la resolución (los megapíxeles). Con ello, amigo/a mediador/a, por favor fórmate con calidad, hay cientos de cursos… la pregunta es ¿todos valen para que te sientas mediador?. Y la calidad no está reñida con el precio de la “cámara”, incluso hay formación exquisita gratuita, pero… comprueba “las instrucciones”, para la elección

4. Conoce y Rompe las normas: Como todo el mundo sabe, las normas están para romperlas. Con independencia de tu formación, escuela o modelo, no hay mejor modelo que el tuyo propio.

5. Mejora tus fotografías con Photoshop: Hoy en día, es tan importante, que supervisando tu trabajo, cualquier error se puede subsanar.

Gracias por compartir conmigo este apasionante mundo de la fotografía y la mediación. Javier Alés Fotógrafo y mediador