Vivimos
hoy en día un absoluto deterioro de la clase
política,
un auténtico divorcio social con el pueblo,
evidenciado por la desafección ciudadana, situaciones de corrupción y la polarización, refleja una crisis de
representación donde los líderes pierden conexión con la ciudadanía que
les votó. La incredulidad por parte de todos de las
múltiples promesas, hace que la palabra del político no tenga ninguna
credibilidad y suponga un auténtico problema para resolver los conflictos del
día a día. No dudamos de la buena fe, pero muchas veces nos falta, ante la
improvisación en decisiones, la sobreactuación en mítines, sin dejar de
escuchar lo que en cada cafetería, barrio o lugar se habla de la falta de ética
en sus propias relaciones.
Este,
querido lector, es el panorama, donde podemos señalar claramente los factores
de deterioro y también las consecuencias que acarrea el mismo.
Factores
del Deterioro:
-
Una total desconexión y desafección con los ciudadanos: La ciudadanía siente que los políticos viven
alejados de sus problemas, lo que provoca desinterés y sensación de no
pertenencia o de no saber entender el día a día de las familias.
-
Una gran crisis económica y de gestión: Sería
algo así como la incapacidad para
garantizar un crecimiento estable o mejorar la vida cotidiana de los ciudadanos, algo
que genera un absoluto desánimo en las personas y por ende desconfianza en las
futuras actuaciones.
-
Polarización e Incoherencia: La
polarización extrema, la incapacidad de diálogo y el incumplimiento de promesas
electorales dañan la reputación de la clase política y sobre todo la constante
“pelea” agravios y desagravios entre partidos y representantes de los mismos.
-
La existencia de corrupción
y falta de ética de muchos dirigentes: La
pérdida de confianza en las instituciones se ve agravada por la corrupción y la
percepción de falta de integridad en la gestión pública. Algo que hace pensar
al ciudadano que existen privilegios solo por ser político u ostentar cargos de
responsabilidad.
-
Falta de preparación
de los cargos políticos: A menudo se
percibe una falta de conocimientos técnicos y experiencia en la gestión de
crisis por parte de los representantes, que hace que existan decisiones poco
maduradas y equívocas.
-
Foco de insultos y amenazas:
estamos viviendo una época en la que todo vale y es muy frecuente la amenaza
con los tribunales o traspasar el límite de los profesional a lo personal.
Y las consecuencias del Deterioro:
-
Una importante pérdida de Legitimidad: el descrédito provoca que las instituciones pierdan prestigio y
respeto
por culpa de sus dirigentes.
-
Erosión
Democrática: Se produce un
retroceso en la calidad de la democracia, acercándose a formas de gobierno
menos democráticas y el auge de los extremismos.
-
Desmovilización: Existe un sentimiento de desilusión que puede llevar
a una menor participación ciudadana o a una visión pasiva de la democracia. Lo
que antes era reivindicación, ahora es desmotivación.
El contexto de crisis, es campo de cultivo de
la llamada “cultura del acuerdo”. Solo a través del diálogo y lo que supone la
mediación se podría pactar y tomar decisiones que llevarías a un cambio de actitud
del ciudadano con respecto al ámbito político.
Por
eso entiendo que la mediación en la política puede ser una herramienta de gestión de conflictos muy
útil,
entre gobernantes y partidos, ya que su
filosofía utiliza a un tercero imparcial para
facilitar el diálogo y el consenso entre actores políticos, partidos o
instituciones, buscando soluciones constructivas más allá de la confrontación
tradicional.
Fomentar la cultura del diálogo, mejora
la transparencia y la cooperación, siendo aplicable en
conflictos internos de partidos, negociaciones institucionales, políticas
públicas o mediación comunitaria entre
ciudadanos y servicios públicos tan denostados.
¿Cuáles sería para mi las claves de una posible mediación política?
Está
claro que su objetivo y funciones supondría
evitar el bloqueo institucional, de tal forma que mejoraría la toma de decisiones y fomentaría soluciones integradoras basadas en intereses y
necesidades, no solo en posturas o
posiciones cerradas que impidan acuerdos
Para
ello se emplean herramientas como los diálogos apreciativos,
técnicas de negociación, escucha activa, colaboración, tolerancia, empoderamiento,
en definitiva palabras que aparecen muy alejadas de la vida política y que
habría que retomar.
Y lo
más importante, sin querer cansar al lector que ya conoce las bondades de la
mediación, cual es que el ámbito de aplicación puede ser muy amplio, ya que podríamos
atender desde conflictos internos dentro de los propios partidos, para mejorar
su funcionamiento y las líneas sucesorias en la representatividad, como las
negociaciones con representantes institucionales o de estos con los vecinos,
ciudadanos y entidades locales.
Tampoco
quiero dejar de mencionar para terminar, un ámbito necesario e imprescindible,
como puede ser la intervención de la mediación en las relaciones
internacionales. Algo crucial para la resolución
de conflictos armados y la construcción de paz, enfrentando desafíos complejos
en el contexto actual.
Ojalá
la mediación política se vaya abriendo camino como una forma de hacer política más
reflexiva, aunque a veces se enfrenta a retos derivados de los egos y las
dificultades de los propios mediadores para aplicar estos principios
cuando lo que no existe es ACTITUD.

No hay comentarios:
Publicar un comentario